El llamado de quienes lideran la industria de la inteligencia artificial (IA) a ralentizar el desarrollo de sus modelos más avanzados no será inocuo para los mercados. La advertencia formulada por el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, y respaldada por Sam Altman y Elon Musk abre nuevas interrogantes sobre las perspectivas de las compañías que se han beneficiado del auge de esta tecnología.
Amodei publicó el sábado un extenso documento en el que pidió moderar el ritmo al que mejoran las capacidades de los sistemas de IA. Su propuesta no implica paralizar el entrenamiento de modelos ni el progreso técnico, sino dar a las empresas más tiempo para alinear y proteger sus productos antes de desplegarlos, además de permitir que evaluadores externos comprueben de manera independiente su seguridad.
Altman, CEO de OpenAI, se comprometió rápidamente a adoptar la propuesta de incorporar especialistas independientes con un acceso comparable al de los trabajadores de las compañías. En tanto, Musk, fundador de xAI, también respaldó el planteamiento al afirmar que “Dario tiene razón”.
La coincidencia entre los tres ejecutivos tiene pocos precedentes en una industria marcada por la competencia para lanzar modelos más sofisticados, captar usuarios y ampliar sus ingresos. Por ello, no son menores las interrogantes respecto a la introducción de limítantes a las que estarán dispuestas las principales compañías del sector.
Como primer paso, Anthropic se comprometió a recibir en sus oficinas a evaluadores externos y entregarles credenciales, computadores corporativos y permisos similares a los de sus equipos internos de análisis de riesgos. Estos especialistas podrán comprobar las prácticas de seguridad de la compañía e informar eventuales incidentes.
Amodei justificó su llamado por la creciente capacidad de los modelos para perfeccionarse y ejecutar tareas de manera autónoma, además de una serie de incidentes en que agentes de IA lograron vulnerar sitios y organizaciones durante pruebas de ciberseguridad.
Una desaceleración coordinada, sin embargo, enfrentaría obstáculos comerciales, regulatorios y geopolíticos. Las empresas compiten entre ellas y con compañías chinas, mientras no está claro que las autoridades antimonopolio estadounidenses permitan que actores rivales acuerden el ritmo de desarrollo de sus productos.
Amodei planteó la necesidad de establecer exenciones específicas que permitan coordinar medidas de seguridad y buscar algún grado de cooperación con China. A su juicio, una moderación unilateral de las capacidades estadounidenses podría entregar a Beijing una ventaja estratégica si sus empresas mantienen el ritmo actual.
¿Qué implica para las acciones y la cadena de suministro de la IA?
Con tado, el llamado es seguido con atención desde los mercados bursátiles. Los fabricantes de semiconductores y otras compañías ligadas a la inteligencia artificial podrían enfrentar la mayor presión bursátil inicial, mientras los inversionistas evalúan si un desarrollo más cauteloso de los modelos afectará sus ingresos y ganancias. No obstante, los analistas consultados por Bloomberg anticipan que el impacto será limitado a largo plazo.
La advertencia llega en un momento de creciente inquietud por las enormes sumas destinadas a la IA. Los inversionistas cuestionan si los beneficios obtenidos hasta ahora justifican el fuerte aumento de los costos de infraestructura, lo que ha dejado especialmente expuestas a las acciones tecnológicas con valoraciones elevadas.
El Nasdaq 100 ha caído más de 4% desde el máximo histórico alcanzado en junio, mientras un indicador de las acciones estadounidenses de semiconductores acumula un retroceso de 14%. Los títulos tecnológicos asiáticos, por su parte, han perdido cerca de 8%. En el mismo período, el S&P 500 y el índice MSCI de acciones globales han avanzado alrededor de 0,6%.
Una primera señal de nerviosismo surgió durante el domingo en Hyperliquid, una plataforma basada en blockchain que permite realizar apuestas sobre acciones mediante futuros perpetuos. Los contratos vinculados a SK Hynix registraban una caída aproximada de 2,5% a las 2 de la tarde en Singapur.
Gary Tan, gestor de cartera de Allspring Global Investments, anticipó que el llamado podría provocar cierta presión de corto plazo, pero consideró improbable que descarrile las inversiones relacionadas con la IA. La tecnología todavía se encuentra en una etapa temprana y no está claro que el resto del ecosistema esté dispuesto a reducir su ritmo de avance.
La demanda de chips, energía y capacidad de procesamiento, además, continúa superando la oferta. Por ello, una moderación en el desarrollo de los modelos no necesariamente alteraría los desembolsos comprometidos en centros de datos y otros proyectos tecnológicos.
Las empresas de memoria, redes, refrigeración y equipamiento energético también contarían con cierta protección, debido a que una parte importante de sus ingresos está asociada a iniciativas que ya se encuentran en marcha.
Para Billy Leung, estratega de inversiones de Global X Management, un avance más lento incluso podría terminar beneficiando al sector. Un plazo de desarrollo más extenso permitiría que las compañías dejaran de concentrar sus recursos únicamente en construir nuevos productos y dedicaran más tiempo a obtener ingresos de la infraestructura existente.
Las mayores exigencias de protección también podrían estimular el gasto en ciberseguridad y herramientas de monitoreo de IA. Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Markets, sostuvo que la introducción de controles adicionales no eliminará la demanda de capacidad de procesamiento ni detendrá la adopción de esta tecnología.