Lejos de la alarma que enciende los mercados ante la reelección de Lula da Silva como Presidente de Brasil, el académico de economía y fiananzar de la Fundación Getulio Vargas, Gustavo Pessoa, considera que a mediano plazo los inversionistas recuperarán la calma, dejando atrás su frustración por la derrota de Flávio Bolsonaro.
El también CEO de la firma de gestión de fondos de cobertura Taleb Capital, considera probable que la experiencia de Lula -a quien califica como la persona más importante de la historia de Brasil, ante este cuarto mandato- lo llevará a moderar su agenda de gasto, ante la preocupación por las finanzas públicas brasileñas expresadas en las urnas con el avance opositor en el Congreso.
Fuente frecuente de OGlobo y Valor Econômico, Pessoa plantea que serán claves las señales que dé el mandatario, entre ellas, un cambio en el ministerio de Hacienda con la entrada del actual vicepresidente Geraldo Alckmin, quién es valorado por su prudencia con la billetera fiscal.

El economista de la Fundación Getulio Vargas, Gustavo Pessoa.
- Dado que el mercado había incorporado una eventual victoria de Bolsonaro, ¿cómo están recibiendo el resultado de este domingo?
- Era de esperar que el mercado financiero no iba a recibir muy bien esta reelección del Presidente Lula. No es ninguna novedad para nadie, principalmente aquí en Brasil, que los empresarios y el mercado financiero tenían una mayor preferencia por Flávio Bolsonaro.
Podemos anticipar que este lunes y durante el transcurso de esta semana veamos cifras negativas en la bolsa, en la bolsa de Brasil, y también un alza del dólar y un aumento del riesgo país.
Y eso tiene que ver con que muchas personas aquí en Brasil consideran que Lula no tiene responsabilidad fiscal y que el gobierno gasta más de lo que recauda. Es esa la cuestión, que el Presidente Lula, históricamente, tiene más gastos sociales de los que el otro candidato prometía destinar o realizar.
Esa será la principal razón del mal humor del mercado financiero en los próximos días.
- ¿Qué se trate del cuarto mandato, es decir, la presidencia de alguien cuya política es bastamente conocida, podría favorecer el ánimo del mercado a mediano plazo?
- Como bien se mencionó, este va a ser el cuarto mandato del Presidente Lula, por lo que probablemente no habrá grandes novedades ni ninguna inestabilidad en su gobierno. Ya se sabe qué esperar y conocen el tipo de personas que él termina designando como sus ministros.
Entonces, probablemente el mercado financiero se va a calmar en las próximas semanas, pero estará esperando alguna señal del Presidente sobre cómo va a establecer vínculos con un Congreso de oposición.
Se espera que Lula dé una señal al mercado financiero mostrando un poco más de austeridad fiscal, recorte de gastos. Además, se espera un cambio del ministro de Hacienda, con la designación del actual vicepresidente Geraldo Alckmin. Eso calmaría un poco más al mercado, considerando que Alckmin es mucho más moderado en materia de gastos sociales que el exministro Fernando Haddad.
Sabemos que el Presidente Lula es una de las personas que más entienden de política en Brasil y, con seguridad, entendió la señal de las urnas con estos políticos de derecha y extrema derecha que fueron elegidos para el Congreso.
Probablemente habrá una negociación y una cierta adecuación del programa del gobierno de Lula para atender a gran parte de la población que está dando señales de querer un Estado un poco más pequeño, con mayor eficiencia en el gasto.
Se espera que el Presidente Lula consiga hacer algunas concesiones para poder gobernar. Después de todo, la amplia mayoría del Senado hoy está en manos de partidos de oposición y no es posible gobernar sin que exista una amplia coalición con gran parte de los partidos.
Vimos que los partidos de centro disminuyeron mucho, mientras lo de izquierda lo hicieron ligeramente. Entonces, esperamos que el Presidente Lula haga algún tipo de señal también hacia las agendas de la derecha.
- Entonces, ¿no es la sensación de pánico la que predomina?
- La sensación actual es que queda mucho trabajo por hacer. Como la definición ya se ha producido, sabemos cuáles son las herramientas del Partido de los Trabajadores del Presidente Lula y entendemos cómo opera su política; será necesario realizar muchas tareas y ajustes, lo que requerirá una gran dosis de negociación.
Un aspecto positivo del partido de Lula es que siempre actúa dentro de las reglas establecidas; rara vez hace algo inesperado o que genere inestabilidad. Esto contrasta con el otro candidato, Flavio, cuya posible victoria despertaba la esperanza de grandes cambios, pero que también habría traído mucha inestabilidad, dado que carecía de trayectoria y de un equipo consolidado.
En este momento, se percibe un clima de cierta frustración -presente en ambos bandos-, pero también un alivio, ya que existía temor ante lo que Bolsonaro podría haber hecho en este mandato; no había mucha claridad sobre su programa social, pues, aunque abogaba por la austeridad, sus palabras y acciones eran, a menudo, diametralmente opuestas.
