Fue en el hotel Ritz del barrio El Golf. El lunes de la semana pasada, el Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales (CCRI), que preside Alfredo Moreno, convocó a sus miembros a un coffee a las 3 de la tarde con el embajador de EEUU Brandon Judd. Hasta allí llegaron varios diplomáticos; los excancilleres Ignacio Walker y Hernán Felipe Errázuriz (miembro del directorio); el director de la academia diplomática Jorge O’Ryan; la ex ministra del Tribunal Constitucional Marisol Peña; el empresario Nicolás Ibáñez; el exministro Jaime Ravinet y los exembajadores Felipe Bulnes y Jorge Heine, entre otros.
Tras una bienvenida de Moreno, Judd hizo una presentación de unos 45 minutos. Partió diciendo que él tenía la suerte de haber sido uno de los cinco primeros en elegir el lugar de su designación. Explicó que los tres primeros, habían sido tres “amigos billonarios” de Donald Trump. Y que él había elegido Chile, ya que había vivido acá y tenía una relación previa con el país.
Judd mostró laminas, habló de los riesgos de que el principal socio comercial chileno sea China -ya que ahí el socio es el Estado chino, no son privados, dijo-; aseguró que el intercambio con ese país estaba muy concentrado, mientras que con EEUU estaba diversificado y que su país era un buen socio comercial, que creaba trabajo. Habló también de la seguridad y de la cooperación militar.
Luego se abrieron preguntas. Ignacio Walker fue el primero en disparar, y le dijo que era una paradoja que EEUU siendo el paladín del libre comercio fuera el que ocupara presión y regulación en vez de la persuasión para influir en la relación comercial con Chile, contrario a China. Judd respondió que China lo que más quería era que los países estuvieran en deuda con ellos. Y luego agregó que se había leído todo lo que ha dicho y escrito su par chino Niu Qingbao, y que le impresionaba que en Chile eran mucho más críticos con EEUU que con China.
Ravinet tomó la palabra y destacó que sólo una lámina de la presentación el embajador hablara de libre comercio, y que EEUU se estaba saltando las reglas puesto que hay un TLC entre ambos países. Judd respondió que un buen diplomático debe velar por los intereses de su propio país y del que está. Y que confiaba que las negociaciones de los aranceles iban bien encaminadas.
Según testigos, una de las intervenciones más duras fue la de Nicolás Ibáñez, quien le señaló que estaban ahí todos los que habían estudiado en Chicago y que estaban decepcionados y molestos con las políticas de EEUU y los cambios a las reglas del juego. El embajador le dijo que los entendía y que lo ha hecho ver en su país, y agregó que los países tienen que defender sus intereses y que Chile también ha cambiado normas en función de las realidades. Ibáñez volvió a tomar la palabra y le agradeció al embajador que haya ido al evento y haya estado dispuesto a conversar.
Después de otras preguntas sobre el puerto Chancay en Perú, por el trabajo forzoso, etc, finalmente Judd, según testigos, se molestó un poco y dijo que no entendía por qué Chile era tan negativo con EEUU y tan condescendiente con China. Y que eso no pasaba en países como Perú, Argentina y Colombia. Sí pasaba en Uruguay. El encuentro duró cerca de una hora y media.