La inflación de la zona euro aceleró a 3,3% interanual en agosto, su nivel más alto en casi tres años, reforzando las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) volverá a subir las tasas de interés en su reunión de la próxima semana para contener las presiones sobre los precios derivadas de la guerra en Irán.
El dato publicado este martes por Eurostat estuvo en línea con las expectativas de los economistas y superó el 2,9% registrado en julio. Con ello, agosto se convirtió además en el sexto mes consecutivo en que la inflación del bloque de 21 países se mantiene por encima de la meta de 2% del BCE.
El principal impulso provino de la energía. Los precios de la energía se elevaron desde 10,3% en julio a 14,3% en agosto, su mayor ritmo desde comienzos de 2023, durante la crisis energética europea provocada por la invasión rusa de Ucrania. El aumento contrastó con una moderación de las presiones subyacentes. La inflación que excluye alimentos y energía se desaceleró de 2,5% a 2,4%, mientras que la correspondiente a los servicios retrocedió desde 3,3% a 3%.
El encarecimiento de la energía se produce en medio de las disrupciones provocadas por la guerra en Medio Oriente. Los precios del petróleo han subido más de 15% desde comienzos de agosto, mientras el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz continúa restringido.
La escalada ha reavivado entre los inversionistas el temor a un período prolongado de inflación y ha presionado al alza los rendimientos de los bonos a nivel global. Este mismo martes el Brent sube 2,25% hasta US$ 92,52 el barril.
Kamil Kovar, economista de Moody's Analytics, señaló al Financial Times que el aumento de los precios de la energía fue “generalizado”, alcanzando no solo a los combustibles para transporte, sino también al gas y ahora a la electricidad. A su juicio, esta dinámica aumenta la posibilidad de que el BCE deba continuar endureciendo su política monetaria incluso después de la reunión de septiembre. Moody's sitúa actualmente en 50% la probabilidad de una nueva alza en diciembre.
Mercados anticipan un alza
El nuevo dato prácticamente consolidó las expectativas de un aumento de tasas en la reunión del BCE del 10 de septiembre. Los mercados descuentan completamente que la institución liderada por Christine Lagarde aplique un incremento de 25 puntos base, que llevaría la tasa de depósito desde el actual 2,25% a 2,5%. Sería el segundo aumento del costo del crédito este año, después del movimiento realizado en junio.
“Con la inflación todavía acelerándose, es prácticamente seguro que el BCE subirá las tasas en la reunión de la próxima semana”, señaló un informe de Oxford Economics.
La medida reforzaría además la posición del BCE como el banco central más restrictivo entre las economías del G7. En junio se convirtió en el primero del grupo en elevar las tasas en respuesta a las consecuencias inflacionarias de la guerra en Irán.
Las señales entregadas por integrantes del organismo apuntan en la misma dirección. La integrantes del Comité Ejecutivo, Isabel Schnabel, sostuvo la semana pasada que los costos de endeudamiento deben seguir aumentando para devolver la inflación al objetivo. Este martes, el gobernador del banco central de Austria, Martin Kocher, afirmó que los riesgos alcistas para la inflación “han aumentado nuevamente” y que, si esa situación queda reflejada en las nuevas proyecciones del BCE, será necesario otro aumento de tasas “en el futuro cercano”.
El gobernador del banco central de Finlandia y miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Olli Rehn, también advirtió antes de conocerse los datos que los responsables de política monetaria no pueden “mostrar complacencia” frente a las presiones inflacionarias. “No podemos permitirnos ninguna crisis de asequibilidad en Europa”, dijo.