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Espectro radioeléctrico: ¿Para qué fue el concurso 5G?

ANDREA BUTELMANN CAROLINA HORN red procompetencia

Por: ANDREA BUTELMANN Y CAROLINA HORN | Publicado: Miércoles 25 de enero de 2023 a las 04:00 hrs.
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ANDREA BUTELMANN Y CAROLINA HORN

El espectro radioeléctrico -por donde se desplazan las señales de las comunicaciones inalámbricas- es propiedad de todos los chilenos, es escaso y sus derechos de explotación se asignan, según la ley, por concurso público.

A pesar de que en la mayoría de los países se recaudan importantes recursos en tales asignaciones, en Chile este no ha sido el caso. Recién en el último concurso de espectro 5G, el Estado logró finalmente recaudar 350 millones de dólares y consiguió el compromiso de un amplio despliegue de redes por parte de los adjudicatarios, incluyendo contraprestaciones para dar servicio a zonas rurales, hospitales, autopistas, aeropuertos, etc.

“Vemos incumbentes que tienen porciones de espectro subutilizadas que buscan meterse por la ventana al mundo de 5G, solicitando que Subtel las premie por su especulación y les permita dar servicios 5G en esos espectros telarañosos por los que no pagaron su verdadero valor y tienen sin uso hace décadas”.

Un concurso público es un proceso reglado de asignación de un premio, cuyos requisitos y reglas, conocidos por todos los oferentes con antelación, determinan quiénes resultan ganadores. Es como un deporte en el que los jugadores son los oferentes, las bases de licitación son las reglas del juego y el licitante es el árbitro.

El Concurso 5G, como todo concurso, fue precedido de reglas que determinaron quiénes podían participar y serían los ganadores que podrían proveer los servicios 5G. Reglas que son iguales para todos y que fundamentalmente evitan la discrecionalidad de la autoridad -cuya expresión más intensa es la corrupción- en la asignación de recursos públicos valiosos.

Este proceso contó también con reglas de libre competencia, fundamentalmente orientadas a evitar el acaparamiento de esos recursos valiosos por parte de los concursantes, y a asegurar que el espectro sea efectivamente utilizado para dar mejor servicio a sus dueños. El acaparamiento del espectro reduce la competencia y aumenta los precios a usuarios finales, por ello es esencial evitarla.

Hasta aquí, todo estaba claro. Ahora, el cielo parece nublarse cuando vemos incumbentes que tienen porciones de espectro subutilizadas que buscan meterse por la ventana al mundo de 5G, solicitando que Subtel las premie por su especulación y les permita dar servicios 5G en esos espectros telarañosos por los que no pagaron su verdadero valor y tienen sin uso hace décadas, sin ganar ningún concurso, en base a un mero acto administrativo.

Tantas vueltas ha dado este tema en sede judicial, que simplemente algo dudoso pareciera haber. Próximamente sabremos si nuestro árbitro va a echar a perder el juego, reafirmará sus reglas en beneficio de los consumidores, o encontrará alguna fórmula intermedia que permita ingresar a los colados, pero pagando y ofreciendo, a lo menos, lo que ofreció el último de los adjudicatarios del Concurso 5G, es decir, el que menos pagó.

De otra manera, la cancha quedará dispareja entre los prestadores que pagaron por este recurso y se comprometieron a un nivel de servicio, cobertura y uso efectivo del espectro versus los que pretenden entrar por la ventana. Lo que está claro es que ningún árbitro puede hacer lo que se le antoje, sin echar a perder el juego.

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