“El principal impulsor, apasionado y motor de estos desarrollos en la agricultura, es don Juan Cúneo”, dice un cercano al empresario que lo conoce. Juan Bautista Cúneo Solari es uno de los principales socios de Falabella y fue parte del extinto pacto de accionistas del gigante del retail.
Pero en su faceta más personal, al alero de su family office conocido como Liguria, desarrolló también otros negocios. Por lejos el más conocido aparte de Falabella es Casas del Bosque, la viña instalada en el valle de Casablanca, que lidera su hija Giorgianna Cúneo en la dirección ejecutiva, que partió en 1993 con las primeras plantaciones.
Pero en la Región de Los Ríos desarrolló también otro polo de actividad, de corte agrícola, con Casas del Sur. Y es en este rubro que silenciosamente emprendió un desconocido proceso de diversificación y de compra de más campos, que lo están instalando como uno de los importantes proveedores de Chile tras el negocio de la Nutella. Porque en uno de ellos, optó por desarrollar plantaciones de avellanas.
90, 40 y 40
Fue en 2014 cuando, tras haber desarrollado básicamente actividad ganadera orientada a la producción de leche y carne, y algo de siembras de trigo que, a instancias del interés de Cúneo por diversificar y disminuir riesgos, buscaron otras alternativas. Y la escogida fueron los avellanos europeos, en el mundo de la fruticultura.
En la actualidad, toda esta actividad agrícola de Cúneo en el sur se desarrolla en tres campos. Agrícola Casas del Sur, de 800 hectáreas, ubicado justo en el deslinde entre Río Bueno y La Unión, dependiente de esta última comuna. Un segundo campo es Agrícola Casas de Máfil, de otras 300 hectáreas. Y el tercero es Agrícola Casas de La Unión, de 193 hectáreas totales. Mientras los dos primeros los dedicaron preferentemente a producción lechera, entregando a Quillayes Surtal la producción que les aportan unas 1.800 cabezas de ganado entre ambos predios, Casas de La Unión la dedicaron a desarrollar este proyecto de avellanos.
Esta diversificación quedó reflejada en cambios societarios ocurridos hace un tiempo. La sociedad Agrícola Casas del Sur Limitada se dividió y de esa escisión surgió una nueva razón social, Agrícola Los Avellanos Limitada, ambas conservando eso sí los mismos accionistas. El 10% del capital y derechos sociales para Juan Cúneo, y cada una de sus dos hijas, Paola y Giorgianna Cúneo Queirolo, con el 45%, según registros públicos.
Quienes conocen la situación interna de este negocio agrícola indican que en 2015 partieron plantando las primeras 90 hectáreas de avellanos, que son las que hoy están en plena producción. Luego, en 2022, agregaron otras 40 hectáreas más. Y este año están profundizando la apuesta, con la plantación de otras 40 hectáreas.
Con las primeras 90 hectáreas -las otras todavía están en etapa de desarrollo-, ya están generando una producción de unos 2.400 kilos por hectárea de avellanos de variedades italianas. Y la gran mayoría la destinan a la firma Ferrero Hazelnut Company, tras un acuerdo al que arribaron con esta empresa de origen italiano, que es una de las más famosas del mundo en la producción de la Nutella y de otros productos fabricados con avellanos, como el Kinder Bueno o los bombones Ferrero Rocher.
“Entre italianos se entienden”, dice con humor una persona que conoce a Juan Cúneo, mientras otro cercano afirma tajante que “el gran impulsor de este negocio” ha sido directamente Juan Cúneo, quien fiel a su estilo analítico, fue quien empujó por ir tras esta veta de negocios y el que ha labrado este camino. “Este negocio lo ve él”, enfatiza un muy cercano al empresario. Obviamente, apoyado por sus dos hijas y por un equipo que es liderado por el gerente general, Edmundo Gana Valenzuela, un agrónomo de la Universidad Mayor con un diplomado en finanzas y economía de la PUC, que ya lleva 13 años trabajando con ellos.

“Muy buen pronóstico”
Personas que conocen de este negocio indican que, mirado en un horizonte de largo plazo, 10 años, es un negocio rentable, pero similar a la lechería. No obstante, conceden que, en el corto plazo, el cultivo de las avellanas pasa por un muy buen momento.
La razón es que el más importante productor mundial, Turquía, y quien marca el precio internacional en esta industria, está pasando por momentos complicados. Factores climáticos (heladas) y una plaga, han afectado de manera ostensible sus cosechas y producción desde hace un par de años, lo que ha marcado, como contrapartida, una ruta ascendente en el precio del avellano en los mercados internacionales, que estuvo incluso en torno a los US$ 6 por kilo el año 2025. Valor que ha beneficiado a los otros dos productores del avellano que le siguen en el mapa mundial: Estados Unidos, en el estado de Oregón prioritariamente, y el sur de Chile.
De hecho, Ferrero anunció recientemente la construcción de una tercera planta en el país, esta vez en La Araucanía, en Cunco, que se sumará a otros complejos que ya tiene en Maule y Ñuble. Y también se han sumado otros actores a esta industria del procesamiento, como el Grupo Hijuelas, que en junio pasado inauguró una planta en Osorno y abrió otro poder para el procesamiento y comercialización para agricultores del avellano. Es que ya hay voces que indican que Chile podría convertirse en el principal proveedor de avellanas del mundo al 2035.
En el entorno de Cúneo se lo toman con calma, e indican que por ahora no tienen previsto plantar más, pues las inversiones las están destinando a mucha tecnología, en riego y capacidad de secado y cosecha, de modo de mejorar la calidad y los calibres de la fruta. Pero conceden que efectivamente se ve con un “muy buen pronóstico” este negocio. Uno que le gusta y que impulsa con tesón Juan Cúneo.