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Columnistas

Más ingenieras, más futuro: el desafío de pasar de la participación al liderazgo

Por Consuelo Fertilio, directora ejecutiva de Mujeres Ingenieras de Chile

Por: Consuelo Fertilio

Publicado: Viernes 3 de julio de 2026 a las 10:00 hrs.

Cada 23 de junio conmemoramos el Día Internacional de la Mujer en Ingeniería, una fecha que reconoce el aporte de miles de profesionales que contribuyen al desarrollo económico, social y tecnológico de nuestros países. Pero más allá de la celebración, esta instancia nos invita a reflexionar sobre una pregunta clave: ¿estamos aprovechando realmente todo el talento disponible para construir el futuro que necesitamos?

La ingeniería está presente en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida. Está en la generación de energía, el desarrollo tecnológico, la infraestructura, la minería, la salmonicultura, la construcción, la salud y la transformación digital que atraviesa hoy a todas las industrias. Sin embargo, pese a su creciente relevancia para enfrentar los desafíos del siglo XXI, la participación de las mujeres en estas áreas sigue siendo considerablemente menor.

Las cifras muestran avances, pero también brechas persistentes. En Chile, las mujeres representan el 52,9% de la matrícula de primer año en educación superior, pero en las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) apenas alcanzan el 20,8%. Esto demuestra que el desafío no está solo en el acceso a la educación, sino también en las oportunidades, los referentes y las expectativas que construimos desde edades tempranas.

Todavía existen estereotipos que condicionan las decisiones vocacionales de niñas y jóvenes. Muchas veces no falta capacidad ni interés, sino modelos cercanos que les permitan imaginarse ocupando esos espacios. Y cuando las mujeres logran ingresar a carreras de ingeniería y al mundo laboral, las brechas no desaparecen. A medida que avanzamos hacia posiciones de liderazgo y toma de decisiones, la representación femenina disminuye.

Este fenómeno se observa en múltiples industrias, donde las mujeres continúan enfrentando barreras para acceder a cargos estratégicos, liderar proyectos de alto impacto o construir redes de influencia. Como consecuencia, muchos de los espacios donde se diseñan las soluciones para el futuro siguen careciendo de la diversidad necesaria para responder a una sociedad cada vez más compleja.

Y esto no es solo una cuestión de equidad. La evidencia demuestra que los equipos diversos generan mejores resultados, impulsan la innovación, toman decisiones más robustas y se adaptan mejor a entornos cambiantes. Incorporar distintas miradas y experiencias amplía nuestra capacidad para encontrar soluciones más eficientes y sostenibles.

Por eso, promover la participación de mujeres en ingeniería no debe entenderse únicamente como una agenda de género. Es una agenda de desarrollo. Es una estrategia para fortalecer la competitividad, la innovación y la capacidad de respuesta de nuestras organizaciones y del país.

Hoy enfrentamos desafíos como la transición energética, la adaptación al cambio climático, la transformación digital, la automatización y la seguridad alimentaria. Ninguno de ellos podrá resolverse plenamente si seguimos dejando fuera una parte importante del talento disponible.

Para avanzar, necesitamos una mirada integral. No basta con incentivar el ingreso de más mujeres a carreras STEM; debemos fortalecer sus trayectorias completas, desde la educación temprana hasta el acceso a posiciones de liderazgo. Se requieren más mentorías, redes de apoyo, referentes visibles y organizaciones comprometidas con entornos donde el talento pueda desarrollarse sin barreras.

En esta nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer en Ingeniería, la invitación es a avanzar desde la participación hacia el liderazgo; desde la presencia hacia la influencia; y desde las oportunidades individuales hacia una transformación cultural más profunda.

Porque el verdadero desafío no será solamente que más mujeres estudien ingeniería. Será lograr que puedan desarrollar todo su potencial y liderar los procesos de cambio que nuestras sociedades demandan.

Cuando una ingeniera ocupa espacios de decisión, no solo transforma su propia trayectoria: amplía las posibilidades para las nuevas generaciones y fortalece la capacidad de un país para enfrentar los desafíos de su tiempo. Y ese es un desafío que nos involucra a todas las personas.

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