La guerra económica de Estados Unidos contra Irán ya está tomando forma, pero el mercado se ha tomado a bien el hecho de que nadie haya vuelto a recurrir a las armas, aunque en Chile el precio del dólar se encontró con un piso antes de las próximas cifras de inflación estadounidenses.
El tipo de cambio llegó a caer a $ 908 en la apertura, pero finalmente transó a $ 914,7 en las pantallas de Bloomberg, lo que representa un alza de $ 1,5 frente al cierre del lunes, día en que se fue ligeramente para abajo.
Y eso que el clima de inversiones estuvo cargado al optimismo: el petróleo Brent retrocedía 4,9% hasta US$ 87,7 por barril y el futuro de cobre transado en Londres subió 0,4% a US$ 6,5 por libra, cerca del récord de US$ 6,59 alcanzado el 29 de enero. El dollar index bajó 0,1%, las principales tasas de interés soberanas se relajaron, y la Bolsa de Nueva York repuntó.
El rebote del dólar-peso ocurrió antes de que mañana miércoles se publique en EEUU la segunda estimación oficial del PIB del segundo trimestre, así como los índices de gasto en consumo personal de julio (PCE, sigla en inglés).
"Creo que una de las principales razones es la cercanía del dato de PCE, que es una de las medidas de inflación más relevantes para la Reserva Federal. Después de la fuerte caída que venía mostrando el dólar, probablemente vimos cierre de posiciones cortas y toma de utilidades previo al dato, ya que el mercado no quiere quedar demasiado expuesto antes de una cifra que podría cambiar nuevamente las expectativas de tasas en EEUU", dijo a DF el director general de BeFX, Rodrigo Castillo.
"También está el factor técnico. El dólar llegó nuevamente a la zona de $ 908 y $ 910, soporte que ha respetado en al menos cuatro oportunidades durante este mes, y desde ahí volvieron a aparecer compradores. A esto se suma que desde la Fed todavía vemos un discurso bastante cauteloso frente a la inflación. Por lo tanto, aunque el cobre sigue fuerte y los drivers de corto plazo han favorecido al peso chileno, todavía faltan argumentos para consolidar una ruptura", completó.
Otro tipo de guerra
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reveló este lunes los lineamientos de la nueva campaña para cortar los vínculos comerciales y financieros que Irán todavía mantiene con la economía global. Luego, las autoridades chinas advirtieron a EEUU que tomarán represalias si sanciona a empresas de su país. Sin embargo, los precios de la energía cayeron por segunda jornada consecutiva.
"La reacción del mercado ante las últimas sanciones de EEUU contra Irán ha sido relativamente moderada, ya que los inversionistas parecen interpretar que la creciente dependencia de Washington de la presión económica reduce el riesgo inmediato de una mayor escalada militar y la posibilidad de daños más generalizados a la infraestructura energética de la región", escribió el director de ActivTrades, Ricardo Evangelista.
Washington está haciendo los preparativos para enviar a sus diplomáticos de vuelta a las embajadas de Medio Oriente, de acuerdo con el New York Times, lo que habría fortalecido esta percepción de menor riesgo.
Además, según un representante iraní, Pakistán entregó a Teherán un mensaje estadounidense este lunes, alimentando las esperanzas de un posible regreso de ambas partes al proceso de negociación que colapsó en julio.
Evangelista advirtió que "el margen para una caída más sustancial de los precios del petróleo sigue siendo limitado, ya que el estrecho de Ormuz continúa operando muy por debajo de los niveles previos a la guerra", y que en este contexto, "los riesgos asociados a nuevas interrupciones podrían volverse cada vez más significativos a medida que las reservas mundiales se agoten".
Mañana, tras el cierre del mercado, Nvidia publicará sus resultados trimestrales, lo que significa una prueba para el optimismo en torno a la Inteligencia Artificial y podría afectar a varios mercados, entre ellos, el del cobre.
Y entre el jueves y el sábado tendrá lugar el Simposio Económico de Jackson Hole, un evento que contará el viernes con una alocución del presidente de la Fed, Kevin Warsh, y que es tradicionalmente asumido como un sustituto de reunión de política monetaria estadounidense.