La economía estadounidense perdió 23.000 empleos en julio, lo que supone una nueva señal de enfriamiento del mercado laboral y lleva a los operadores a reducir sus apuestas sobre una subida de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
La cifra publicada el viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) se situó por debajo de los 20.000 empleos creados en junio —dato revisado a la baja— y muy lejos del fuerte crecimiento registrado a principios de año. Los economistas encuestados por Bloomberg habían previsto una cifra de 80.000 empleos.
Las cifras de contratación de mayo y junio se revisaron a la baja en un total de 103.000 puestos, situándose en 63.000 y 20.000, respectivamente.
Si bien el empleo siguió creciendo en el sector sanitario, se perdieron puestos de trabajo en la administración local, la educación y el comercio minorista.
La tasa de desempleo se situó en el 4,1%, frente al 4,2% registrado en junio. Sin embargo, ese dato conversa principalmente con la tasa de participación en la fuerza laboral, la cual cayó al 61,4%, lo que, sin contar la pandemia, fue el nivel más bajo desde la década de 1970. Entre las personas de entre 25 y 54 años, conocidas como trabajadores en edad productiva, la participación aumentó ligeramente, pero se mantuvo cerca de los niveles más bajos de los últimos años.
Los aumentos salariales también fueron inferiores a las previsiones. El salario medio por hora subió un 3,2% interanual, el ritmo más lento en más de cinco años. Los economistas siguen de cerca cómo la dinámica de la oferta y la demanda laboral influye en los salarios.
El poder adquisitivo será un factor clave de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, sobre todo porque la guerra con Irán ha encarecido aún más el coste de la vida. Si bien la confianza del consumidor repuntó el mes pasado, la percepción que tienen los consumidores sobre su situación financiera actual se mantiene por debajo de los niveles de los últimos años.
Otros datos publicados esta semana por la empresa de nóminas ADP apuntaban a una fuerte desaceleración de la contratación en el sector privado durante el mes de julio, con un crecimiento del empleo que se redujo a más de la mitad, situándose en una cifra estimada de 44.000 puestos.
¿Qué implica para la Reserva Federal?
La rentabilidad de los bonos del Tesoro y el dólar cayeron tras la publicación de los datos de este viernes, ya que los operadores redujeron sus apuestas sobre una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre. Los mercados descuentan ahora una probabilidad de aproximadamente el 40% de que se produzca un aumento de un cuarto de punto en los tipos el próximo mes, frente a casi el 60% anterior a la publicación de los datos de empleo.
Para la analista de mercados de XTB, Emanoelle Santos, el reporte de este viernes "reduce el riesgo de que un mercado laboral demasiado fuerte siga alimentando la inflación y debilita considerablemente el argumento para una subida de tasas en septiembre". Destaca, eso sí, que " tampoco significa que la Fed vaya a comenzar a recortar, porque la inflación continúa por encima del objetivo y el petróleo mantiene riesgos alcistas".
Desde el punto de vista del director de inversiones de Wilsey Asset Management, Brent Wilsey, el dato de empleo resulta desafiante para la lectura de la Fed. “El informe de empleo del viernes no solo fue mucho más débil de lo esperado, sino que demostró que la economía perdió puestos de trabajo durante julio, lo que pone a la Reserva Federal en un aprieto, ya que la inflación sigue siendo elevada y persistente”, señaló a CNBC.
Estos datos de empleo se conocen en un momento en que los mercados temen por la capacidad de la Reserva Federal para mantener la inflación bajo control, lo que aumenta la presión sobre los responsables de la política monetaria para que incrementen los costes de financiación.
La rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años repuntó la semana pasada después de que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ofreciera escasas orientaciones sobre cómo el banco central contendría las presiones sobre los precios derivadas de la guerra en Medio Oriente.