Casen 2024: una buena selfie
RODRIGO MONTERO Decano Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma
Así es, la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) es como una selfie. En general, cuando estamos con nuestros amigos, nos tomamos una buena selfie, para capturar el momento; probablemente en ese tipo de fotografías usted siempre aparece sonriendo y alegre. Y si la foto no nos gusta, siempre podemos borrarla, y tomar otra. Bueno, en general la Casen siempre nos muestra una buena selfie, en donde en teoría estamos todos representados.
La foto del 2024 no fue la excepción. En efecto, vemos cómo la tasa de pobreza por ingresos sigue retrocediendo, a pesar de que, por recomendación de un destacado comité de expertos, se decidió aumentar el estándar con que medimos la pobreza. La nota de alerta de esta reducción es que se sustenta fuertemente en el comportamiento de los subsidios monetarios, pues los ingresos del trabajo apenas crecen en el periodo 2017-2024; de hecho, aumentan solo un 4,4%.
“El problema es que se trata de una foto estática. Qué potente sería contar con una herramienta tipo dato de panel que nos permitiera indagar más en el fenómeno de la dinámica de la pobreza”.
Pero la verdad es que el estándar con que medimos la pobreza ya lo habíamos aumentado hace algunos años atrás, cuando tomamos la decisión de incorporar la medición de la pobreza multidimensional.
Esta es una medida más integral de las carencias de los hogares, la que toma en cuenta otras dimensiones como educación, salud, trabajo y seguridad social, vivienda y entorno, y redes y cohesión social. Pues bien, la pobreza multidimensional retrocede desde un 20% hasta un 17,7% entre 2022 y 2024.
Respecto de los subsidios monetarios –los cuales ya habían sido mencionados más arriba– se aprecia que se asignan principalmente a aquellos deciles más desventajados. Esto trae como consecuencia que la desigualdad de ingresos en Chile mejora ostensiblemente cuando incorporamos el rol que juegan los subsidios monetarios en los ingresos de los hogares. Por ejemplo, el índice 10/10 pasa de 50,3 cuando se calcula sobre los ingresos autónomos, a 15,4 cuando incorporamos los subsidios monetarios. Lamentablemente, el índice 10/10 para 2024 (calculado sobre los ingresos monetarios) prácticamente se mantiene respecto de 2022.
El problema de esta selfie es que es una foto, estática, un “corte transversal” lo llamamos los economistas: qué potente sería contar con una herramienta tipo dato de panel –es decir, tomar la selfie pero siempre con los mismos individuos vez tras vez–, que nos permitiera indagar más en el fenómeno de la dinámica de la pobreza.
Por otro lado, sería interesante estudiar si es que en lugar de continuar con la actual oferta de programas sociales que entregan distintos subsidios monetarios a los hogares, pudiéramos implementar un impuesto negativo al ingreso, en donde los hogares recibirían directamente una sola gran transferencia, para que puedan cubrir sus necesidades.
¿Lograríamos mejores resultados con una política de ese tipo? Más aún, ¿podríamos tal vez gastar menos recursos para lograr el mismo objetivo? Lo anterior, cobra particular importancia en un contexto de fragilidad de las finanzas públicas.
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