Brasil se ha convertido en uno de los mercados más relevantes para las exportaciones chilenas de vino y salmón, y la industria busca profundizar esa relación con una estrategia que también incorpora turismo, gastronomía e inversión.
Esa apuesta quedó reflejada en Chile Pacífico – Grand Tasting Wines of Chile 2026, encuentro realizado en el Hotel Unique de Sao Paulo y que congregó a más de 550 profesionales, entre representantes del trade, importadores, distribuidores, operadores turísticos y prensa. La actividad reunió vino, salmón, gastronomía y enoturismo para presentar una oferta chilena integrada y de mayor valor.
La importancia de Brasil para el sector vitivinícola es significativa. Durante 2025, Chile representó casi la mitad de las importaciones brasileñas de vino, mientras que ese mercado concentró el 20% del volumen y el 18% del valor de las exportaciones chilenas del sector. En los últimos 12 meses, los envíos llegaron a 8,8 millones de cajas por US$ 219 millones.
Además, Brasil es actualmente el principal destino de las exportaciones de vino chileno en el mundo y el segundo mercado para el salmón nacional. También es el segundo país emisor de turistas hacia Chile y el principal destino de las inversiones chilenas en el exterior.
Una estrategia conjunta
La edición 2026 del evento buscó ir más allá de la tradicional promoción vitivinícola. Wines of Chile trabajó junto al Consejo del Salmón y Fedetur para vincular vino, gastronomía y turismo bajo una misma estrategia de promoción del país.
“Queremos que el vino sea una puerta de entrada a Chile”, explicó el director comercial de Wines of Chile, Julio Alonso, quien destacó que la colaboración entre los distintos sectores permite proyectar en Brasil una imagen más amplia de Chile y avanzar hacia una mirada integral de Choose Chile.
Una de las actividades centrales fue una masterclass de armonización de vinos y salmón chileno, con preparaciones del chef Rafa Gomes, ganador de MasterChef Brasil 2018. Posteriormente se desarrolló un Walkaround Tasting que permitió recorrer diferentes expresiones del territorio vitivinícola chileno, desde zonas de influencia costera hasta los Andes, el desierto y el sur austral.
En total participaron 23 viñas chilenas, entre ellas Concha y Toro, Santa Rita, Emiliana, Lapostolle, De Martino, Casas del Bosque, Ventisquero y Pérez Cruz. El encuentro también contó con un hub de Enoturismo y Tour Operadores para conectar la oferta turística chilena con operadores brasileños.
El salmón chileno apuesta por crecer en Brasil
La alianza permitió presentar conjuntamente dos de los productos más reconocibles de la oferta exportadora nacional: vino y salmón, ambos estrechamente ligados al océano Pacífico y a los territorios donde son producidos.
Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, destacó las oportunidades que ofrece el mercado brasileño y la necesidad de construir una relación de largo plazo.
“Hoy este mercado quiere y demanda salmón chileno, lo que nos abre grandes oportunidades”, señaló Seguel, agregando que esta posición también implica la responsabilidad de seguir fortaleciendo el vínculo entre ambos países.
La agenda incluyó además el encuentro “Chile–Brasil: Construyendo Valor Compartido”, que reunió a empresarios y autoridades para analizar la contribución del vino y el salmón chilenos a la economía, el empleo y el desarrollo de Brasil, así como nuevas oportunidades para profundizar la relación comercial bilateral.
La oportunidad de los productos premium
Uno de los focos para los próximos años estará en los segmentos de mayor valor. Desde ProChile Brasil plantearon que existe espacio para aumentar la presencia de productos y servicios premium chilenos, incluyendo vinos, salmón y turismo de alta gama.
Según el director comercial de ProChile Brasil, Hugo Colares, existe un consumidor brasileño cada vez más interesado en calidad, origen y experiencias, lo que abre nuevas posibilidades comerciales para la oferta chilena.
El desafío ahora es transformar esa demanda en mayores negocios. La estrategia desplegada en Sao Paulo apunta precisamente a presentar a Chile no solo como proveedor de productos individuales, sino como un origen asociado a alimentos premium, vino, gastronomía, turismo e inversión.