Los inversionistas no deberían interpretar la decisión del banco central colombiano de suspender los incrementos de la tasa de interés el mes pasado como una señal de política monetaria expansiva, advirtió un alto funcionario del Banco de la República.
Subir las tasas de interés ahora sería menos costoso que esperar y realizar ajustes graduales más adelante, afirmó el codirector del ente emisor, Mauricio Villamizar. Añadió que la política monetaria actual, si bien es restrictiva, no es suficiente para frenar la inflación por debajo del 4% —el límite superior del rango objetivo— para finales de 2027.
Esto ocurre ad portas del comienzo de un nuevo ciclo político. Este viernes, Abelardo de la Espriella asumirá como nuevo presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.
El 31 de julio, los responsables de la política monetaria dejaron inesperadamente sin cambios los costos de endeudamiento en el 12%, en una votación dividida de 4 a 3, con Villamizar apoyando un aumento de 50 puntos básicos. Esta decisión reforzó la reputación del banco central colombiano como una de las autoridades monetarias menos predecibles del mundo.
“Existe preocupación de que la pausa en las subidas de los tipos de interés pueda ser interpretada por el mercado como una señal de menor compromiso para acercar la inflación al objetivo”, declaró Villamizar en respuesta escrita a las preguntas. “Esa sería una interpretación errónea que no comparto”.
Se prevé que la inflación en Colombia cierre 2026 cerca del 7% y se mantenga por encima del 4% en 2027, lo que pone al banco central en riesgo de no alcanzar su meta del 3%, que tiene un margen de tolerancia de más o menos un punto porcentual.
Los responsables de la política monetaria colombiana se enfrentan a diversas presiones inflacionarias, tanto internas como internacionales, incluyendo las consecuencias de la guerra con Irán y el reciente aumento del salario mínimo. Un fuerte fenómeno de El Niño, considerado muy probable, podría elevar aún más los precios de los alimentos y la energía.
Colombia no puede sostener una combinación de política fiscal expansiva, aumentos salariales que superen el crecimiento de la productividad, baja inflación y tasas de interés bajas, dijo Villamizar, quien tiene un doctorado de la Universidad de Georgetown.
“Dado que los dos primeros indicadores no se han moderado en los últimos dos años y la inflación sigue lejos del objetivo, la política monetaria debe asumir un papel más importante en el ajuste”, afirmó. “Los tipos de interés tendrán que mantenerse elevados durante más tiempo”.
La decisión sobre los tipos de interés del mes pasado puede interpretarse como una victoria definitiva para el presidente saliente Gustavo Petro, quien ha criticado repetidamente a los responsables políticos por mantener altos los costes de endeudamiento.
Los swaps de tipos de interés a dos años, que se encuentran entre los indicadores de mercado más sensibles a las expectativas de política monetaria, revirtieron parcialmente la caída del lunes, ya que los inversores siguen apostando a que el ciclo de endurecimiento monetario no ha terminado.
Apreciación de la divisa
El mismo día de la última decisión sobre las tasas de interés, el banco central también anunció un plan para acumular hasta US$ 4.000 millones en reservas internacionales a través de opciones de venta, una medida que algunos inversionistas interpretaron como una señal de que los responsables de la política monetaria consideran que el peso está demasiado fuerte.
El peso se ha apreciado casi un 20% frente al dólar en lo que va del año, la mayor ganancia entre las monedas globales, gracias al atractivo de las operaciones de carry trade y al optimismo político. El jueves subió por tercera sesión consecutiva, lo que lo encamina a recuperar las pérdidas sufridas inmediatamente después del anuncio del plan de reservas.
Si bien la apreciación ha perjudicado a algunas industrias y empresas colombianas, Villamizar señaló que estas vulnerabilidades deben abordarse mediante medidas fiscales específicas y temporales. En cambio, ajustar la política monetaria o cambiaria para toda la economía podría retrasar el retorno de la inflación a su objetivo, añadió.
Según indicó, la reciente fortaleza del peso parece deberse más al cambio de gobierno y a las expectativas de una mayor disciplina fiscal que a estrategias de arbitraje de divisas. El presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien se ha comprometido a recortar el gasto y reponer las arcas públicas, inicia su mandato de cuatro años el viernes.
El plan del banco central surgió tras el deterioro de varios indicadores de suficiencia de reservas, especialmente después de que Colombia perdiera el acceso a la Línea de Crédito Flexible del Fondo Monetario Internacional, explicó Villamizar. Los inversionistas no deberían interpretar el programa como un intento de debilitar la moneda, añadió.
“El Banco de la República no busca ni defiende un nivel cambiario específico”, afirmó. “Su objetivo primordial sigue siendo preservar la estabilidad de precios y asegurar la convergencia oportuna de la inflación hacia la meta”.