Un nuevo liderazgo: la oportunidad de Codelco para dar vuelta el partido
Por Alejandra Loyola, socia de TheHouse Advisory
Los cambios de liderazgo no resuelven por sí solos los problemas estructurales, pero sí pueden marcar un punto de inflexión. En organizaciones complejas, son momentos para ordenar prioridades, recuperar foco y convocar.
Codelco, que alguna vez llevó el lema “orgullo de todos”, hoy aparece en el debate público por temas que están lejos de ser fuente de orgullo. En la última década, su producción cayó desde 1,7 a 1,3 millones de toneladas, ha enfrentado sobrecostos relevantes y atrasos de hasta 10 años en proyectos estructurales. Para alcanzar sus metas a 2030, debe cerrar una brecha cercana a 370 mil toneladas, equivalente a una nueva división completa. A ello se suman accidentes fatales, cuestionamientos a la transparencia y episodios que han erosionado la confianza pública.
El cambio de liderazgo de esta institución abre una oportunidad para repensar la estrategia, priorizar y destrabar decisiones difíciles que se han postergado para enfrentar una nueva etapa. Afortunadamente, este cambio ocurre en un contexto de precios históricamente altos para el cobre, donde cualquier mejora operacional reditúa más.
Sin embargo, en una empresa pública la incorporación de un nuevo liderazgo de vasta experiencia y reputación en el mercado no basta. Se requiere el respaldo transversal de los sectores políticos, los sindicatos, colaboradores y proveedores, ya que incluso el mejor equipo tendrá poco margen para tomar decisiones difíciles y sostener una aspiración que no dependa del gobierno ni de los líderes de turno.
Una conversación exigente sobre el futuro de Codelco debiera partir por revisar su cartera de proyectos y operaciones: dónde acelerar, dónde ajustar y dónde priorizar recursos escasos. Eso supone mirar sin complacencia proyectos que no han cumplido sus promesas originales y operaciones cuya competitividad debe ser revisada.
También implica fortalecer una agenda de productividad donde la seguridad vuelva a ocupar el primer lugar. A ello se suma atraer talento especializado y explorar asociaciones que complementen capacidades, tecnología y financiamiento.
Robustecer el rol de gobierno corporativo y la transparencia será relevante para recuperar confianzas y financiamiento. Y el desarrollo del litio, como mineral estratégico para Chile, deberá avanzar a paso firme, sin diluir el foco ni la urgencia que hoy exige el negocio principal del cobre.
Nada de esto tiene soluciones simples ni resultados inmediatos. Habrá decisiones complejas, priorización rigurosa y ejecución sostenida. Por eso, más que buscar culpables o recetas fáciles, el desafío está en construir las condiciones para que Codelco retome la trayectoria de liderazgo en la industria y construir una épica que entusiasme internamente y a todo un país.
En tiempos de Mundial, hagamos el símil con el fútbol chileno. El vacío de no ver a la selección en la cancha se parece al que sentimos al ver a Codelco perder terreno frente a sus competidores. Pero los partidos y campeonatos se pueden dar vuelta. Un técnico de primer nivel necesitará margen para proponer la estrategia de juego, elegir el equipo, proyectar talento y hacer la preparación necesaria.
Chile necesita que Codelco vuelva a jugar con decisión y sentido de futuro. Con un nuevo liderazgo, apoyo transversal y un rumbo bien definido, todavía es posible dar vuelta el partido y volver a hacer de Codelco “el orgullo de todos”.
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