PASO FRONTERIZO
El Paso Internacional Los Libertadores, principal corredor vial fronterizo entre Chile y Argentina, cumple 20 días cerrado debido a una acumulación de nieve que alcanza los 6,6 metros. Se trata del segundo período más prolongado sin tránsito que ha registrado este cruce, después de los 26 días de interrupción acumulados durante el invierno de 2023, cuando existió una ventana de apertura de dos días. Los gremios han evitado anticipar un escenario de desabastecimiento, aunque reconocen que la paralización ya está elevando los costos operacionales.
El riesgo de interrupción del suministro, que los gremios han descartado hasta ahora, y el alza de costos, que sí reconocen, son apenas los efectos observables de una vulnerabilidad estructural que ninguna reapertura, por próxima que sea, logrará resolver mientras la gestión de estos pasos terrestres continúe siendo reactiva, en lugar de formar parte de un sistema logístico integral que contemple de antemano cómo enfrentar este tipo de situaciones.
Según cifras del Servicio Nacional de Aduanas, en el primer bimestre de 2026 este paso registró 62.903 camiones y movilizó cerca de 961 mil toneladas de mercancías, lo que lo convirtió en el principal punto del tráfico terrestre de carga del país y le permitió concentrar cerca del 36% del volumen nacional transportado por esta vía.
La condición de país extremo, exige que todas las piezas del sistema logístico funcionen de manera eficiente.
Un país con una geografía tan exigente como Chile, que aspira a convertirse en plataforma del Pacífico Sur y corredor estratégico de la región, no puede sostener esa ambición sobre un sistema que depende, en uno de sus tramos más críticos, de una sola vía sin respaldo operativo real.
Vale la pena reconocer la ambición del Plan Director de Logística Nacional 2025-2050, elaborado durante la gestión del entonces ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz. Su propósito es avanzar hacia una plataforma logística competitiva, sostenible, resiliente y eficientemente conectada con los mercados internacionales, además de reducir costos y mitigar la vulnerabilidad del país frente a emergencias. La pregunta pendiente es si la inversión efectiva seguirá ese mismo ritmo.
Por ahora, el desequilibrio se explica por dónde se concentra el capital. San Antonio, el megapuerto que triplicará la capacidad de carga del país, recibió la aprobación ambiental en mayo tras seis años de tramitación y movilizará US$ 4.450 millones. El Corredor Bioceánico Aconcagua, la alternativa ferroviaria para unir Mendoza y Valparaíso, que reduciría la dependencia de un solo paso carretero, se proyecta recién para 2040. Entre uno y otro horizonte no existe todavía una política que resuelva qué hacer cuando la única vía disponible queda inoperativa por semanas.
La condición de país extremo y de dimensiones acotadas, sumada a una lejanía que ya de por sí encarece cada tramo de la cadena de suministro, exige que todas las piezas del sistema logístico funcionen de manera eficiente. El cierre actual se resolverá, como ocurrió en 2023, pero la política pendiente seguirá siendo la misma, dar a los pasos fronterizos la prioridad que merecen dentro del sistema logístico, de forma permanente y no solo cuando se presenten condiciones climáticas adversas.
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