En los últimos días, una institución con casi 150 años de historia volvió a hacer ruido en los mercados. Fue ahí, en la Bolsa de Metales de Londres (LME por su sigla en inglés), donde el cobre tocó los US$ 6,73 la libra, marcando un nuevo máximo histórico.
Pero el metal rojo es solo una parte de su negocio. Desde Reino Unido, la bolsa fija los precios de más de una decena de metales y productos, que sirven como referencia para la industria a nivel mundial.
En sus oficinas en Londres, el jefe de sostenibilidad y desarrollo del mercado físico de la LME, Hugo Brodie, conversó con DF sobre las tendencias que están transformando esta industria.
Antes de entrar de lleno en la conversación, Brodie explicó el alcance de su cargo en la LME y lo resumió en tres grandes funciones: establecer los precios que se utilizan como referencia en el mundo; permitir que las compañías se protejan frente a la volatilidad; y, conectar el mercado financiero con el físico, permitiendo que determinados contratos puedan terminar con la entrega real del metal desde almacenes autorizados por la organización.
“Las grandes compañías mineras chilenas son enormemente importante para la LME, particularmente en el mercado del cobre. Además, una parte importante del volumen proveniente de Chile llega a través de nuestros miembros”, dijo Hugo Brodie.
- ¿Cómo se posiciona hoy la LME frente a otros grandes mercados de metales?
- Lo que hace única a la LME es la escala de nuestra red de almacenes y la lista global de marcas. Tenemos almacenes en América, Asia, Medio Oriente y otras partes del mundo. También, contamos con una lista de marcas que no solo incluye a estadounidenses o sudamericanas, sino también chinas. Eso hace que seamos altamente representativos del mercado mundial.
- ¿Qué tendencias marcarán el mercado de los metales industriales en los próximos años?
- No es ningún secreto que este año estamos viendo máximos históricos, impulsados por varios factores. Por supuesto, está la incertidumbre geopolítica y, en el caso particular del cobre, la arancelaria respecto de las decisiones que pueda tomar Estados Unidos.
En términos generales, hay tendencias estructurales detrás de esta demanda, como el crecimiento de los vehículos eléctricos y la inteligencia artificial (IA), que requerirá enormes cantidades de metales para sostener el futuro que se está proyectando.
Llevo suficiente tiempo en la LME como para saber que los metales industriales son bastante cíclicos. Sin embargo, considerando el desarrollo estas industrias, y la cantidad de metales industriales que ambas requieren, estos seguirán ganando importancia como clase de activo y crecerán durante los próximos cinco a 10 años. En particular, creo que veremos mucho interés en el cobre.

Hugo Brodie, jefe de Sostenibilidad y del Mercado Físico de la Bolsa de Metales de Londres.
Chile y el contrato a tres meses
- En términos de participación dentro de la LME, ¿qué relevancia tiene actualmente Chile?
- Las grandes compañías mineras chilenas son enormemente importantes para la LME, particularmente en el mercado del cobre. Además, una parte relevante del volumen proveniente de Chile llega a la bolsa a través de nuestros miembros.
Hay una historia que refleja muy bien la relación entre Chile y la LME: la estructura de nuestro contrato a tres meses tiene su origen en el tiempo en que antiguamente tardaba el cobre en ser transportado desde Chile hasta Reino Unido. De alguna manera, ese antiguo tiempo de viaje entre Chile y Londres sigue incorporado hasta hoy en el contrato más líquido de la LME.
- ¿Qué otros metales o minerales críticos podrían reunir las condiciones necesarias para incorporarse a la bolsa?
- Hay distintas formas de listar contratos de metales en la bolsa, ya sea mediante contratos con liquidación física o en efectivo. Actualmente, los nuevos acuerdos físicos no son nuestro foco, ya que no existen muchos mercados de metales industriales que tienen el nivel de madurez o el volumen de metal subyacente necesarios para sostener su propio contrato de futuros en una bolsa.
Además, muchos mercados todavía no tienen el nivel de madurez necesario para justificar sus propios contratos de futuros en una bolsa. Por eso, para los minerales críticos y mercados de menor tamaño, estamos explorando otras alternativas. A fines del año pasado establecimos una agencia de información, que buscará generar referencias de precios a través de métodos más tradicionales y tendrá un foco particular en minerales críticos. Es una iniciativa que todavía está en una etapa muy inicial.
- ¿Qué tan complejo es desarrollar un contrato para un nuevo metal?
- Es increíblemente difícil. Se necesitan suficientes productores que requieran cobertura y compradores que busquen protegerse frente a la incertidumbre sobre los precios futuros. Y, para que un contrato sea realmente exitoso, también se requieren especuladores dispuestos a asumir riesgos y aportar la liquidez necesaria para permitir coberturas a lo largo de toda la curva forward. Sin una participación suficiente de estos distintos actores, puede pasar mucho tiempo antes de que un contrato alcance el nivel de liquidez necesario para ser realmente útil para el mercado.