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Carlos Cruz Infante

Kast 2026: estrategias para navegar entre las superpotencias

CARLOS CRUZ INFANTE Director de lunae advisory

Por: Carlos Cruz Infante

Publicado: Viernes 16 de enero de 2026 a las 04:00 hrs.

Carlos Cruz Infante

Carlos Cruz Infante

El escenario internacional del cada vez más próximo Gobierno de José Antonio Kast estará definido por realidades estructurales en su relación con las superpotencias. China, Estados Unidos, la Unión Europea (UE) e, incluso, Rusia han mantenido estrategias narrativas consistentes en Sudamérica, que deben leerse en clave de negocios, de Gobierno y sociedad civil.

Chile se ha consolidado como el octavo país más influenciado por China a nivel mundial, una posición que no solo da cuenta de relevancia, sino que además envuelve un salto sustantivo en solo cuatro años, desde el lugar 22 que ocupaba en 2021. Esta influencia no es solo comercial, sino que se basa en una diplomacia de “solo negocios” (just-business), agnóstica en lo “moral”, y que Beijing ha desplegado con éxito en Sudamérica ante la falta de capital local para el desarrollo de infraestructura crítica. El desafío para un Gobierno de derecha será gestionar una dependencia en la que el 38% de las exportaciones nacionales tiene como destino el mercado chino. La narrativa de Beijing ha penetrado con intensidad en la sociedad civil y la academia chilena, pero envuelve riesgos de opacidad y una vulnerabilidad estratégica: el marco legal chino habilita la cooperación de empresas como Huawei para colaborar con la inteligencia estatal; en Chile, el acuerdo de automatización con Codelco, por ejemplo, exige salvaguardas de datos industriales.

“El éxito de Kast no dependerá de elegir un bando, sino de jugar en todos: aprovechando la liquidez china, recuperando la profundidad institucional estadounidense y abrazando la sofisticación tecnológica europea”.

Frente a esto, Kast tiene la oportunidad de revitalizar la relación con EEUU, hoy desgastada tras años de inconsistencias y de un discurso regional marcado por la “segunda marea rosa” de Presidentes de izquierda, centrado en el “antiimperialismo”. La clave puede estar en reactivar la “comunidad epistémica” que el Presidente Truman construyó desde fines de 1940, con redes técnico-intelectuales formadas en universidades estadounidenses que impulsaron la apertura institucional latinoamericana y el lenguaje de mercado en Chile (basta ver la lista de los ministros de Hacienda chilenos formados allá). Aunque el modelo está bajo tensión, Estados Unidos sigue siendo el referente de desarrollo preferido por el 44% de los latinoamericanos, según consigna Nueva Sociedad. Recomponer ese vínculo técnico y de confianza permitiría a Chile equilibrar la dependencia hacia China mediante estándares de transparencia que el modelo chino suele omitir.

El pragmatismo exige no caer en un binarismo simplista. La UE, y particularmente Alemania, ofrece una tercera vía mediante la “diplomacia científica”. Mientras la influencia política europea declina, Berlín ha dado señales potentes para asegurar el suministro de minerales críticos y energía limpia. La integración tecnológica con la Unión es una herramienta potente para superar parte del estancamiento en productividad: según datos de Germany Trade & Invest (GTAI), cuando una empresa latinoamericana integra tecnología de su equivalente europeo, su competitividad puede aumentar hasta en 700%. Los acuerdos de hidrógeno verde en la Patagonia son una ficha que Kast podría jugar para diversificar la matriz de socios estratégicos.

Tampoco se debe ignorar a Rusia, que sin grandes inversiones influye mediante una maquinaria comunicacional, en la que RT en Español y Sputnik -entre otras plataformas- superan ampliamente en audiencia a los medios tradicionales, inyectando narrativas que deslegitiman a instituciones occidentales, especialmente en períodos electorales críticos. Esto vuelve estratégico que los organismos que resguardan la seguridad nacional monitoreen los esfuerzos de desinformación que buscan erosionar la confianza en el modelo democrático.

Chile posee más del 10% de las reservas mundiales de minerales críticos, lo que lo posiciona como un nodo indispensable para la transición energética global. Y el Estrecho de Magallanes es una vía marítima clave del Pacífico frente al acontecido Canal de Panamá y el Megapuerto de Chancay. El éxito de Kast no dependerá de elegir un bando, sino de jugar en todos: aprovechando la liquidez china, recuperando la profundidad institucional estadounidense y abrazando la sofisticación tecnológica europea. Entregar el poder a un Presidente afín en 2030 dependerá también de monitorear activa y exhaustivamente lo que ocurra con estas superpotencias.

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