El mensaje central que implícitamente transmite María Francisca Yáñez es que la Inteligencia Artificial (IA) llegó para quedarse. La ingeniera civil industrial de la Pontificia Universidad Católica y doctora en filosofía por la misma casa de estudios es una de las doce integrantes de la mesa que analizará los cambios al Estatuto Administrativo, con una mirada que estará marcada por el avance tecnológico en el que, reconoce, Chile está atrasado.
Su idea es que el trabajo que emane de esta instancia, cuyo trabajo partió este viernes, se asemeje a la encíclica Magnífica Humanitas del papa León XIV, en cuanto a construir sobre ladrillos que ya existen, tal como hizo el pontífice al recoger encíclicas anteriores y resignificarlas de cara a la irrupción de la IA. Para eso, cuenta, la Dipres en su rol de secretaría técnica ha sistematizado el trabajo realizado por las comisiones previas que han propuesto cambios al empleo público.
-¿Qué debería tener esta comisión en particular para que resulte en algo concreto y no se quede en un documento de diagnóstico?
-Hay una ventana durante el tiempo que no haya elecciones para poder avanzar en este tema, porque si no, los incentivos para los políticos se van a condicionar por esas elecciones. Tenemos que trabajar con mucha celeridad porque si no pasa ahora no va a pasar, porque vendría probablemente un nuevo gobierno que empezaría todo de nuevo, como ha ocurrido las veces anteriores.
También hay una especie de convicción país de que Chile está atrasado, no solo técnicamente, sino que lo sentimos como ciudadanos. Hay una necesidad de cambio y hay que cubrir una demanda ciudadana y antes no sé si había esa convicción.
-¿Cómo se incorpora una mirada con perfil econométrico y de IA en un debate que siempre se ha hablado en clave administrativa-laboral?
-Lo tecnológico no tenemos que enfrentarlo como una solución técnica más, sino que es algo estratégico, estructural. No es un capítulo del trabajo que vamos a hacer, sino que tiene que ser algo basal. Estamos en un cambio de era en el cual la inteligencia artificial está cambiando mucho de nuestro entorno y contexto. Lo que yo puedo contribuir al trabajo que vamos a hacer en la comisión es justamente llevar lo que estamos haciendo a este cambio de era. El resto de los comisionados tienen experiencias súper buenas y son todas complementarias.
"La forma de preocuparnos de nuestro trabajo hoy día en esta era no es impidiendo que se incorpore una tecnología a la organización en la que yo estoy, es aprendiendo, y aprendiendo para toda la vida"
-Si tuviéramos que priorizar tres funciones donde el Estado chileno pueda hacer rendir la incorporación de la IA, ¿cuáles pueden ser?
-Yo me hago la pregunta al contrario: ¿dónde no? La IA es una tecnología de propósito general, como han sido internet, el computador personal y antes la electricidad. ¿Dónde están las tecnologías de propósito general? En todo. Hoy día cualquier interacción del Estado con personas, con empresas, todo se hace a través de internet, o todo se hace a través de electricidad. Y con inteligencia artificial va a pasar exactamente lo mismo: va a ser muy estructural.
Todo lo que es la relación con el ciudadano tiene un potencial muy interesante; y todo lo que en Chile se ha denominado como "permisología".
-¿Y qué funciones no deberían automatizarse con IA en el Estado, por más eficiencia que la tecnología pueda ofrecer?
-Ahí la ética va a cumplir un rol muy importante. Las decisiones que afecten la calidad de vida o la dignidad humana tienen que seguir pasando por lo humano. No es que haya una especie de competencia entre la IA y lo humano, sino que inteligencia artificial y humano pueden hacer un mejor país, llevarnos al desarrollo. Y me atrevo a decir que es el único camino, porque los ciudadanos ya la están adoptando a una velocidad mucho más rápida que el Estado.
-¿El Estado chileno tiene la calidad de datos necesaria para entrenar los modelos y sostenerlos? ¿O buena parte del presupuesto va a terminar destinado a limpieza y estructuración de los datos?
