Este martes comienza la discusión en el Congreso de la reforma al mercado de capitales presentada por el gobierno (MK4) y un tópico que incluye la iniciativa -y que ya está generando discusión- son los incentivos tributarios de foco minero, los que buscan impulsar la búsqueda de minerales mediante la creación de un estatuto especial para las empresas llamadas "junior" mineras.
Si bien la creación de un mercado junior para empresas de exploración puede ser una de las reformas más importantes para ampliar la cartera futura de proyectos en Chile, para GEM Mining Consulting la clave está en identificar qué diseño institucional permite que el nuevo financiamiento se transforme en exploración adicional, información geológica reutilizable y mejores decisiones de inversión.
De ahí que, si bien creen que la ley es positiva, el CEO de la consultora, Juan Ignacio Guzmán, advierte que su éxito no dependerá solo de abrir una ventana tributaria o bursátil sino que si Chile logra construir un verdadero ecosistema junior minero, donde el capital que llegue se transforme en exploración adicional, información geológica y proyectos concretos.
Según las estimaciones de la consultora, a las que tuvo acceso DF, una ley aplicada de manera aislada podría generar valor social neto negativo, porque el costo fiscal y de cumplimiento puede superar la exploración adicional efectivamente inducida. En concreto, pérdidas de US$ 434 millones de valor presente neto y de US$ 68 millones anual en 2035.
Sin embargo, el mismo instrumento, acompañado de reportabilidad técnica, geodata pública, reglas de concesiones y permisos greenfield predecibles, "cambia de signo y puede convertirse en una plataforma de alto valor para el país".
Se ejemplifica que en un escenario solo de la ley con la reportabilidad técnica, ya cambia el balance al pasar a un valor neto presente de US$ 309 millones y anual en 2035 de US$ 83 millones. Mientras, si se considera el ecosistema completo, las cifras llegan a US$ 2.138 millones y US$ 441 millones, respectivamente.
La consultora recalca que la ley puede ser la puerta de entrada, pero el ecosistema es lo que permite que esa entrada conduzca a más exploración, mejores descubrimientos y mayor valor público.
El ecosistema completo -dicen- combina al menos siete elementos: un segmento bursátil especializado para juniors; beneficios tributarios condicionados a trabajo exploratorio verificable; reportes técnicos proporcionales y comparables; personas competentes y responsabilidad profesional; geodata pública interoperable; reglas de concesiones que premien trabajo, información y rotación; y permisos greenfield de bajo impacto con plazos conocidos.
"Ninguno de estos elementos reemplaza la ley; la hacen más efectiva", aclaran.
La convicción de la consultora radica en que, en exploración minera, abrir una vía de financiamiento no garantiza por sí mismo descubrimientos, proyectos o conocimiento público. "El valor social depende de que el capital nuevo sea adicional, llegue a proyectos técnicamente promisorios y deje información útil incluso cuando una campaña no termina en mina", dicen.
Y añaden que si el incentivo tributario financia actividad que habría ocurrido de todos modos, si la información queda fragmentada o si la tenencia de concesiones no favorece la rotación hacia operadores activos, el país asume costos sin capturar todo el potencial del instrumento".
De hecho, plantean que en el escenario de "ecosistema completo", el valor no proviene solo de más gasto: "Proviene de transformar gasto en opciones mineras, información reutilizable y reasignación de concesiones hacia actores que efectivamente exploran".
La consultora instala que el mensaje de política pública es favorable a la ley, pero exigente con su implementación. Y sentencian que la señal al mercado debe ser clara: "Chile no solo quiere capital para exploración, sino que también quiere capital que produzca conocimiento, descubrimientos y valor social".
Con ese enfoque, se añade, "la reforma puede convertirse en una plataforma para una nueva etapa de exploración minera. Sin esos complementos, el riesgo es que el país incurra en costo fiscal sin modificar lo suficiente el comportamiento exploratorio".
