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Mauricio Villena

¿Debe bajar la tasa?

MAURICIO G. VILLENA decano Facultad de Administración y Economía UDP

Por: Mauricio Villena

Publicado: Jueves 9 de julio de 2026 a las 04:02 hrs.

Mauricio Villena

Mauricio Villena

El Gobierno ha descartado que Chile esté en recesión. Técnicamente puede tener razón: una recesión exige más que un mal Imacec. Pero el punto no es ese. La economía crece poco, el empleo sigue debilitado y la inflación reciente responde más a un shock de costos que a una demanda sobrecalentada.

La señal laboral es incómoda. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó una desocupación de 9,4% en marzo-mayo, con informalidad de 27,0%. Además, la fuerza de trabajo creció 1,3% en doce meses, más que la ocupación, que aumentó 0,8%. Hay más personas buscando empleo, pero no suficientes puestos.

Este escenario importa para la política monetaria, no porque el Banco Central (BC) tenga un mandato de empleo, sino porque refleja las holguras de la economía y las futuras presiones inflacionarias. Un mercado laboral debilitado y una menor actividad privada ya no justifican el mismo nivel de restricción monetaria.

“La política monetaria no acelera permisos, no destraba proyectos, no eleva productividad ni formaliza empleos. Chile necesita una agenda de crecimiento más amplia”.

El último Informe de Política Monetaria (IPoM) refuerza esa lectura. El BC redujo su proyección de crecimiento para 2026 desde 1,5%-2,5% a 1,0%-1,75%. La formación bruta de capital fijo pasó de 4,0% a 2,2%, y el consumo privado perdió impulso. Los motores privados de la demanda pierden tracción.

La inflación exige una mirada más fina. Su reciente aumento obedeció principalmente al alza de los combustibles. Aunque la inflación total seguirá algo sobre la meta en el corto plazo, el propio ente emisor proyecta su convergencia al 3% durante 2027. La inflación subyacente no muestra un deterioro equivalente y las expectativas siguen en torno a la meta.

Ahí está la pregunta relevante: ¿una Tasa de Política Monetaria de 4,5% sigue siendo el grado de restricción necesario para asegurar la convergencia inflacionaria? No se trata de bajar la tasa porque el Gobierno necesite mejores cifras ni de reaccionar al ruido político sobre recesión. Se trata de leer si el balance de riesgos cambió: menor crecimiento, inversión más débil, desempleo alto, inflación subyacente contenida y expectativas ancladas.

El Imacec de mayo confirma ese escenario. La caída de 0,9% estuvo explicada principalmente por la minería. Sin ese componente, la actividad creció 0,7%. No hay contracción homogénea, pero tampoco recuperación vigorosa: hay una economía que resiste, pero no crea suficiente empleo formal.

Discutir nuevos recortes de tasa es legítimo. Si el crecimiento termina cerca de 1%-1,5%, como proyectan algunos analistas, y si las holguras, el desempleo alto y la baja de riesgos inflacionarios se consolidan, más de un recorte antes de fin de año sería coherente con el ciclo. No como ayuda al crecimiento, sino como recalibración ante una economía distinta.

La política monetaria no acelera permisos, no destraba proyectos, no eleva productividad ni formaliza empleos. Chile necesita una agenda de crecimiento más amplia. Pero precisamente porque la política monetaria no puede hacerlo todo, debe evitar mantener una restricción mayor a la necesaria. Con un mercado laboral debilitado y una inversión a la baja, discutir nuevos recortes ya no es solo una posibilidad. Es una discusión inevitable.

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