Un año de menor inflación
Acorde con las proyecciones oficiales y de mercado, la inflación terminó 2025 muy cerca de la meta de 3% a la que aspira el Banco Central. El Instituto Nacional de Estadísticas informó este jueves que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) descendió 0,2% en diciembre respecto a noviembre y, en virtud de este comportamiento, la medición anual –es decir, frente al último mes de 2024- dio cuenta de un alza de 3,5%, lo que se convierte en el menor registro de los últimos cinco años.
Se trata de un resultado del todo bienvenido, que en primer lugar habla de una autoridad monetaria -el Banco Central- comprometida con el objetivo principal establecido en la Ley Orgánica Constitucional que la rige; y, enseguida, de una buena nota para el manejo que hizo de su principal instrumento de política, como es la Tasa de Política Monetaria (TPM), hoy en 4,5% nominal anual.
El cumplimiento anticipado de la meta exige disciplina fiscal y responsabilidad política, para contener cualquier deriva populista.
Si bien no faltaron en este camino los reparos de algunos economistas al ritmo de alzas y posteriores bajas de la TPM, el ente emisor mostró convicción en el camino trazado, que incluso le permitieron sobrellevar algunos baches comunicacionales advertidos por analistas.
Como dijo la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, la tarea no se completa con volver a la meta. Igualmente desafiante es velar por la estabilidad del 3%, que es un ancla cuya credibilidad nunca se puede dar por garantizada.
Por lo mismo, su consecución -anticipada para el primer trimestre de este año-, debe ir acompañada de la mantención de un gasto fiscal bajo control y una clase política responsable, que le ponga coto a cualquier atisbo de medida populista. Nadie puede desconocer que hoy Chile es un país más caro, pero tampoco se puede negar que los mayores precios que debió enfrentar la ciudadanía en los últimos años han sido producto de malas decisiones de política aprobadas en el Congreso.
En el contexto de la pandemia, el Poder Legislativo –sin distinción de color- aprobó reiterados retiros de fondos previsionales, pese a las alertas del mundo técnico. Antes, en medio de la presión del estallido del conflicto social, surgió la iniciativa de congelar el valor de las tarifas eléctricas, cuya reversión el año pasado fue un factor que impulsó el alza del IPC. Sin esto, la meta ya sería una realidad.
Ahora, cabe sacar lecciones y hacerlo sobre todo a la luz de que asumirá un nuevo Gobierno y se renovará la Cámara de Diputados y una parte del Senado. Porque si bien el Banco Central hace de cabeza en la búsqueda de mantener bajo control la evolución de los precios internos, distintas acciones de políticas tienen consecuencia y, en ningún caso, estas debieran ir contra un logro que de todas maneras es crucial en el bienestar de la población.
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