El archipiélago de Juan Fernández quedó sin su principal conexión aérea con el continente tras la suspensión de los vuelos subsidiados operados por ATA Aerolíneas, servicio que toma especial relevancia durante los meses en que no existen vuelos comerciales hacia la isla.
La empresa explicó que la interrupción responde al proceso de certificación RNAV de la aeronave que será incorporada a la ruta. La solicitud fue ingresada a la Dirección General de Aeronáutica Civil el 4 de septiembre y, por ahora, no existe una fecha definida para retomar las operaciones.
El problema golpea especialmente durante esta época del año. Desde hace tres años, los vuelos comerciales dejan de operar entre abril y los primeros días de noviembre, por lo que el servicio subsidiado se convierte en la principal alternativa aérea para los residentes del archipiélago.
Según antecedentes entregados por el municipio en julio, el servicio contempla tres frecuencias semanales en aeronaves con capacidad para ocho pasajeros.
Contrato limita alternativa de reemplazo
La suspensión también dejó en evidencia una limitación del contrato que regula el servicio subsidiado. Mientras ATA espera la autorización de la DGAC, la empresa no puede recurrir temporalmente a otro operador para mantener la conectividad con la isla.
Desde la aerolínea señalaron que “no es posible contratar a Aerocardal ni a otra empresa para efectuar los vuelos en nuestro reemplazo”.
El alcalde de Juan Fernández, Pablo Manríquez, cuestionó el diseño del servicio y apuntó al Ministerio de Transportes, organismo al que identificó como mandante del contrato. El jefe comunal sostuvo que la suspensión está generando gastos adicionales para residentes que permanecen varados en el continente y pidió que futuros contratos incorporen mecanismos que permitan disponer de una aeronave alternativa cuando el operador adjudicado no pueda efectuar los viajes. “Me parece irresponsable que no exista una alternativa”, afirmó Manríquez.
La interrupción también ha afectado los traslados médicos, viajes para realizar trámites y el envío de medicamentos hacia el archipiélago. Durante una emergencia registrada el fin de semana pasado, un avión de Carabineros debió colaborar en el traslado de un paciente hacia el Hospital Carlos Van Buren, ante la falta de una aeronave privada disponible.
Turismo e inversiones bajo presión
La falta de conectividad aérea se suma a un problema que el municipio viene advirtiendo durante este año. Entre mediados de abril y octubre las compañías que realizan vuelos comerciales hacia Juan Fernández dejan de operar regularmente, lo que reduce fuertemente la llegada de visitantes durante cerca de seis meses.
El impacto alcanza especialmente al turismo, considerado por el municipio como la principal actividad económica de la isla después de la pesca. La falta de vuelos también afecta a organismos públicos, empresas contratistas y trabajadores vinculados a proyectos de inversión que necesitan trasladarse entre el continente y el archipiélago.
Ante la inexistencia de pasajes comerciales durante la temporada baja, algunos organismos y empresas deben recurrir a vuelos chárter para movilizar personal, según antecedentes entregados previamente por la municipalidad.
La suspensión actual profundiza ese escenario al sacar temporalmente de operación también el servicio destinado a los residentes.
ATA explicó que la reanudación dependerá del avance de la certificación que actualmente revisa la autoridad aeronáutica. La compañía aseguró que no dispone todavía de una fecha definida para completar el procedimiento.
El municipio, en tanto, solicitó al Ministerio de Transportes una solución para restablecer la conectividad y planteó que el próximo contrato incorpore la posibilidad de recurrir a otra aeronave u operador frente a interrupciones del servicio. Manríquez tampoco descartó evaluar acciones legales por la suspensión.