La intervención en el mercado de bonos del secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, está empujando en dirección opuesta a la batalla de la Reserva Federal contra la inflación, advirtieron grandes inversionistas antes del discurso del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en Jackson Hole.
Wall Street ha criticado duramente la sorpresiva medida tomada por Bessent la semana pasada para "al menos duplicar" las compras por parte del Tesoro de deuda pública estadounidense a largo plazo. Los inversionistas señalan que esto podría socavar la credibilidad del organismo y, al mismo tiempo, obstaculizar la capacidad de la Fed para contener el repunte de la inflación registrado este año.
La maniobra de Bessent para apuntalar el mercado de bonos de US$ 32 billones —después de que los costos de endeudamiento a largo plazo alcanzaran un máximo de 19 años— ha elevado la presión sobre Warsh de cara a su intervención de este viernes en la conferencia económica de la Fed de Kansas City en Jackson Hole, Wyoming.
"Tengo una visión muy negativa de la lógica del Tesoro y de sus manipulaciones. Creo que es una estrategia autolimitante y contraproducente", afirmó el codirector de inversiones en PGIM Credit, Greg Peters. "Los mercados buscan alguna respuesta por parte de Warsh, pero no estoy seguro de qué se supone que deba hacer aquí".
La directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management, Lisa Shalett, añadió que intervenir en el mercado del Tesoro "porque estás de mal humor" por el alza de los rendimientos "no es un argumento convincente y huele a capricho".
"Y nadie quiere un Tesoro impredecible y caprichoso", señaló. Si Bessent continúa intentando ejercer control sobre los rendimientos en el mercado de bonos más importante del mundo, "sería admitir que en Washington existe preocupación por la sostenibilidad de la deuda", agregó Shalett.
La respuesta a la sorpresiva intervención de Bessent ha multiplicado la presión sobre el presidente de la Fed para calmar las inquietudes de los inversionistas ante los riesgos financieros y económicos derivados de la guerra de la administración Trump en Irán, la cual ha disparado los costos para consumidores y empresas.
Warsh viaja a la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole ya bajo la presión de los mercados —y de algunos de sus propios compañeros en el comité de tasas de la Fed— para que explique qué haría falta para que vuelva a subir los tipos de interés y acerque la inflación al objetivo del 2% del organismo. La última lectura situó la inflación de EEUU en el 3,7%.
El plan de Bessent para aumentar las compras de bonos busca recortar los costos de endeudamiento a largo plazo, los cuales se han disparado en los últimos meses ante la preocupación por la inflación, el aumento de la deuda pública y las masivas emisiones de deuda para financiar el auge de la inteligencia artificial.
Warsh y Bessent —ambos protegidos del multimillonario de los fondos de cobertura Stanley Druckenmiller— se reúnen con frecuencia y se considera que mantienen relaciones cordiales. Sin embargo, inversionistas y economistas han advertido que las prioridades y estrategias de la Fed y el Tesoro parecen cada vez más contradictorias.
Druckenmiller calificó esta semana de "error" el plan para elevar la recompra de títulos del Tesoro a largo plazo a un mínimo de US$ 4.000 millones.
"Esto no fue una gestión de liquidez, fue una gestión de precios; y es un error mucho mayor de lo que sugieren esos US$ 4.000 millones", escribió en una columna de opinión en el Wall Street Journal.
La intervención del Tesoro ha tenido un impacto discreto en los rendimientos de los bonos. No obstante, si la medida de Bessent tiene éxito, reduciría las tasas hipotecarias y otros costos de endeudamiento, estimulando la economía. Esto ocurre en un momento en que varios funcionarios de la Fed han señalado que el banco central debería considerar justo lo contrario: subir las tasas para enfriar la inflación.
Tres miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) respaldaron un alza de tipos en la votación de julio del banco central. Desde entonces, otros presidentes regionales de la Fed han afirmado que ellos también apoyarían un incremento de un cuarto de punto en los costos de endeudamiento.
El vicepresidente de Evercore ISI, Krishna Guha, señaló que la jugada del Tesoro podría haber inquietado no solo a los inversionistas, "sino también a los miembros del FOMC".
A la intervención de Bessent le siguieron rápidamente sus propios comentarios asegurando que el alza en los costos de endeudamiento del gobierno estadounidense no "reflejaba los fundamentos subyacentes".
En contraste, Warsh ha enfatizado que los inversionistas deben guiarse más por los datos económicos y los precios de mercado, en lugar de esperar a que los banqueros centrales les ofrezcan la llamada orientación futura (forward guidance) sobre la trayectoria de los costos del crédito en EEUU.
El presidente de la Fed sugirió el mes pasado que el alza en los rendimientos del Tesoro reflejaba acontecimientos económicos que apuntaban a la necesidad de encarecer el crédito en EEUU, agregando que el banco central bajo su mando está "intentando no interferir con las señales del mercado".
"La visión central de Warsh es difícil de reconciliar con lo que está haciendo el Tesoro", explicó Guha. "Es complicado para Warsh apelar a la formación de precios del mercado de bonos en este momento si tienes a un secretario del Tesoro diciéndote que los precios son incorrectos e interviniendo directamente en él".
Se espera que Warsh aproveche su discurso en Jackson Hole para exponer los motivos de su estilo de comunicación más reservado y convencer a los mercados de que puede liderar los esfuerzos de la Fed para encaminar la inflación hacia la meta del 2%, tras más de cinco años.
Scott Barnard, gestor de carteras de renta fija en Westwood, opinó que la decisión de Warsh de abandonar la forward guidance, combinada con la intervención de Bessent para poner un techo a los rendimientos a largo plazo, ha dado la impresión de que la Fed y el Tesoro están "tirando en direcciones opuestas".
El deseo de la administración Trump de contar con costos de endeudamiento más bajos antes de las cruciales elecciones de medio término (midterms) en noviembre también ha avivado el temor de que el banco central sufra presiones para intervenir él mismo, si el intento de Bessent por controlar los rendimientos sigue quedándose corto.
"Tendría un tufillo a dominancia fiscal si la Fed llegara a aplicar la política monetaria pensando en ayudar a la gestión de la deuda", concluyó Jason Furman, profesor de Harvard que presidió el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca bajo el mandato del expresidente Barack Obama.