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REGÍSTRATE AQUÍEl grupo representa una proporción de la economía mundial mayor que el G7.
Por: Financial Times
Publicado: Viernes 11 de septiembre de 2026 a las 11:49 hrs.
Representan casi la mitad de la población mundial y dominarán la economía global este siglo. Entre ellos están algunos de los líderes más poderosos del planeta y sus mayores fuerzas militares. Rechazan un mundo dominado por Estados Unidos y aspiran a reconfigurar el orden internacional.
Este debería ser el momento del bloque Brics de países en desarrollo. Su peso económico es innegable. Estados Unidos ha retrocedido en su liderazgo global y Europa está en declive. El orden multilateral necesita amigos.
Pero, 25 años después de que Jim O’Neill, entonces economista de Goldman Sachs, acuñara el acrónimo original para el bloque integrado por Brasil, Rusia, India y China, las divisiones internas aún podrían impedir que alcance su madurez.
Los líderes de los Brics buscarán presentar un frente unido cuando se reúnan este fin de semana para su cumbre anual en Nueva Delhi. El bloque se ha expandido hasta volverse irreconocible desde que los jefes de Gobierno de los cuatro países originales se reunieron por primera vez en Rusia en 2009.
Hoy, los Brics incluyen como miembros plenos a Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Irán e Indonesia, además de otras 10 “naciones socias” como observadoras, varias de las cuales enviarán a sus presidentes. (Arabia Saudita fue invitada a incorporarse y asiste a las reuniones, pero no ha formalizado su adhesión).
El Presidente chino, Xi Jinping, asistirá en la que será su primera visita a India en casi siete años, confirmaron medios estatales, un gesto que señala un deshielo en las relaciones entre las dos naciones más pobladas del bloque después de varios años de frialdad.
Los líderes de los Brics contemplarán un panorama económico global que ellos mismos han contribuido en gran medida a crear durante los últimos 25 años. El bloque ampliado representa ahora cerca del 40% de la economía mundial en paridad de poder adquisitivo.
Sin embargo, los preparativos para la cumbre de Nueva Delhi han sido discretos. Los funcionarios enfatizan resultados “centrados en las personas” y “orientados al desarrollo”, en lugar de grandes aspiraciones geopolíticas. Las conversaciones sobre desafiar el dominio del dólar estadounidense, un tema predilecto de algunos líderes de los Brics, han sido contenidas.
El primer ministro anfitrión, Narendra Modi, y sus principales funcionarios han dicho poco sobre el evento, y apenas algunos afiches de los Brics adornan las calles de la capital india, en marcado contraste con las fastuosas celebraciones que rodearon la organización del G20 en Nueva Delhi hace tres años.
El enfoque modesto refleja en parte el deseo de evitar provocar al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dicen funcionarios, pero también refleja las tensiones dentro del bloque, que ha admitido a miembros tan diversos como Irán e Indonesia y, en particular, una disputa sobre quién debería liderarlo.
Mientras las potencias occidentales aceptaron fácilmente el liderazgo de Estados Unidos en el orden internacional posterior a 1945, algunos miembros de los Brics, especialmente India, se resisten a someterse a un nuevo mundo liderado por Beijing.
También está en disputa si los 10 países bajo la bandera de los Brics pueden unirse en torno a objetivos económicos y diplomáticos comunes cuando sus ambiciones geopolíticas son discordantes.
Sarang Shidore, quien dirige el programa del sur global del Quincy Institute for Responsible Statecraft en Washington, resume el doble desafío que enfrentan los Brics. “De repente, el mundo les ofrece más oportunidades para crear instituciones alternativas. Pero, por otro lado, la diversidad, la heterogeneidad y las disputas internas que hemos visto últimamente significan que no están preparados para aprovechar plenamente el momento”.
Poco después de que los líderes de los Brics se reunieran en Río de Janeiro el año pasado, Trump intentó imponer un precio a la pertenencia al bloque. “Tienen que pagar un arancel de 10% si están en los Brics porque los Brics fueron creados para perjudicarnos”, dijo a periodistas en Washington. “Los Brics fueron creados para degradar nuestro dólar y (...) quitarlo como estándar”.