En cambio, con el Presidente Lula sabemos qué esperar, habrá que realizar ajustes, pero tiene a personas con una capacidad demostrada y experiencia previa en el gobierno.
Así pues, aunque no hay euforia, sabemos en qué dirección se avanzará y que habrá mucho trabajo por delante. Al presidente Lula se le reconoce una gran responsabilidad, incluso por parte de quienes no simpatizan con él; de hecho, nunca se han formulado en su contra acusaciones de delitos tan graves como las que se escucharon sobre el candidato a la presidencia Flavio Bolsonaro -acusaciones de índole muy personal y de gran gravedad, que incluían prostitución, malversación de fondos y robo-. Nunca ha existido nada similar contra el Presidente Lula.
Por lo tanto, a pesar de la frustración, la gente se siente más tranquila respecto a lo que está por venir. Nadie espera que surja alguna delación contra el presidente Lula, ni se espera un giro inesperado en este momento; un escenario así podría darse si Flávio fuera elegido, ya que aún quedan muchas cosas por salir a la luz. Lamentablemente, vamos a ver más operaciones de la Policía Federal contra la familia Bolsonaro, porque todo lo que se ha ventilado -y los documentos presentados durante esta segunda campaña- va a afectar gravemente, en el plano penal, a estas personas de extrema derecha.
- Considerando el escenario adverso en el Congreso, ¿dónde cree que Lula pondrá su capital político?
- El Presidente Lula, con este cuarto mandato, se convirtió en el Presidente y en la figura histórica más importante de Brasil. Entonces, probablemente va a querer dejar su huella, principalmente en la cuestión social, que siempre ha sido su sello en relación con la disminución de la pobreza y la inclusión de personas en la economía y en la sociedad.
Sin embargo, sabemos que tiene que combatir el gasto excesivo que se realizó, principalmente por cuestiones electorales.
Entonces, me parece que se harán algunos ajustes en relación con el gasto público. Sin embargo, tendrá un alcance muy limitado en Brasil. El 91% del presupuesto federal está completamente comprometido. El Presidente no puede modificar el 91% del gasto y solo queda disponible el 9%. Y ese 9% es muy disputado con los parlamentarios, que terminan controlando ahí el 7%.
Entonces, existe un espacio muy limitado para recortes de gastos por parte del Presidente de la República. Por lo tanto, las cosas van a quedar mucho más en la retórica, en la orientación, que en alguna medida mucho, mucho más fuerte, porque él no tiene ese poder de recortar gastos, de cambiar las cosas.
Entonces, va a depender mucho de las maniobras que consiga realizar y de la presentación retórica, porque, lamentable o afortunadamente, el Presidente no consigue hacer grandes concesiones ni grandes recortes.
- ¿Qué tan serio es el llamado de Bolsonaro sobre anular la elección? ¿En Brasil ronda la duda al respecto o en general se acepta el triunfo de Lula?
- Todavía es muy reciente el resultado y la oposición que terminó perdiendo es mucho menos organizada, incluso en términos partidarios, que los electores del Presidente Lula.
Todavía existe una frustración muy grande en la oposición por estos resultados pero aún no se ha articulado ningún tipo de contraofensiva.
Entonces, parece que la oposición todavía está en standby, esperando qué hacer.
Sin embargo, dada la diferencia de votos, se debilita bastante el argumento de que hubo algún tipo de manipulación.
Vimos ayer, en la elección, que hubo algunos intentos de sabotaje por parte de algunos gobiernos y municipios de derecha para dificultar la votación de Lula. Pongo incluso como ejemplo que algunas ciudades redujeron la flota de buses este domingo con el fin de dificultar que los electores de Lula llegaran a votar. Aun así, Lula consiguió ganar con una ventaja razonable, que incluso no se esperaba.
Va a ser mucho más difícil sostener el argumento de que esta elección fue robada.
- ¿Cree que se anide algún tipo de riesgos en la reacción de Trump, considerando que anteriormente impuso aranceles a Brasil por cuestiones de política interna?
- Creo que Trump no va a querer interferir en la elección de manera muy clara, ahora que ya se realizó la elección, que se dio el resultado con esta diferencia sustancial.
Hay que tener presente que tiene elecciones legislativas el próximo mes y sabemos que Brasil no es la mayor referencia para Estados Unidos en términos de relaciones comerciales. Claro, es un país muy importante en Sudamérica en términos de tamaño y todo lo demás. Pero Brasil nunca fue el mayor socio comercial de EEUU y tampoco nunca fue su enemigo.
Y hay otra cosa: la propia personalidad del Presidente Trump. A él no le gustan los perdedores. Entonces, creo que va a abandonar a la familia Bolsonaro muy rápidamente y no se va a embarcar en ningún tipo de intento de interferir aquí en esta elección que ya está definida. Él sabe hacer negocios y no va a querer complicarse con aventuras.