Los equipos de rescate buscaban supervivientes el jueves en los valles y laderas de Nepal, cubiertos de escombros, mientras más de 1.000 personas seguían desaparecidas en este país del Himalaya y en la vecina China después de que un muro de hielo, barro y rocas se derrumbó en un río de montaña provocando un repentino aluvión.
Las autoridades nepalíes utilizaban helicópteros para buscar supervivientes y lanzar suministros de emergencia a miles de personas aisladas en pueblos y valles después de que la catástrofe del miércoles arrasara una carretera muy transitada por excursionistas y peregrinos que une Katmandú con Lhasa, en el Tíbet.
Los medios locales cifraron el número de fallecidos en 359, con docenas de cadáveres arrastrados hasta las llanuras, desde donde se estaban recuperando.
El ministro del Interior de Nepal, Sudhan Gurung, afirmó que la prioridad seguía siendo encontrar supervivientes, ya que los equipos de rescate localizaron a 100 turistas indios desaparecidos, en su mayoría peregrinos, y a 25 trabajadores chinos en la región más afectada, en torno a Trishuli. Más de 650 extranjeros seguían en paradero desconocido, mientras que las autoridades nepalíes aún no habían determinado el número de desaparecidos locales.
La Cruz Roja señaló que pueblos enteros habían quedado destruidos y que las carreteras y puentes intransitables habían dejado aisladas a las comunidades. Añadió que aún no se conoce el alcance total de la catástrofe.
"Fue una enorme avalancha de lodo que venía directamente hacia nosotros", relató Keshav Prasad Baral, un superviviente de 68 años que está siendo atendido en un hospital nepalí.
"A medida que se acercaba, no dejaba de subir más y más. Cuando vi que entraba en nuestra casa, intenté agarrar a mi mujer de la mano y llevarla a la terraza. Pero el lodo se la llevó".
Un helicóptero lo puso a salvo cuatro horas más tarde. "Mi mujer sigue en algún lugar bajo el lodo", añadió. "La hemos perdido".
El recuento de desaparecidos en el condado de Gyirong, en el Tíbet, ascendía a 558, según informó el jueves la cadena estatal china CCTV, entre ellos 260 ciudadanos extranjeros. China afirmó que el número de fallecidos se mantenía en tres.
Los extranjeros desaparecidos en Nepal procedían de más de dos docenas de países, entre ellos 288 de la India, 63 de Estados Unidos, 51 de Malasia, 34 de Australia, 33 de Gran Bretaña y 25 de Canadá.
Ayudas de emergencia
En los distritos más afectados, los helicópteros están lanzando tiendas de campaña, alimentos y otros suministros de emergencia proporcionados por la vecina India, explicó Raja Ram Basnet, portavoz del ejército nepalí. Se movilizaron más de 5.000 efectivos de rescate del ejército y la policía para buscar supervivientes y localizar cadáveres.
Las primeros informaciones de las autoridades nepalíes apuntaban a que un terremoto en la zona podría haber provocado el derrumbe de la parte inferior de un glaciar y desencadenado las inundaciones.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) dijo que lo que inicialmente se había informado como un terremoto de magnitud 4,4 era, en realidad, energía sísmica generada por el derrumbe de rocas y hielo glaciales, seguido de un flujo de escombros.
Las autoridades chinas han identificado riesgos derivados de un lago aún embalsado situado en Gyirong, aguas arriba del paso fronterizo entre el Tíbet y Nepal, afectado por el deslizamiento de tierra y las inundaciones, lo que podría complicar significativamente las labores de rescate en esa zona montañosa, informó la CCTV el jueves.
Muchas de las víctimas peregrinaban al Kailash-Mansarovar, un lugar de gran altitud en el Tíbet, venerado por hindúes y budistas, entre otros.
El monte Kailash, que los hindúes consideran el hogar del dios Shiva, se encuentra a orillas del lago Mansarovar, también considerado sagrado en diversas religiones.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que enviaría a un asesor en respuesta a catástrofes y que proporcionaría ayuda por valor de US$ 500.000.
Canadá también seguía de cerca la situación, escribió el primer ministro Mark Carney en la red social X, al calificar las inundaciones de "absolutamente devastadoras".
Los equipos de la ONU y sus socios estaban enviando suministros y personal para apoyar a las comunidades nepalíes afectadas, dijo el secretario general, António Guterres.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, señaló que los detalles sobre la catástrofe eran escasos. "Nepal (...) es un país en desarrollo", dijo . "No cuenta con los recursos de los que dispondría Australia ante un suceso como este, por lo que es difícil obtener información".
Sagar Pandey, director ejecutivo de un operador turístico del Himalaya, dijo que 15 indio-australianos que participaban un viaje de peregrinación con la empresa estaban desaparecidos. "No queda nada construido por el hombre, ni ningún asentamiento humano. Todo está arrasado", dijo a Reuters tras sobrevolar la zona en helicóptero. "Así que cualquiera que estuviera en el hotel, en el restaurante o en un vehículo, creo que todos han fallecido".