El dólar abrió plano este jueves, mientras el cobre bate un récord en medio de expectativas arancelarias y los traders siguen a la espera de noticias más concretas sobre Medio Oriente, específicamente, un acuerdo que permita establecer una tregua entre Estados Unidos e Irán y reabrir el estrecho de Ormuz.
La paridad local transaba a $ 914,5 en los primeros negocios de la jornada, prácticamente sin variación, después de que a mitad de semana sus recientes caídas se frenaron, según los datos de Bloomberg.
El futuro de cobre transado en Londres escalaba 1% a máximos históricos de US$ 6,46 por libra. El dólar-peso "podría caer a hasta los $ 900" gracias a estos precios del metal rojo, escribió el head global de mercados de ING, Chris Turner, en el boletín Latam FX Talking del banco neerlandés.
"Todas las miradas están puestas en Washington y en si el Departamento de Comercio ampliará los aranceles al cobre para incluir una mayor cantidad de esta materia prima. Esto podría resultar un arma de doble filo para el peso chileno, dependiendo de si las exportaciones de Chile quedan exentas", evaluó.
Un indicador del dólar global subía marginalmente y el petróleo Brent crecía 1,5% a US$ 80,6 por barril, mientras aún no surgen anuncios de un acuerdo de paz en Medio Oriente, cuando desde la Casa Blanca se había manifestado un cierto optimismo sobre la posibilidad de que llegara tan pronto como el miércoles.
El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, dijo que se logró un acuerdo en principio con Omán en casi todos los asuntos relacionados con el estrecho de Ormuz, incluyendo el mapa para las rutas marítimas de entrada y salida.
Irán sostuvo que un eventual pacto bilateral con Omán no significaría una apertura total del estrecho, e insistió en que EEUU no es parte de esta negociación. Cualquier acuerdo definitivo tendrá que ser aprobado por el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei.
De vuelta al plano doméstico, datos del Banco Central muestran que los no residentes han recortado sus posiciones contra el peso chileno a niveles de US$ 16 mil millones netos, después de que a finales de julio habían alcanzado US$ 18.800 millones. En todo caso, siguen en niveles elevados comparados con su historia.
Turner observó que "más allá del cobre, el crecimiento de Chile no es particularmente dinámico y las tasas de rendimiento implícitas son relativamente bajas dentro de Latinoamérica, en 3,5%. Parece que al banco central aún le gustaría bajar las tasas, pero los mercados esperan que se mantengan estables durante seis meses y luego haya un aumento".