Tomás Sánchez

Prohibido innovar

Tomás Sánchez Director ASECH @TomsAwaki

Por: Tomás Sánchez | Publicado: Jueves 19 de abril de 2018 a las 04:00 hrs.
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Nos pasamos hablando de ser un país desarrollado, pero cuando tenemos la oportunidad, la matamos. Décadas buscando diversificar la matriz productiva y exportar servicios de valor agregado. Discutiendo como lograr un desarrollo más sustentable, inclusivo y que premie a quienes se esfuerzan. Pero a la hora de respaldar estas frases, los grandes bancos se encargan de recordarnos que no están de acuerdo. Los bancos, no la autoridad, en pocas semanas cerraron todas las cuentas corrientes de varios emprendedores chilenos que atienden a más de 60.000 clientes, en la industria de mayor crecimiento en Silicon Valley: el Blockchain.

Es importante entender la magnitud de este tema: estamos en presencia de una nueva tecnología que está sentando las bases de la revolución tecnológica de este siglo. Una que afectará positivamente la sociedad, en términos de transparencia de las instituciones, baja de costos de transacción, disminuirá la burocracia y muchos otros servicios en torno a fortalecer la confianza social. Tanto así, que el World Economic Forum, proyecta que el año 2027 el 10% del PIB Mundial estará almacenado en criptomonedas.

El argumento de cierre por parte de los bancos ha sido “por ser una industria no regulada”, es decir, todo legal, pero está prohibido innovar. Insólito. Toda innovación por definición es nueva y de seguro no habrá regulación en un principio. Pero eso no es razón para destruir una industria naciente. Otras voces hablan de riesgo de lavado de dinero y especulación, pero estas empresas ya han implementado protocolos de “compliance” para evitar actividades ilícitas, reportándole periódicamente a la Unidad de Análisis Financiero. Es legítimo que existan inquietudes y temor a lo desconocido, entonces llamemos a la autoridad, regulemos y eduquemos como lo están haciendo otros países, pero no matemos el negocio por secretaría.

Necesitamos hoy levantar las voces para defender el emprendimiento y la innovación de nuestro país. Corremos el riesgo de sentar un nefasto precedente para nuestro futuro: el que las empresas grandes le pueden poner el pie encima a la chicas cuando algo no les conviene. Ser un país desarrollado no pasará por el crecimiento de las grandes empresas, sino por el desarrollo inclusivo de nuestro país en base a innovadores y emprendedores esforzados. Sentémonos a conversar, regulemos para resguardar los intereses y el bienestar de nuestra sociedad, que tiene hoy entre las manos una oportunidad que no puede dejar pasar.

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