Como ha ocurrido a menudo durante su segundo mandato, Trump no llevó adelante la amenaza. Pero su advertencia fue un recordatorio de la creciente influencia del grupo de países y de su capacidad para inquietar a algunos en Occidente.
“Esta es la primera vez que tenemos al Presidente de Estados Unidos haciendo amenazas explícitas (sobre los costos de pertenecer a los Brics)”, dice Mihaela Papa, directora del proyecto de investigación Brics Lab del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT). “Eso da una idea de que los Brics (...) realmente son percibidos como una amenaza”.
Está muy lejos de cuando O’Neill ideó el acrónimo original Bric en 2001, mientras dirigía el área de economía global de Goldman Sachs. “Nunca imaginé que iba a existir un club político de los Brics”, dice al Financial Times. “Mi planteamiento se basaba en cada uno de ellos individualmente, simplemente en que eran potencias económicas muy importantes”.
Durante el último cuarto de siglo, el desempeño económico de los distintos Brics ha divergido considerablemente. “China e India han superado ampliamente cualquiera de las proyecciones que teníamos en los primeros años, pero los otros (Rusia y Brasil) han tenido un desempeño muy inferior”, afirma.
No obstante, el concepto básico -que los principales mercados emergentes crecerían más rápido que Occidente y dominarían la economía mundial del siglo XXI- se mantiene intacto.
El comercio de bienes entre los países Brics se ha multiplicado por más de 13 desde 2003, según datos de Naciones Unidas, y las exportaciones entre los miembros del bloque alcanzaron US$ 1,2 billón (millón de millones) en 2025.
Algunas de las causas defendidas desde hace tiempo por los Brics, como buscar una alternativa a un mundo liderado por Estados Unidos y defender el multilateralismo y el libre comercio, han vuelto a ganar popularidad en medio de la disruptiva diplomacia de Trump.
Matias Spektor, decano de relaciones internacionales de la Fundação Getulio Vargas, una universidad privada de São Paulo, sostiene que los Brics no deberían ser juzgados según si actúan de manera cohesionada como la Unión Europea (UE), porque ese nunca fue su objetivo.
“El objetivo original de los Brics era demostrar que otro mundo era posible fuera de la unipolaridad de Estados Unidos y de su uso selectivo del derecho internacional”, afirma. “Ese mensaje hoy es mainstream, por lo que, en ese sentido, los Brics han sido un éxito rotundo”.
Sin embargo, persiste el escepticismo respecto del bloque, particularmente en Occidente.
Para Yun Sun, del Stimson Center, un think tank con sede en Washington, “existe la percepción” de que grupos como los Brics “son irrelevantes, ¿cierto? Que no generan mecanismos concretos de colaboración. Pero (...) si no hay ningún beneficio para estos Estados miembros, ¿por qué quieren incorporarse?”.
Funcionarios de países Brics apuntan a una serie de logros concretos. Uno de ellos es la creación de una institución de crédito concebida como un rival embrionario del Banco Mundial: el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), con sede en Beijing. Desde su fundación en 2015, el NBD ha aprobado US$ 43 mil millones en créditos, según cifras del banco de comienzos de 2026, frente a casi US$ 600 mil millones a nivel mundial del Banco Mundial.
Menos visible es lo que los funcionarios describen como una extensa red de colaboración intergubernamental de los Brics. Diplomáticos señalan que actualmente se extiende a 20 vías de negociación separadas, enfocadas en la cooperación en áreas que van desde tecnología espacial hasta energía verde.
Entre las iniciativas más recientes, Moscú ha sugerido explorar una plataforma digital de los Brics para que los grandes exportadores de alimentos Rusia, India y Brasil comercien granos y desafíen el dominio de grupos occidentales de trading de commodities como Cargill o Bunge.
Mauricio Lyrio, diplomático brasileño que se desempeñó como “sherpa” de su país ante los Brics -un alto funcionario que prepara el terreno para las reuniones-, destaca la cooperación técnica en áreas como salud.
“Ha habido avances importantes, como los centros de investigación de los Brics para vacunas y enfermedades determinadas socialmente”, afirma. China, Rusia e India, por ejemplo, han combinado esfuerzos en investigación y desarrollo de vacunas nacionales contra la tuberculosis.
