Estados Unidos aumentó las importaciones de cobre desde la República Democrática del Congo, que en julio alcanzaron un récord. Y aunque Chile mantiene el título de principal proveedor del metal para la mayor economía del mundo -concentra el 48% de las compras-, surge la pregunta de si la minería joven del país africano representa un riesgo para el liderazgo chileno.
Los analistas consultados señalan que la mayor presencia del cobre congoleño en el mercado estadounidense obedece a varias razones. Álvaro Merino, director ejecutivo de Núcleo Minero, explica que como Washington “considera al cobre como un mineral crítico, es decir, esencial para la seguridad nacional y económica, requiere asegurar su abastecimiento” y “ante la expectativa de que próximamente se apliquen aranceles al metal y se eleve su cotización se están anticipando las compras”. Así, las importaciones de cobre refinado pasaron de 919.000 toneladas en 2024 a 1,6 millones de toneladas en 2025, mientras que entre enero y julio de 2026 ya alcanzaron 1,13 millones de toneladas, indica Andrés González, jefe de industria minera de Plusmining.
Ese crecimiento excepcional abrió espacio para proveedores distintos de los tradicionales. “Ante esto, la participación de Chile cayó desde alrededor de 70% en 2024 a 48% en enero-julio de 2026, aun cuando los volúmenes importados del país siguieron siendo elevados, aumentando desde 645.000 toneladas en 2024 a 883.000 en 2025, y alcanzando ya 538.000 en los primeros siete meses de 2026”, sostiene González.
El mayor protagonismo de Congo tampoco significa que el cobre chileno haya perdido calidad o atractivo en Comex, el mercado de metales del CME Group en Nueva York. “Más bien, el cobre congoleño parece estar reduciendo algunas de las barreras que históricamente limitaban su acceso al mercado estadounidense”, explica el analista de Plusmining. Además, para los fabricantes que necesitan cobre físico para procesarlo y no requieren el metal transado en la bolsa neoyorquina -sujeto a mayores exigencias de calidad y con una prima más alta- puede resultar atractivo comprar directamente a los productores africanos.
“Si bien es cierto que la República Democrática del Congo ha aumentado su participación como proveedor de cobre de EEUU, es muy difícil que desplace a Chile como principal abastecedor de cobre en Estados Unidos”, concluye Merino, de Núcleo Minero.

Una producción en alza
La mayor presencia en EEUU del cobre congoleño tiene su correspondencia con una producción creciente. En 2023, la república africana le arrebató a Perú el sitial de segundo productor mundial del metal rojo y se acercó al liderazgo de Chile. Mientras nuestro país redujo 8,18% su extracción en la última década -desde 5,77 millones de toneladas en 2015 hasta unos 5,3 millones en 2025-, Congo recorrió el camino inverso y la triplicó.
“La producción minera congoleña pasó de 1,04 millones de toneladas en 2015 a 3,2 millones en 2025”, detalló Emanoelle Santos, analista de mercados del bróker XTB. En ese período, explica, entraron en operación grandes faenas del Copperbelt -la franja geológica que atraviesa Congo y Zambia-, como Kamoa-Kakula, Tenke Fungurume y Kisanfu, junto con fuertes inversiones en capacidad minera y de procesamiento.
Para 2026 hay visiones contrapuestas sobre si la nación africana podrá aumentar aún más su extracción. Santos comenta que el Grupo Internacional de Estudio del Cobre (ICSG) revisó a la baja su expectativa de crecimiento para Congo este año. Cochilco, en cambio, prevé que ese país incrementará casi 10% su producción y sumará 222.000 toneladas al mercado internacional, con lo que se convertiría en el productor cuprífero de mayor expansión, seguido de Rusia y China. En contrapartida, Australia, Indonesia y Chile bajarían su extracción en el ejercicio.
La industria cuprífera congoleña es, además, muy diversificada. La experta de XTB hace ver que “Congo no es únicamente un productor de concentrado: una parte importante de sus grandes operaciones explota minerales oxidados y utiliza procesos hidrometalúrgicos para producir cátodos de cobre, como ocurre en Tenke Fungurume, Kisanfu, Kamoto y Mutanda”.
Al mismo tiempo, añade, “depósitos sulfurados como Kamoa-Kakula producen concentrados y, desde la puesta en marcha de su fundición, también cobre en forma de ánodos y blíster antes de la refinación final”. Por eso Congo tiene un peso inusualmente alto tanto en producción minera como en cobre refinado.
Otra ventaja congoleña son las altas leyes. Para Chile, Cochilco calcula una ley promedio ponderada cuyo último dato disponible es 0,62% de cobre en 2024. En Congo, las principales operaciones muestran la magnitud de la diferencia geológica: Kamoa-Kakula procesó mineral con una ley combinada de 2,39% en el segundo trimestre de 2026, mientras que los recursos reportados por CMOC alcanzan a 2,25% en Tenke Fungurume y 1,79% en Kisanfu. “Son niveles varias veces superiores al promedio chileno”, dice Santos.
¿Puede desplazar a Chile?
“La posibilidad de que la RDC siga reduciendo la distancia con Chile es real, porque dispone de proyectos de alta ley y todavía tiene expansiones relevantes por incorporar, mientras que Chile enfrenta yacimientos maduros y menores leyes”, dice la analista de XTB.
Pero, añade, que desplazar a Chile no parece posible en un escenario de corto plazo, porque la brecha es de dos millones de toneladas. “Chile continuará siendo el primer productor y exportador de cobre del planeta”, sentencia Álvaro Merino.