Helder Fialho Jesus pasó tres años dirigiendo el Centro de Ciberdefensa de las Fuerzas Armadas de Portugal, país que en enero pasado lanzó una agenda nacional de inteligencia artificial (IA) con un presupuesto de 400 millones de euros para desplegar acciones.
El oficial de la Armada portuguesa en reserva, doctor en ciberdefensa y vicepresidente del Observatorio de Ecosistemas e Infraestructuras Digitales (OEID) de Lisboa, expuso en el Summit de Ciberdefensa 2026, organizado por el Laboratorio de Ciberdefensa para la Protección de Infraestructuras Críticas (CiberLab) de la Universidad Católica.
En esa actividad, su principal mensaje fue que la ciberdefensa no puede ser conducida por una sola entidad, sino que debe ser un esfuerzo de toda la sociedad. “En Portugal tenemos una estrategia nacional del ciberespacio que funciona como un paraguas: abajo están la ciberdefensa, la ciberseguridad, la lucha contra el crimen, el contraterrorismo y la educación”, comentó.
En entrevista con DF, Fialho Jesus profundizó acerca de estos temas y sobre cómo un país como Chile podría prepararse ante el surgimiento de los ataques con IA en el plano de la ciberseguridad, además de las formas en que esta tecnología está cambiando el panorama mundial en materia de ciberdefensa.
- Un país como Chile, con menos gasto en defensa y sin producción propia de IA, ¿qué puede hacer para protegerse?
- Es difícil. Como en Portugal, no podemos competir con las grandes empresas tecnológicas, está fuera de alcance. Lo que hay que hacer es garantizar la soberanía de datos, saber dónde están almacenados y cómo podemos intervenir. Hay que crear talento y conocimiento en IA para apoyar al país y buscar enfoques y caminos distintos.
- En esa línea, ¿Chile debería construir sus propios centros de datos?
- Por supuesto, pero hay que saber dónde está esa información y asegurarse de que está protegida. Se pueden crear nubes propias. Y hay un tema clave: la energía. Si no hay buenas opciones energéticas, estas grandes empresas no van a tener problema en consumir toda la que necesita la sociedad para alimentar sus centros de datos.
- ¿Qué consejo le daría a un gobierno o a las fuerzas armadas de un país como Chile para protegerse ante la nueva realidad en ciberseguridad?
Mirar el ciberespacio como un ecosistema donde todos son importantes y cada uno tiene un conocimiento específico. Y trabajar juntos y usar los recursos de los militares, de las empresas privadas, de la academia y de las instituciones de investigación.
“En el lado positivo, la inteligencia artificial aumenta la capacidad de defensa, pero el cerebro humano sigue siendo clave, porque a veces encuentra caminos que la lógica de los programas no replica”.
IA, guerra y amenazas híbridas
- Entre los temas que abordará en su charla están las amenazas híbridas. ¿De qué se trata?
- No es algo nuevo, pero la diferencia es que antes había que imprimir panfletos de propaganda y lanzarlos desde aviones. Hoy lo haces desde un computador, lo pones en las plataformas digitales y está hecho.
El objetivo es afectar las decisiones de los líderes políticos, pero también las de todos nosotros. Cuando vas a votar, votas con tu mente, y lo que buscan es afectar eso. Y la otra parte es fragmentar la confianza en las instituciones. Si dejamos de confiar en nuestros políticos, ¿en quién creemos? Es realmente complejo.
- ¿Cómo la IA está cambiando el panorama de amenazas? ¿Están preparados los países?
- Es realmente complicado. Ya hemos visto plataformas ejecutando ataques sin la intención de sus propietarios, y quienes lideran los grandes proyectos de IA están preocupados por el nivel que ha alcanzado la tecnología. Estamos en una transformación generacional.
La IA debería ser una herramienta que te permita hacer las cosas de manera más fácil y mejor, pero tiene riesgos importantes y ningún país puede enfrentar solo estas amenazas.
En el lado positivo, la inteligencia artificial aumenta la capacidad de defensa, pero el cerebro humano sigue siendo clave, porque a veces encuentra caminos que la lógica de los programas no replica.
- ¿Cuál es su principal preocupación?
- Que el liderazgo no sea consciente de su importancia en un país: gobierno, empresas o fuerzas armadas. Si quienes dirigen no lo entienden, estamos en un problema.
En Portugal, el gobierno lo entendió. En diciembre de 2024 presentó una estrategia digital nacional con 16 líneas de acción, una dedicada a la IA. En enero pasado lanzó una agenda nacional de IA con un plan de 400 millones de euros a 2030, con la ambición de posicionar al país como líder europeo en este tema.
- ¿Deberíamos esperar más ataques potenciados por la IA?
- Sí, especialmente contra la infraestructura crítica y bancos. Y hay algo que me preocupa mucho: en la guerra entre Rusia y Ucrania operan pandillas criminales digitales de ambos lados. Llevan cuatro años de entrenamiento operativo real. Cuando la guerra termine, ¿qué van a hacer para ganar dinero? Van a atacar nuestras sociedades. Si detectan vulnerabilidades, van contra hospitales, universidades, gobiernos, en cualquier parte del mundo. Es un problema enorme.