Un drástico retroceso a 48 puntos mostró el Índice de Percepción Empresarial Regional (IPER), que semestralmente recoge las expectativas económicas del sector privado del Biobío. La baja refleja la mirada del mundo productivo ante un aumento en los costos operativos y la caída en los márgenes de utilidad de las compañías locales, provocados en gran medida por los conflictos internacionales.
El indicador, elaborado por la Universidad Andrés Bello (UNAB), la consultora EY y la CPC Biobío, descendió en apenas seis meses desde un máximo histórico de 63 puntos, cuando en diciembre registraba las positivas expectativas del mundo empresarial de la región tras el triunfo electroal de José Antonio Kast.
Álvaro Ananías, presidente de la CPC Biobío, explicó que esta brecha responde a que en la medición anterior “había un nivel muy alto de expectativa”. El programa, basado en el crecimiento económico y la seguridad, como ejes prioritarios, auspiciaban altas proyecciones. Sin embargo, el líder gremial sinceró que “la realidad ha sido dura. Hemos tenido un primer semestre muy apretado como país”.
Ricardo Fuentes, director de Ingeniería Comercial de la UNAB Concepción, respaldó esta mirada, indicando que la caída del IPER, representa un ajuste. “El contraste tiene que ver con la expectativa de un nuevo gobierno versus resultados asociados a proyección de crecimiento por parte del Banco Central, un reajuste a la baja de ese crecimiento, situándolo entre 1 y 1,6”.
Impacto en los costos
El retroceso en la confianza está condicionado por tensiones geopolíticas que encarecieron la energía, la logística y los insumos. El socio adjunto en Impuestos de EY Concepción, puntualizó que respecto a los factores externos, “nadie tenía pensado esta guerra de Irán que iba a elevar los costos, y eso, justamente, afectó los márgenes que tenía proyectada la empresa”.
A este escenario global se sumaron coyunturas productivas que golpearon directamente al Biobío. “La guerra del petróleo generó un alza de costos importante desde el punto de vista logístico, y eso afecta a industrias relevantes de la región", señaló Ananías. “A eso hay que agregar cosas de este semestre que son particularmente nuestras, como que el precio de la celulosa estaba bajísimo, el jurel desapareció por un tiempo en las costas, entonces son efectos que se sumaron, que eran inesperados y hacen que la percepción haya bajado mucho”, argumentó el líder gremial.
Fuentes coincidió en que factores como “el tema de la guerra en Medio Oriente y el alza del petróleo, evidentemente influyen en las cadenas productivas, en la empresa, y por ende, aumenta el costo y disminuye todo lo demás”.
Reforma tributaria
El estancamiento y la pérdida de competitividad dificultan alcanzar un crecimiento del 4%. Ante esto el sector productivo del Biobío pone atención en la megarreforma y sus incentivos. Desde EY, destacan que “los empresarios ven con buenos ojos la ley de reforma tributaria (…), la reducción del impuesto de primera categoría, de 27% a 23%, es una muy buena medida para aliviar a las empresas. Permite ser más competitivo, mejorar su proyección de caja y ha sido una de las medidas más valoradas”.
Ananías fue enfático en su urgencia. “Nos transformamos en un país caro, un país complicado, hoy día generar un proyecto de inversión, aprobarlo toma mucho tiempo, energía”. A esto sumó la presión de los cambios normativos, pues a su juicio “tenemos todavía tres años para implementar mayores costos laborales, no olvidemos que se aprobó la ley de 40 horas y también está el tema de la AFP, donde tenemos que aportar un 7%, eso sube los costos”.
Pese al pesimismo actual, los resultados del IPER proyectan una recuperación basada en iniciativas específicas de inversión. Ananías anticipó un punto de inflexión para el empleo en los próximos meses, pese a que los resultados entregados por el INE para el trimestre abril – junio volvieron a los dos dígitos, con 10,4% en Biobío.
El gremialista destacó los avances en materia de inversiones. “Están apareciendo temas. La instalación de Huachipato con AZA, el proyecto de Puerto Coronel, la aprobación de Ruta Piedemonte, la aprobación de Tierras Raras”. Con estas señales y las reformas en curso, Ananías considera que “vamos a salir adelante y se van a notar cifras mejores el segundo semestre y el próximo año un poco más”, augurando incluso que es posible alcanzar el crecimiento del 4% planteado por el Ejecutivo para fines del periodo Presidencial.