Observar la industria de los viajes corporativos es una forma de ponerle un pulsómetro y medir cómo es que se comporta la economía local y nacional. Esa es una de las tésis de Eduardo Correa, gerente general desde hace más de 29 años de la agencia de viajes Travel Security, que desde 2025 –tras la fusión con Bicecorp– opera con el apellido “de BICE”.
Y su diagnóstico para esta primera parte del año es que este “ha sido bastante plano, moderado”. “Nosotros notamos que hay mucha menos actividad. Y se aprecia cuando uno abre las cifras de los viajes hacia las principales ciudades productivas y que tienen actividad minera, por ejemplo, Calama, Antofagasta, Copiapó, están todas con cantidad de pasajeros decrecientes”, asevera el ejecutivo.
Dicha baja de pasajeros, no obstante, no ha permeado aún el negocio de los viajes corporativos como tal. En sus últimos estados financieros trimestrales, Bicecorp reportó que Travel Security obtuvo una utilidad de $ 4.464 millones, cifra un 3,2% superior a la de 2025. En cuanto a ventas, el crecimiento fue de 5,7%, alcanzando los US$ 130 millones a junio pasado.
Dicho desempeño –pese a la baja de pasajeros, que la Junta Aeronáutica Civil (JAC) enumeró en una caída del 2,5% interanual para julio pasado– puede explicarse, dice Correa, por un alza en las tarifas de las aerolíneas. “En Chile tenemos tres actores, de los cuales dos (SKY y JetSmart) bajaron su oferta de disponibilidad de asientos”, dice. “Y si a todo eso le sumas el efecto del petróleo… Los precios suben mucho más”, añade.
A la fecha, de hecho, según cálculos internos de la agencia, los pasajes promedios para destinos internacionales han aumentado cerca de un 14% en comparación al primer semestre de 2025.
El ciclo virtuoso
La caída en viajes corporativos hacia ciudades mineras del norte “son señales de alerta”, diagnostica Correa. “Nosotros somos bastante catalizadores respecto de lo que está pasando a nivel país por la diversidad de empresas que uno atiende; y en el sector minero, no en el proceso extractivo, sino que toda el área de proyectos que veíamos hace años de empresas de ingeniería, de sondaje; todo este año vemos que el indicador se arrastra a la baja”, advierte.
Según el ejecutivo, desde hace décadas que el país venía recibiendo proyectos “que se iban siempre pisando uno al otro" en temporalidad, sin embargo, desde la agencia hoy notan que dicho ciclo virtuoso “se rompió”.
“Los proyectos que más se ven son de ampliación de las mismas empresas que ya están, pero no se ven grandes proyectos nuevos”, dice el ejecutivo, los que finalmente –añade– son los que le dan “dinamismo a la economía nacional”. “Detrás de cada proyecto hay miles de contratistas y millones de subcontratistas. Y lo mismo pasa en el rubro forestal, pesquero, etc.”.
En esta línea, Correa plantea que considera necesario que las áreas público-privadas entren a conversar sobre “qué se requiere para que Chile vuelva a crecer: certeza jurídica, empleo, que se acoja al inversionista para que quiera hacer negocio acá”, aventura. Y hay que preocuparse ahora, enfatiza, puesto que las cifras actuales podrían significar “luces amarillas que se están prendiendo ahora sobre el nivel de inversión”.
¿Qué etapa del pasado habría que mirar como ejemplo de "dinamismo"? Correa responde que el primer mandato de Sebastián Piñera fueron años muy intensos “y se notó que había interés por invertir. Eso es importante. A nosotros (Travel Security) nos trajo bienestar no solo por vender más, sino que también trajo también mucho bienestar a nuestros trabajadores”.
Se viaja sí o sí
El escenario, sin embargo, no es tan pesimista. Según Correa, “Chile tiene todas las condiciones para ser un tremendo hub de negocios. Ya lo fue hace tantos años, y ahora tenemos todo para volver a recuperarlo”, dice. “Tenemos la cultura, somos gente seria para hacer negocios… Entonces hay que dar un par de vueltas de tuerca para que efectivamente volvamos a ser ese país próspero”.
Con ese objetivo explica que todos los años se desarrolla la feria Business Travel Expo, donde la meta es reunir a diferentes stakeholders para discutir las necesidades del país en la materia.
Ante la pregunta del millón, de si la virtualidad reemplazó efectivamente en algún porcentaje a los viajes de negocios, Correa responde que no. “En un momento se creyó que el home office iba a cambiar absolutamente la forma de cómo iban a operar los viajes corporativos. Y la verdad es que ese discurso duró muy poco”, sincera.
Según el ejecutivo, la confianza a través de la presencialidad sigue siendo un factor clave para cerrar deals. “Hay tareas que efectivamente hoy día las puedes hacer por Zoom, pero hay otras que nunca han sido reemplazadas. Las empresas ya vivieron ese encierro y hoy ya no es tema si viajar o no. Solo ha cambiado la rentabilidad del viaje, pero no se pone en duda si algo debe o no ser presencial”.
De hecho, Correa desliza un dato: el 74% de los travel manager, que son quienes están a cargo del presupuesto de los viajes de las empresas, expresan que están viajando “tanto o más que antes”. Eso sí, menciona que las firmas hoy “nos llaman preocupadas de los costos”, pero –aún así– que estas no ponen en duda un negocio por alzas en precios. “No, definitivamente no”.