“Soy un tecnooptimista y agregaría un optimista basado en datos”. Esta es una de las frases que mejor describe al doctor en medicina Peter Diamandis, autor de varios libros, entre ellos, el best seller Abundancia: El futuro es mejor de lo que piensas, que escribió junto a Steve Kotler, donde plantea que tecnologías como la inteligencia artificial (IA), la robótica y la biotecnología están resolviendo los grandes problemas de la humanidad.
El empresario, inversionista, filántropo y pensador contemporáneo, a sus 65 años cree firmemente que la IA puede enfrentar la pobreza, la escasez de agua y de energía e incluso prolongar la vida.
Esta visión se evidencia en las empresas que ha creado. En 1994 fundó XPRIZE, una fundación que impulsa la investigación y desarrollo a través de concursos en ámbitos como el espacio, la salud, la inteligencia artificial, la robótica, el clima y la computación cuántica, y 13 años después, junto a Ray Kurzweil, fundó Singularity University, una organización de educación no tradicional que nació en Silicon Valley con apoyo de la NASA y que prepara a los líderes del mundo para entender los acelerados cambios globales.
“Mi optimismo surge de observar las cifras de largo plazo. Durante el último siglo, la pobreza extrema pasó de afectar a la mayoría de la humanidad a menos del 10%. La esperanza de vida se ha más que duplicado (...). Veo la tecnología como una fuerza que transforma lo que antes era escaso en algo abundante. Sin embargo, mi optimismo no es ciego. Estas tecnologías conllevan riesgos reales y debemos gestionarlos”, dijo.
Respecto de regular la IA, señaló que apoya una normativa “inteligente y focalizada”, pero mira con cautela una regulación excesiva y motivada por el miedo. Reconoce que hay riesgos por “usos indebidos en ciberseguridad, biología y falsificaciones digitales” y eso requiere medidas de protección rigurosas, mientras que una ley debería centrarse en los usos y resultados peligrosos. “El mayor riesgo sería regular de una manera que paralice la innovación en los países que cumplen las reglas, mientras otros avanzan a toda velocidad”, dijo.
IA General: “Significa que el costo de acceder a conocimientos especializados se desploma hasta acercarse a cero. Imagine que cada persona tenga acceso al mejor médico, al mejor profesor, al mejor abogado y al mejor asesor financiero del mundo, disponibles las 24 horas, en su idioma y casi gratis”.
- ¿En qué etapa estamos en el desarrollo de la IA?
- En la parte más empinada de la curva exponencial y creo que ya nos encontramos en las primeras etapas de la singularidad. Cada pocas semanas aparece un nuevo modelo de vanguardia, mejor y más barato. El costo de alcanzar un determinado nivel de capacidad de IA está cayendo varios órdenes de magnitud cada uno o dos años.
En 2026 la IA pasó de responder preguntas a realizar trabajo. Los agentes de IA ahora escriben software, llevan a cabo investigaciones y ejecutan por sí solos tareas de varios pasos. Además, la IA está comenzando a acelerar la propia ciencia, ayudando a resolver problemas abiertos en matemáticas, física y biología.
A eso se suma que la inteligencia artificial está adquiriendo un cuerpo. Los robots humanoides están pasando de las demostraciones a las fábricas y todos los grandes laboratorios de IA están trabajando en el mundo físico. La siguiente fase es una IA que no solo piensa, sino que actúa en el mundo que nos rodea.
- En The Future Is Faster Than You Think (2020), sostuvo que la convergencia de tecnologías como la IA, la robótica y la biotecnología acelera el cambio. ¿Qué convergencias tecnológicas veremos?
- Hay tres convergencias que me entusiasman. La primera es la IA con la robótica: robots humanoides y especializados que pueden ver, razonar y trabajar en el mundo físico. Eso transformará la manufactura, la logística, la construcción, la agricultura y, con el tiempo, el cuidado de las personas mayores.
La segunda es la IA con la biología. La IA ahora puede leer, escribir y diseñar ADN y proteínas. Si combinamos eso con la edición genética, la secuenciación del genoma a bajo costo y la biología sintética, obtenemos medicina personalizada, nuevos fármacos diseñados en meses en lugar de años y avances reales para prolongar la vida saludable de los seres humanos.
La tercera es la IA con la energía y el espacio. La demanda de capacidad de cómputo de esta tecnología está impulsando un despliegue masivo de energía solar, baterías, energía nuclear e incluso centros de datos en órbita. La energía abundante es la base de todo lo demás: agua limpia, alimentos y computación. A todo esto se suman las interfaces cerebro-computador, que están comenzando a conectar directamente la mente humana con estos sistemas.
