Manual de buenas intenciones
Señor Director:
El cierre fiscal de 2025 muestra un déficit efectivo de 2,8% del PIB y uno estructural de 3,5%. Las metas quedaron tan lejos que la regla fiscal parece más un consejo de buenas intenciones que un compromiso serio. No es culpa del cobre ni del ciclo económico: es simple desorden en la gestión y prioridades del gasto. El Ejecutivo y su equipo económico parecen haber confundido disciplina con voluntarismo. El resultado es claro: más deuda, más intereses y menos credibilidad. El CFA ya lo advirtió, pero al parecer la advertencia se archivó en la misma carpeta que las metas incumplidas. Chile fue reconocido por décadas por su seriedad fiscal. Hoy, esa reputación se gasta más rápido que el presupuesto.
Carlos Pérez-Cotapos Ugarte
Ingeniero Comercial
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