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Editorial

Relación económica con EEUU

Por: Equipo DF

Publicado: Martes 10 de marzo de 2026 a las 05:06 hrs.

El cambio de mando presidencial ha abierto la oportunidad de recomponer las relaciones económicas y comerciales con Estados Unidos, tras un período marcado por la distancia política y episodios que tensionaron el vínculo bilateral. El contexto es, además, especialmente propicio luego de que el Departamento de Estado de EEUU declaró este lunes que, en el marco de los actos oficiales, el subsecretario Christopher Landau viajará a Santiago con el mandato de “reiniciar” la relación. Se trata de una señal diplomática clave, en un momento en que el nuevo Gobierno debe definir cómo reposicionará al país en un escenario donde la dimensión geopolítica tiene un peso creciente.

El cambio de mando abre la oportunidad de recomponer el vínculo con Washington, tensionado durante la última administración.

La relación entre ambos países atravesó fricciones visibles durante la administración saliente. Declaraciones críticas del Presidente Gabriel Boric, incluyendo cuestionamientos directos a la figura de Donald Trump, contribuyeron a enfriar el vínculo político. A ello se sumaron tensiones derivadas del conflicto diplomático abierto con Israel, el principal aliado estratégico de Washington, que introdujo un factor adicional de tensión con la Casa Blanca; y, más recientemente, las sanciones migratorias a funcionarios chilenos luego de que fueran desoídas las advertencias de Washington sobre riesgos para la seguridad hemisférica por la construcción de un cable chino. Todo ello derivó en retrasos para completar un acuerdo bilateral que permita neutralizar los efectos de la política arancelaria impulsada por Trump.

Estos episodios se inscriben en una transformación más amplia del orden económico internacional. La rivalidad entre EEUU y China se expresa cada vez más en sectores estratégicos -tecnología, infraestructura digital, minería o cadenas de suministro- y obliga a países abiertos al comercio como Chile a administrar con cautela sus vínculos externos. La dificultad no radica en elegir entre uno u otro socio, sino en sostener un equilibrio estable cuando ambos son actores centrales para la economía nacional. En este contexto adquiere relevancia la señal política que representa la visita de Landau “para reiniciar la relación entre EEUU y Chile y sentar las bases para avanzar en prioridades compartidas, mejorar la asociación de seguridad, las cadenas de suministro y expandir los lazos comerciales para atraer inversión estadounidense”, de acuerdo con lo declarado por Washington. Y la participación del mandatario electo en la cumbre Escudo de las Américas, convocada por EEUU, se inscribe en la misma lógica. 

Las decisiones que deberá adoptar Chile en los próximos meses ilustran la complejidad de este escenario. Una de ellas es la consulta internacional abierta por EEUU para crear un acuerdo sobre minerales críticos y tierras raras, cuyo plazo para comentarios vence el 19 de marzo. Y, en paralelo, Washington impulsa nuevos acuerdos económicos que incorporan mecanismos como el investment screening.

La relación personal entre el Presidente electo y Donald Trump podría facilitar un acercamiento político inicial, pero la experiencia muestra que la política comercial estadounidense opera bajo una lógica transaccional. En ese marco, las realciones económicas enfrentan un desafío de mayor sofisticación. Restablecer la confianza con Washington, participar activamente en los debates sobre cadenas de suministro y minería estratégica, diseñar mecanismos transparentes de revisión de inversiones y preservar al mismo tiempo la relación comercial con China exigirá un esfuerzo mayor. La visita de Landau puede ser el primer paso.

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