El inspector general del Pentágono advirtió que la gran cantidad de municiones disparadas por Estados Unidos contra objetivos iraníes durante los primeros meses de la Operación Epic Fury provocó déficits estratégicos de inventario y dejó al descubierto cuellos de botella en la capacidad industrial para reponerlas.
Los responsables de adquisiciones dijeron que están trabajando para agilizar los procesos de compra y los plazos de producción, así como para acumular materiales críticos, componentes y determinadas municiones que permitan responder con rapidez ante una contingencia, según el informe publicado el lunes por la noche.
El documento, que abarca las operaciones militares estadounidenses en el conflicto con Irán hasta el 30 de junio, constituye la primera evaluación trimestral del inspector general sobre la Operación Epic Fury y una confirmación oficial de un problema que el gobierno de Donald Trump ha minimizado repetidamente.
Trump afirmó el 6 de agosto que Estados Unidos tenía enormes cantidades de municiones, especialmente de determinados tipos. El 9 de septiembre sostuvo nuevamente que el país disponía de volúmenes “prácticamente ilimitados” de municiones de gama media y alta, más de los que podría utilizar en este conflicto o en cualquier otra guerra.
Un alto funcionario del Pentágono dijo el martes que el Departamento de Defensa no está de acuerdo con las conclusiones del inspector general y calificó de completamente falso cualquier informe que sugiera que las municiones estadounidenses están agotadas.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) también advirtió que los arsenales utilizados durante la guerra podrían tardar cinco años o más en reconstruirse, lo que reduce la capacidad de las Fuerzas Armadas para responder a otro conflicto de gran escala.
La falta de municiones sería especialmente problemática si Estados Unidos tuviera que enfrentar a un adversario con grandes cantidades de misiles balísticos y de crucero, señaló la CBO, que mencionó específicamente un eventual conflicto entre China y Taiwán.
El inspector general indicó que el Departamento de Defensa había gastado US$ 22.300 millones en municiones utilizadas en la guerra hacia fines de junio. Para entonces, el costo total del conflicto superaba los US$ 33.000 millones.
El informe funciona como una guía presupuestaria general sobre el costo de la guerra, con montos asignados a las distintas operaciones. El Congreso exige estas evaluaciones trimestrales para las operaciones militares estadounidenses en las que se utilizan fondos públicos.
Las fuerzas iraníes dañaron o destruyeron cientos de edificios y estructuras en bases estadounidenses de la región, mientras instalaciones diplomáticas de EEUU en cuatro países sufrieron daños físicos por ataques iraníes, informó el Comando Central al inspector general.
El reporte contabilizó 11 militares estadounidenses muertos en combate hasta fines de julio y otros siete fallecidos en incidentes no hostiles durante las operaciones de Epic Fury. Más de 400 efectivos resultaron heridos en combate hasta el cierre de junio.
Costo de la guerra e impacto en la inflación
El desgaste de los arsenales forma parte de un costo mucho mayor. La guerra con Irán ha supuesto US$ 38.000 millones en gastos directos para los contribuyentes estadounidenses durante sus primeros cinco meses, según un estudio de la CBO.
El cálculo incluye el reemplazo de las municiones utilizadas y de los equipos perdidos en combate, además del aumento de las horas de vuelo y de los costos de combustible, señaló la oficina en una carta enviada el martes al representante demócrata por Pensilvania Brendan Boyle, principal miembro de su partido en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes.
La estimación está en línea con el testimonio que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, entregó al Congreso en julio, cuando cifró el costo de la guerra en US$ 37.500 millones. Cada mes adicional de conflicto costará al menos entre US$ 2.000 millones y US$ 3.000 millones, indicó la CBO, que advirtió que el gasto mensual podría ser todavía mayor si la violencia vuelve a escalar.
El reporte también contiene las primeras estimaciones oficiales sobre el impacto de la guerra en la inflación estadounidense. A raíz de las interrupciones en los envíos de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz, la CBO elevó en 0,5 puntos porcentuales su proyección para comienzos de 2027 de la inflación medida por el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE, por sus siglas en inglés), uno de los principales indicadores que sigue la Reserva Federal.
En el caso del PCE subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía, la oficina aumentó su proyección en 0,3 puntos porcentuales respecto de la estimación de febrero. El impacto de la guerra sobre este indicador ha tardado más en manifestarse, pero será más persistente, según la CBO.