-Los datos hoy día son una especie de activo. Así como existen los activos físicos tradicionales, los activos digitales, y dentro de ellos los datos, son fundamentales. Si no, es difícil poder solucionar problemas reales. El Estado chileno ha ido avanzando, pero lo que faltaría hacer es que los datos estén integrados y se puedan interoperar, que no estén en silos en cada uno de los ministerios, departamentos, direcciones, sino que permitan integrarlos y tener una visión integral de los ciudadanos.
"No es que haya una especie de competencia entre la IA y lo humano, sino que inteligencia artificial y humano pueden hacer un mejor país, llevarnos al desarrollo"
-Hay estudios que dan cuenta que en el sector privado por cada US$1 invertido en IA hay US$3 de retorno. ¿Cómo se puede construir una métrica que sea creíble ante la ciudadanía, el Congreso y la Contraloría, teniendo en cuenta que en el sector público el retorno no es solo monetario?
-Por un lado, creo que la IA se va a transformar cada vez más en un estándar. Hoy día tener internet es un estándar, y nadie se cuestiona si internet tiene o no retorno, y yo creo que va a llegar ese momento para la IA. En el mediano plazo esa ni siquiera va a ser una pregunta, porque simplemente todo va a estar embebido con IA. Incluso sin querer usarla, todas las personas la están usando y ahí no podemos calcular un retorno directamente. Este salto va a ser mucho más grande si cambiamos la forma de operar. Y ese nuevo modelo operativo se está diseñando en el mundo recién.
-¿De qué manera evitamos que los trabajadores más precarizados corran riesgo al incorporar estas automatizaciones o que las personas que hoy día trabajan en el Estado no se sientan amenazadas por esta nueva tecnología?
-Me parece, desde el punto de vista de la empatía, muy atendible. Todos nos tenemos que preocupar de nuestro trabajo. Pero la forma de preocuparnos de nuestro trabajo hoy día en esta era no es impidiendo que se incorpore una tecnología a la organización en la que yo estoy, es aprendiendo, y aprendiendo para toda la vida.
Cuando pensamos en el empleo público tenemos que pensarlo en excelencia. No podemos pensar en un trabajo estático, que yo entro haciendo lo mismo que cuando termina mi vida laboral, sino que tengo que pensar en un empleo público que considere como parte de su trabajo aprender. Esa es la forma que a mí me gustaría que se abordara, y me gustaría también discutir eso en la comisión: que realmente la cultura del Estado chileno sea aprender como parte del trabajo.
¿El Estado chileno está en condiciones de competir para atraer talentos en inteligencia artificial?
-Difícil desde el punto de vista salarial, el sector privado es muy atractivo. Aunque yo creo que no todo es dinero, también es un tema de sentido de propósito y de cultura. Parte del desafío que tenemos como país es pasar de esto que se dice que "el Estado es el peor empleador en Chile", a hacer del Estado el lugar donde se aspira a trabajar, porque es un lugar desafiante, con impacto en el país y donde me voy a poder desarrollar como profesional.
-¿La IA en el Estado debería tener una gobernanza única, como un GPT estatal?
-Pensaría más bien en una entidad que orqueste y que pueda ayudar a dar ciertos lineamientos, pero dada la velocidad de cambio, a nivel de escala y de tiempo de esta era, pienso que hay que embeberlo en todo el Estado de manera transversal, y no como una solución única, porque quizás hay unidades dentro del Estado que resuelven problemas específicos que van a requerir soluciones también específicas.
-¿Cómo garantizamos que la IA no tenga sesgos algorítmicos, por ejemplo, en la selección y asignación de beneficios?
-Tendría que haber una política de IA basada en principios: de transparencia, de explicabilidad, de bien común; pensados a largo plazo, que no cambian con la tecnología, sino que son principios en los cuales el país se pone de acuerdo sobre cómo vamos a adoptar inteligencia artificial. La forma de trabajar con IA es complementando las capacidades humanas con la IA. Por lo tanto, en las decisiones que impliquen beneficios a los ciudadanos tiene que participar un humano.