“Seré directo: los próximos 10 años traerán el mayor cambio en el trabajo de toda la historia de la humanidad. Muchas tareas, especialmente el trabajo cognitivo rutinario que realizan profesionales que están al inicio de sus carreras, se automatizarán. Eso es real y no deberíamos fingir lo contrario”.
Sus proyecciones
- Hace unos años predijo que la inteligencia artificial general (IAG) llegaría antes de 2029. ¿Mantiene esa predicción?
- Sí, y de hecho, ahora proyecto plazos aún más cortos. Mi amigo y mentor Ray Kurzweil fijó 2029 como el año en que la IA igualaría la inteligencia humana, y formuló esa predicción en 1999, cuando la mayoría de los expertos decía que tomaría un siglo. Hoy, muchos líderes de la IA creen que llegará incluso antes. Jensen Huang, de Nvidia, ha dicho públicamente que cree que hemos alcanzado la IAG.
Los mejores modelos actuales superan a la mayoría de los expertos humanos en exámenes de postgrado, escriben código listo para su uso en producción y están ayudando a resolver problemas de investigación. La verdad es que la IAG no llegará un día específico con un comunicado de prensa. Es un proceso gradual. Igualará y luego superará la capacidad humana en un ámbito tras otro. Confío en que, para 2029, habrá muy pocas tareas cognitivas en las que la mejor IA no supere al mejor ser humano.
- ¿Qué significaría para la humanidad la llegada de la IAG en concreto? ¿Abundancia? ¿Menos empleos?
- En términos concretos, significa que el costo de acceder a conocimientos especializados se desploma hasta acercarse a cero. Imagine que cada persona del planeta tenga acceso al mejor médico, al mejor profesor, al mejor abogado y al mejor asesor financiero del mundo, disponibles las 24 horas, en su propio idioma y prácticamente gratis. Eso ofrece la IAG. Si lo combinamos con robots humanoides y energía solar barata, el costo de los bienes y servicios, desde la salud y la educación hasta la vivienda y los alimentos, cae drásticamente. Esa es mi definición de abundancia: un mundo en el que estén cubiertas las necesidades básicas de cada hombre, mujer y niño.
¿Habrá menos empleos tal como los conocemos hoy? Sí, muchos cambiarán o desaparecerán. Pero la historia demuestra que la tecnología crea nuevas formas de trabajo que todavía no podemos imaginar. La transición será la parte difícil, y ahí es donde deben concentrarse los líderes y los gobiernos: en la reconversión laboral, las redes de protección social y nuevos modelos para distribuir la riqueza que genere la IA.
- La IAG es primero, luego llegaría la singularidad, ¿cómo debemos entenderla y cuándo prevé que se alcance?
- El término proviene de la física, del centro de un agujero negro, donde las reglas habituales dejan de aplicarse y no es posible ver más allá del límite. En tecnología, la singularidad es el punto en que la IA avanza tan rápido que resulta imposible predecir qué vendrá después, porque la inteligencia se mejora a sí misma más rápido de lo que podemos seguir.
Ray Kurzweil la predijo para 2045, cuando cree que la inteligencia humana y la de las máquinas se fusionarán y multiplicarán por un millón nuestra inteligencia efectiva. Yo creo que ya estamos en sus primeras etapas. El ritmo de cambio que sentimos ahora, con avances cada semana, es lo que se experimenta al comienzo de la singularidad. La concibo menos como una fecha y más como una transición de fase que estamos viviendo.
Cambios en las empresas
- A medida que se masifique la adopción de agentes de IA, ¿qué cambios veremos en los modelos de negocio y las operaciones internas de las organizaciones?
- El mayor cambio es que las empresas serán mucho más pequeñas y mucho más rápidas. Un equipo de 10 personas que trabaje con cientos de agentes de IA podrá hacer lo que antes requería 1.000 personas. Veremos las primeras empresas valoradas en US$ 1.000 millones dirigidas por un único fundador.
Internamente, el organigrama se vuelve más horizontal. Muchas capas de mandos medios existen para transmitir información, y los agentes lo harán de manera instantánea. Las funciones de las personas pasarán de ejecutar el trabajo a dirigir, revisar y mejorar el trabajo de la IA.
Los modelos de negocio también cambiarán. Cuando el costo de un servicio cae un 90%, se puede atender a clientes a los que antes era imposible llegar. Muchas empresas pasarán de vender horas de trabajo humano a vender resultados. Cada líder debería preguntarse: si la estructura de costos de mi industria se reduce un 90%, ¿quién transformará radicalmente mi negocio y por qué no debería ser yo?