Para miembros más nuevos como Etiopía, el principal atractivo del bloque es económico.
“El objetivo central de los Brics siempre ha sido nuestro desarrollo”, dice Mamo Mihretu, exsherpa de Etiopía ante los Brics y exgobernador del banco central. “Queremos un acceso seguro y predecible a los mercados en comercio, finanzas e inversión, y una voz genuina en las instituciones globales”.
En la agenda de cooperación económica, los países Brics están estudiando formas de conectar sistemas digitales de pagos instantáneos, como el ampliamente utilizado Pix de Brasil o el pionero UPI de India, lo que les permitiría eludir el sistema internacional de pagos basado en el dólar.
“Prácticamente todos los países del mundo fuera de Estados Unidos (...) quisieran desvincularse del sistema financiero dominado por el dólar y quisieran ver un mundo en el que el dólar sea menos dominante como moneda de pago y como moneda de reserva”, señala Eswar Prasad, profesor de comercio de la Universidad de Cornell.
Aunque China, Rusia y el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, mantienen desde hace tiempo la ambición de reducir la dependencia del dólar, altos representantes indios dejaron claro que “no existe una agenda de desdolarización” en la cumbre de este año, en parte porque, al menos desde la perspectiva de Nueva Delhi, “tenemos que ser sensibles” a Trump.
A pesar de los avances del bloque, los países Brics enfrentan crecientes tensiones geopolíticas que han acentuado sus diferencias. La más fundamental se refiere al papel de China: si es simplemente un participante o el líder de facto.
Al igual que el G7, los Brics no tienen una secretaría permanente y su presidencia rota anualmente. En teoría, las decisiones deben alcanzarse por consenso, pero, en la práctica, la condición de Beijing como única superpotencia del grupo le otorga un enorme peso.
Para Xi, organizaciones multilaterales como los Brics son una plataforma crítica para sus ambiciones de crear un orden mundial alternativo más favorable al Partido Comunista que el modelo liderado por Estados Unidos.
A través de programas como la Iniciativa para el Desarrollo Global de China, que promueve en foros como los Brics, Beijing impulsa la idea de que el desarrollo y la reducción de la pobreza al estilo chino contribuyen más a los derechos humanos que el sufragio universal y el Estado de derecho occidental.
Yu Jie, investigadora senior sobre China de Chatham House, afirma que las aspiraciones de China están comenzando a convertirse en realidad. “China se ha convertido en un configurador del orden mundial”, señala. “Lo que dice Beijing no es solo retórica diplomática, sino que también ha comenzado, de manera tentativa, a ocupar ese espacio”.
Brasil e India, por otro lado, se resisten al dominio chino. “Para el Gobierno indio en particular, la sensación de que la agenda de los Brics a veces se transforma en la agenda de China es una perspectiva preocupante”, dice Prasad.
Brasilia y Nueva Delhi quieren posicionar a los Brics como una alternativa al orden mundial liderado por Occidente, pero no como un bloque antioccidental, una posición respaldada por EAU. China, sin embargo, “quiere convertir esto en un foro antioccidental”, dice Amitabh Kant, exsherpa de India ante el G20, hablando a título personal. “India debería garantizar que el grupo no se convierta en un bloque antioccidental”.
Las relaciones entre China e India, que periódicamente han tenido enfrentamientos por su disputada frontera, volvieron a tornarse hostiles en 2020, cuando al menos 20 soldados indios y un número desconocido de tropas chinas murieron en enfrentamientos en el Himalaya. La rivalidad económica agrega otra complicación. Beijing observa con recelo que India se convierta en una alternativa para la manufactura de exportación que compita con China, por ejemplo, atrayendo a Apple para ensamblar iPhones o mediante la producción de semiconductores.
“India está retomando cautelosamente sus vínculos con China por pragmatismo, pero persiste una profunda desconfianza”, explica Manoj Kewalramani, experto en China de Takshashila Institution, un centro de investigación de Bengaluru. “Beijing hoy se considera a sí misma una gran potencia, y a India como una potencia regional inferior”, agrega.

