El litio se ha convertido en uno de los principales protagonistas del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) de Argentina. Al cierre de julio, seis de los 12 proyectos mineros aprobados bajo el régimen correspondían a iniciativas vinculadas al litio, que involucran inversiones por más de US$ 6.000 millones.
Detrás estos proyectos de litio que han recibido luz verde bajo el RIGI figuran grandes actores internacionales de la industria, entre ellos Rio Tinto, que concentra dos de las iniciativas; la china Zijin Mining; la surcoreana Posco; y la australiana Galan Lithium, además de Minera Exar.
El mayor proyecto es Rincón, de Rio Tinto, ubicado en el Salar de Rincón, en la provincia de Salta. De acuerdo con la resolución que aprobó su ingreso al RIGI, la iniciativa contempla una inversión total de US$ 2.744 millones. El proyecto apunta a alcanzar una capacidad de producción de 53.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería.
Rio Tinto también está detrás de Fénix, una operación ubicada en el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca. La expansión Fase 1B aprobada bajo el RIGI busca elevar la capacidad de producción desde las actuales 28.500 toneladas hasta 38.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
En Jujuy, Minera Exar recibió la aprobación para ampliar Cauchari-Olaroz, actualmente con capacidad para producir 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente. El proyecto contempla incorporar otras 45.000 toneladas al año, con lo que el complejo podría alcanzar una capacidad instalada de 85.000 toneladas anuales.
A estos proyectos se suma Tres Quebradas, en Catamarca, desarrollado por LIEX y controlado por la china Zijin Mining. La iniciativa aprobada bajo el RIGI contempla una planta con capacidad para producir 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
Por su parte, Sal de Oro II, de la surcoreana Posco, se emplaza en el Salar del Hombre Muerto, entre las provincias de Salta y Catamarca. El proyecto considera una planta con capacidad para producir 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
El sexto proyecto es Hombre Muerto Oeste, de la australiana Galan Lithium. El proyecto tiene como objetivo una capacidad de producción de 12.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente.
El managing partner de iLiMarkets, Daniel Jiménez, explicó que el crecimiento de la industria argentina venía desarrollándose incluso antes de la implementación del RIGI. Según el ejecutivo, el país podría terminar 2026 con ocho operaciones de litio y alcanzar al menos 12 hacia 2030.
Jiménez estimó que la producción argentina podría pasar desde alrededor de 35.000 toneladas en 2023 hasta unas 300.000 toneladas hacia 2030. “Se van a acercar a Chile”, sostuvo, y agregó: “yo creo que el 2032, 2033 va a pasar a Chile”.
A su juicio, el RIGI no es el origen de este proceso, ya que varios de los proyectos actualmente en desarrollo comenzaron a gestarse muchos años antes de la creación del régimen.
Sin embargo, manifestó que el régimen “sin duda acelera todo el proceso”. Agregó que estas condiciones permitirán que los proyectos “se puedan financiar más rápido” y terminen ejecutándose también en menores plazos.
José Hofer, especialista en baterías de litio y materiales de la consultora británica Supply Chain Insights, coincidió en que la expansión de la industria argentina antecede al RIGI y apuntó al trabajo de exploración realizado durante las últimas dos décadas.
“Todo redunda en el nivel de exploración que tú tienes acumulado”, sostuvo. A su juicio, aún con un marco regulatorio favorable, un país que no cuenta con años de exploración detrás no dispone de las reservas necesarias para desarrollar rápidamente nuevos proyectos. “Esa es la gran diferencia con Argentina”, afirmó al comparar el desarrollo de la industria del litio de ese país con el de Chile.
Hofer sostuvo que el país vecino lleva cerca de dos décadas invirtiendo en exploración y en transformar recursos de litio en reservas, una trayectoria que ahora permite acelerar la entrada de nuevas operaciones.
La mirada desde Chile
El avance de Argentina en la industria del litio también ha comenzado a ser observado desde Chile. La semana pasada, Bernardo Fontaine, presidente del directorio de Codelco, apuntó al ritmo que ha tomado el país vecino en el desarrollo de nuevas inversiones.
“Las inversiones que están convocando otros países como Argentina, que en un plazo muy breve y partiendo mucho más tarde que nosotros, ha crecido muchísimo en su producción”, sostuvo Fontaine.
En ese sentido, agregó que “Chile ha caído en la producción de litio del 38% al 21% y, según las proyecciones, va camino al 14%”.
Jiménez sostuvo que el problema para Chile no radica en el crecimiento de su vecino. “El problema no es que Argentina crezca, el problema es que Chile no crece”, afirmó.
A su juicio, una de las principales diferencias entre ambos países está en el tratamiento regulatorio del mineral. Mientras en Argentina el litio se desarrolla bajo el régimen minero general, “el fondo de todos los males de Chile es que el litio no sea una sustancia concesible”, sostuvo.
Jiménez estimó que esa diferencia entrega a Argentina una ventaja difícil de revertir en el corto plazo. “Aunque hoy día se libere todo en Chile y hagamos las cosas bien, los proyectos se demoran 10 o 15 años en desarrollarse”, afirmó.
Hofer también planteó que Argentina podría alcanzar a Chile en producción. “Es altamente probable, con una probabilidad mayor a 50, que alcance a Chile”, sostuvo. Sin embargo, puso en duda que el país llegue a convertirse en el segundo productor mundial, debido a que para ello tendría que superar también a China.
En ese sentido, Hofer sostuvo que “hay inversionistas interesados en invertir en Sudamérica e inmediatamente pensamos en Argentina”.