- En Chile varias empresas han ejecutado pilotos de IA, pero tienen dificultades para escalarlos. ¿En Estados Unidos enfrentaron desafíos similares? ¿Algún consejo?
- Sí, absolutamente. El “purgatorio de los pilotos” también ha sido el principal problema en EEUU. La mayoría de las empresas comenzó por incorporar IA a sus procesos antiguos, y eso entrega resultados modestos. Las compañías que tienen éxito rediseñan el proceso desde cero en función de lo que la IA puede hacer.
Mis consejos para los líderes chilenos son los siguientes: primero, conviertan la IA en una prioridad del gerente general, no en un proyecto del área de tecnologías de la información. Segundo, elijan uno o dos flujos de trabajo que realmente importen para su negocio y transfórmenlos de principio a fin, en vez de ejecutar 50 pequeños pilotos. Tercero, capaciten a todos. Sus equipos deben manejar estas herramientas con soltura, y las mejores ideas vendrán de quienes están en la primera línea.
Y avancen rápido. Chile tiene fortalezas reales: una sólida base de talento, recursos mineros y energéticos de clase mundial y liderazgo regional en IA con el lanzamiento de Latam-GPT. Según un estudio de AWS de 2026, el 45% de las empresas chilenas ya utiliza IA, frente al 35% del año anterior. La pregunta ahora es quién convertirá esos pilotos en una verdadera ventaja competitiva.
- ¿Cómo ve la evolución del mercado laboral en los próximos 10 años? ¿Desaparecerán empleos profesionales?
- Seré directo: los próximos 10 años traerán el mayor cambio en el trabajo de toda la historia de la humanidad. Muchas tareas, especialmente el trabajo cognitivo rutinario que realizan profesionales que están al inicio de sus carreras, se automatizarán. Eso es real y no deberíamos fingir lo contrario.
Pero el Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial proyecta que para 2030 se crearán 170 millones de nuevos empleos y se desplazarán 92 millones, lo que representa un aumento neto de 78 millones. La historia muestra el mismo patrón: la tecnología destruye tareas, crea nuevas industrias y amplía lo que cada persona puede hacer.
El mayor cambio será hacia el emprendimiento. Cuando cualquier persona con una idea pueda crear una empresa con agentes de IA, muchas más se convertirán en creadoras y dueñas de negocios, en lugar de empleadas. Quienes tendrán dificultades serán quienes se nieguen a aprender a usar estas herramientas. Quienes prosperarán serán quienes utilicen la IA para multiplicar lo que pueden hacer.
- La reconversión laboral avanza lentamente en los países en desarrollo, ¿qué pueden hacer los gobiernos?
- La mayoría de las tareas actuales podría automatizarse en un plazo de tres a siete años. Para los países en desarrollo, hay un riesgo y una oportunidad. El riesgo es que la reconversión laboral tome demasiado tiempo. La oportunidad es que la propia IA es el mejor profesor jamás creado. Por primera vez, un trabajador de Santiago o de una localidad rural puede contar con un tutor personal de IA que le enseñe cualquier habilidad, en español, a su propio ritmo y prácticamente gratis.
Mi consejo a los gobiernos es que conviertan la alfabetización en IA en una prioridad nacional, comenzando en las escuelas y extendiéndola a todos los trabajadores, y que la utilicen para impartir esa formación.

Tres revelaciones
- Asistente de IA: los prueba todos y “todos los días”. La clasificación cambia cada semana y hoy “ser fiel a uno es un error”. Utiliza Claude -Opus 5.5 sobre Hermes- para reflexionar en profundidad y escribir; Gemini para investigar y planificar; Grok para seguir noticias en tiempo real en X; y ChatGPT para muchas tareas cotidianas. “También trabajo con mi propio agente de IA, Skippy, que me ayuda a investigar, redactar y prepararme para reuniones y podcast”.
- Tareas que no le delegaría a un agente de IA: tres cosas, “las decisiones sobre las personas que amo, como la salud de mi familia y la educación de mis hijos”; cualquier comunicación en su nombre que no haya revisado y tercero, la decisión final sobre cualquier compromiso importante de capital o de su reputación. “Aunque, para ser honesto, esa lista se acorta cada año”, comentó.
- Lo que permanecerá exclusivamente en los humanos: decidir qué importa. “La IA puede responder casi cualquier pregunta. Los humanos elegimos qué preguntas vale la pena formular, qué valoramos y qué tipo de futuro queremos construir. El propósito, el amor, el sentido de la vida y los vínculos humanos no son tareas que deban automatizarse”, dijo.