El presidente ruso Vladimir Putin y el primer ministro indio Narendra Modi durante una reunión al margen de la cumbre de los BRICS este viernes.
Rusia añade una complicación adicional porque su invasión de Ucrania la ha convertido en un paria en Occidente. Sus socios de los Brics están relacionándose con un país sometido a fuertes sanciones de Europa y Estados Unidos.
Yaroslav Lissovolik, de Brics+ Analytics, una consultora privada de Moscú, estima que poco más de la mitad del comercio exterior de Rusia se realiza actualmente con sus principales socios Brics, el doble de la proporción anterior a la guerra de Ucrania. “El sur global se está convirtiendo en el socio clave de Rusia en la economía mundial”, afirma. “Es un cambio significativo en términos de alianzas económicas”.
A medida que ha aumentado el peso económico de los Brics, también lo ha hecho el interés de algunos de sus miembros por ejercer un mayor poder militar. China, Rusia e India están entre los cinco países con mayor gasto en defensa del mundo, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri).
Esto ha generado tensiones sobre si los Brics deberían seguir enfocados en el desarrollo económico y el comercio, como prefieren India y Brasil, o perseguir objetivos de seguridad más explícitos, como favorece China.
Un ejercicio naval realizado este año frente a las costas de Sudáfrica, promovido por el Ministerio de Defensa de China bajo la etiqueta “Brics Plus” y denominado “Voluntad por la Paz”, generó discordia después de que Brasil e India se negaran a enviar buques y el Presidente anfitrión, Cyril Ramaphosa, intentara sin éxito impedir la participación de Irán.
Los medios estatales de Beijing promocionaron su objetivo como garantizar “la seguridad de las rutas comerciales marítimas relevantes” entre los Brics, una referencia a la preocupación de China por mantener abiertas las rutas marítimas en caso de un conflicto con Estados Unidos por Taiwán.
La gran expansión de los Brics de 2023-2024 -a la que se opusieron Brasil e India, pero que fue impulsada por China- resultó especialmente problemática este año porque los nuevos miembros Irán y EAU están en bandos opuestos en la guerra liderada por Estados Unidos.
Una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de los Brics celebrada a comienzos de este año en India tuvo dificultades para alcanzar un consenso, mientras aumentaban las tensiones entre los representantes de EAU e Irán.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dijo entonces a periodistas, sin mencionar a Abu Dhabi, que la declaración final había sido “bloqueada” por un “Estado miembro” con una “relación especial con Israel”. El representante de EAU, el ministro de Estado Khalifa bin Shaheen Al Marar, acusó posteriormente a Araghchi de “intentos de justificar los ataques terroristas iraníes” contra EAU.
No obstante, el Ministerio de Relaciones Exteriores de EAU señala que considera a los Brics “una plataforma para el diálogo y la cooperación práctica”.
Seyed Emamian, cofundador del Governance and Policy Think-Tank de Teherán, afirma que lo que une a los miembros es más importante que lo que los separa: “Todos están buscando una alternativa al unilateralismo estadounidense. Por eso Irán está buscando marcos alternativos de colaboración poderosos, como los Brics”.
Algunos sostienen que los Brics deberían limitarse a las áreas en las que ya están alineados, en lugar de intentar encontrar un terreno político común. Un alto diplomático brasileño describe a los Brics como “completamente buenas noticias” en economía, ciencia y tecnología y cooperación internacional, pero advierte: “La idea de los Brics como un grupo político es muy artificial”.
Pero mientras el grupo mira hacia los próximos 25 años, enfrentará una fuerza gravitacional cada vez mayor por parte de China.
“La visión china (...) es que el viento está soplando ahora a nuestro favor en los Brics, en gran medida porque Occidente lo está haciendo mal”, dice Pramit Pal Chaudhuri, jefe para Asia del Sur de la consultora Eurasia Group. “India está llevando a cabo, en el mejor de los casos, una valiente acción de retaguardia, pero tendrá dificultades”.
Yu, de Chatham House, afirma: “China no solo quiere tener un voto decisivo en el juego, sino que también quiere diseñar cómo se juega ahora el juego”.
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