Incomprensible avance de la negociación ramal
Señor Director:
Las buenas políticas laborales deben abrir puertas, no cerrarlas. La reciente aprobación en general del proyecto que introduce la negociación ramal en la Comisión de Trabajo de la Cámara vuelve a instalar una discusión de fondo respecto de cómo avanzar en mejores condiciones laborales sin poner en riesgo la creación de empleo formal.
En Chile se viene arrastrando un escenario laboral particularmente desafiante. La tasa de desempleo subió en el último trimestre a un 8,3%, la informalidad bordea el 27%, alcanzando a 2,5 millones de personas, y aún no se recuperan plenamente los niveles de ocupación previos a la pandemia. Así, avanzar hacia mecanismos que rigidizan el mercado laboral y elevan los costos de contratación puede terminar afectando precisamente a quienes se busca proteger: los trabajadores más vulnerables.
En Chile, más del 98% de las empresas son PYME y generan cerca del 64% del empleo, con realidades productivas muy distintas incluso dentro de un mismo sector. Imponer condiciones homogéneas desde una negociación centralizada podría reducir la capacidad de adaptación de las empresas y afectar la creación de empleo formal.
Si queremos abrir puertas y reducir la pobreza de manera sostenible, el foco debe estar en fortalecer el empleo, la productividad y la inversión. Cuidar la capacidad de generar trabajo formal sigue siendo una condición esencial para el desarrollo.
Soraya Kassis
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