Las propuestas y el modelo canadiense
Consultado, el CEO de GEM reafirma que la ley es una muy buena base, pero no debería entenderse solo como una norma de financiamiento. Para que tenga impacto real en exploración, enfatiza, debería venir acompañada de un ecosistema completo.
En esa línea, destaca cinco medidas. En concreto, estándares técnicos de reportabilidad (equivalentes en espíritu a NI 43-101 de Canadá o las normas de Australia sobre la materia, pero adaptados a Chile) para que los inversionistas sepan qué están financiando; trazabilidad del gasto elegible, de modo que los beneficios tributarios estén vinculados a exploración efectiva, verificable y adicional; y entrega y apertura de información geológica, porque incluso una campaña que no descubre una mina puede generar valor público si deja datos reutilizables.
A esto suma mejor vínculo con el sistema de concesiones, premiando trabajo efectivo, información y avance exploratorio, para evitar que el incentivo termine financiando mera tenencia pasiva; y permisos greenfield simples y predecibles, especialmente para campañas tempranas de bajo impacto.
Guzmán advierte: "Sin permisos razonables, el capital puede llegar pero no necesariamente transformarse en actividad exploratoria. La idea central es que la ley no sea solo un incentivo financiero, sino una plataforma para transformar capital privado en exploración, conocimiento geológico y nuevos proyectos".
La duda latente es si se tendría que caminar al sistema de Canadá. El experto coincide que Chile debería mirarlo muy de cerca, especialmente el modelo de flow-through shares, porque -asegura- "ha sido uno de los mecanismos más importantes para financiar exploración minera de alto riesgo. Pero no conviene copiarlo mecánicamente".
A su juicio, lo recomendable sería un modelo chileno inspirado en Canadá, pero adaptado a nuestra institucionalidad. "Canadá combina mercado de capitales, incentivos tributarios, estándares técnicos, bolsas con cultura minera, analistas especializados y reglas claras de disclosure. Si Chile solo copia el incentivo tributario, sin el resto del ecosistema, el resultado puede ser débil o incluso fiscalmente ineficiente", explica.
¿Pero quiénes se beneficiarían de la ley? Guzmán señala que el articulado principalmente debería atraer junior mineras de exploración, tanto extranjeras como chilenas: "Ese es el corazón del instrumento: empresas cuyo negocio es levantar capital, explorar, generar información, descubrir o madurar proyectos, y luego asociarse, vender o desarrollar activos".
También plantea que puede ser útil para medianas mineras chilenas que tengan propiedad minera, conocimiento territorial o proyectos tempranos, pero que hoy no acceden fácilmente a capital de riesgo minero. Ahí, dice, podría abrirse un espacio interesante para transformar propiedad minera dormida o subexplorada en carteras financiables.
Eso sí, cree que las grandes mineras probablemente no serán las usuarias directas principales, porque ya tienen acceso a financiamiento propio. Pero sí -dice- pueden beneficiarse indirectamente como compradores, socios, financistas estratégicos o futuros operadores de proyectos generados por juniors. "En un buen diseño, las juniors exploran y las grandes ayudan a escalar", afirma.
En esa línea, Alejandro Montt, socio de Montt Pérez-Cotapos y especialista en minería, hizo ver que el alcance del proyecto dependerá de que el diseño legal conserve su foco en la exploración greenfield y entregue reglas claras para emisores e inversionistas.
“Chile puede desarrollar un mercado capaz de financiar proyectos de exploración que hoy buscan capital en plazas como Toronto. Si el ahorro local logra participar en esa etapa temprana, el país contará con una nueva fuente de financiamiento para descubrir los yacimientos que sostendrán su producción en las próximas décadas y en torno a la bolsa se formará un ecosistema de bancos de inversión, corredores, analistas, personas competentes y asesores especializados en exploración, como el que existe en Toronto o Perth”, concluyó.