Cristián Donoso, productor ejecutivo de Wild Horse Nine en Chile: “Es una película que va a poner los ojos del mundo aquí”
El chileno estuvo a cargo de la logística del rodaje de la aplaudida cinta británica en territorio nacional. Fueron dos meses en Rapa Nui y otros tantos días en Santiago compartiendo con el director Martin McDonagh y los actores John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi y Mariana di Girolamo. Aquí un detrás de cámara de la película que se estrena en cines el próximo 5 de noviembre, y también algo de su propia historia.
Por: Por Sofía García-Huidobro Fotos Diego Araya @fotofijachile
Publicado: Viernes 25 de septiembre de 2026 a las 21:20 hrs.
“Hay más caballos que personas en Rapa Nui. De hecho, una de las precauciones que nosotros debíamos tener era la cantidad de caballos salvajes que se cruzan en el camino mientras haces los recorridos”, cuenta Cristián Donoso Krauss (42). Se refiere al título de la película Wild Horse Nine, de la cual fue el productor ejecutivo en Chile como parte de Fabula, productora encargada del servicio de producción. En las últimas semanas la cinta -que se estrena a principios de noviembre en nuestro país- ha conquistado a la crítica internacional en aplaudidos pasos por los festivales de cine de Venecia, Telluride, Toronto y esta semana en San Sebastián.
Dirigida por Martin McDonagh (Los espíritus de la isla, Tres anuncios por un crimen), cuenta con un elenco de estrellas como John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi y la actriz chilena Mariana di Girolamo. Se trata de una comedia negra y thriller político ambientada en 1973, en los meses previos al golpe de Estado, y la historia sigue a dos agentes de la CIA, Chris (Malkovich) y Lee (Rockwell), enviados en una misión especial a Isla de Pascua. El guion es del mismo McDonagh, quien visitó la isla hace 15 años y quedó fascinado por su carácter remoto, los misteriosos moais y los caballos salvajes.
“¿Cómo lo hacemos?” Blueprint, la productora que trabaja habitualmente con el cineasta y dramaturgo británico-irlandés, contactó a Fabula a través de Juan de Dios Larraín, para que se hicieran cargo del servicio de producción en terreno. “Rara vez me pasa leer un guion y encontrarlo extraordinario. Y así fue. McDonagh es un director de diálogos únicos, viene de la dramaturgia y eso se nota. Entonces fue muy emocionante participar de este proyecto. Después vino la pregunta: ¿cómo lo hacemos?”, cuenta el productor ejecutivo que en ese entonces trabajaba en Fabula.
El desafío de realizar una película de estas características en una isla que se encuentra a 3.500 kilómetros del continente implica transportar equipamiento técnico, utilería y hasta autos de época, una inmensa logística a la cual además se sumó la misión de conseguir los permisos de rodaje por parte de la Comunidad Indígena Ma’u Henua, organización responsable de la administración del Parque Nacional Rapa Nui.
“Ellos son súper cuidadosos con la isla porque es un territorio ancestral. Te tienes que comportar con ciertas normas que la comunidad impone, entonces nosotros tuvimos que conversar mucho para llegar a acuerdos que permitieran la filmación en algunos lugares como Ahu Tongariki, Ahu Tahai, Anakena, Rano Raraku”, cuenta Donoso. “Fueron conversaciones largas y desafiantes, porque un rodaje implica mucha invasión. Es mucha gente, mucho equipamiento, una mega producción y la isla es chica. Ellos querían preservar y cuidar el ambiente y por lo tanto tuvimos que llegar a concesiones. Eso fue una conversación que duró meses, pero lo logramos”, dice.
Donoso no habla de cifras porque existe un acuerdo de confidencialidad, pero en trascendidos se habla además de un pago cercano de los US$ 500.000 por parte de la producción a la administración del Parque Nacional Rapa Nui.
Estándar Hollywood Luego vino la preproducción, que también fue larga, cuenta Donoso. “Partió acá en Santiago y posteriormente nos fuimos a la Isla de Pascua para hacer una preproducción de tres semanas. Organizar logística, bases de oficina, alojamiento para unas 200 personas, visitas técnicas a las locaciones…”, enumera.
El rodaje comenzó a fines de febrero del año pasado, duró todo marzo y a principios de abril siguieron rodando algunas escenas en Chile continental. Hace 30 años que no se filmaba algo de estas de estas características en Isla de Pascua. Rapa Nui, cinta de 1994 producida por Kevin Costner, fue un hito que marcó a la isla. Tanto así que en el Hotel Manavai, ubicado en el centro de Hanga Roa, se sigue proyectando la película todas las semanas.
“Había una vara muy alta y obviamente también nos preocupaba que hubiese una buena recepción, que no se produjera un choque cultural. Pero fue todo lo contrario, nos recibieron con los brazos abiertos. La isla es media mágica, tiene una energía muy especial que se siente desde que uno aterriza”, relata.
Cristián cuenta que la comunidad incluso bendijo la producción con una ceremonia donde se invitó a todo el pueblo y a las autoridades: “Fue una ceremonia preciosa. Partimos con el pie muy derecho con ellos”. Además, llegaron a los últimos días de la Tapati, fiesta tradicional de la isla: “Fue aterrizar y ver el pueblo rapanui en su máxima expresión. Me acuerdo que con el equipo salimos a ver el desfile final y estaban todos en llamas”.
La experiencia del rodaje mismo también fue desafiante por las complejidades logísticas y también porque el clima cambia de un minuto a otro. “La película tiene muchos exteriores. Hubo que resolver cuestiones tan básicas como arreglar baches de los caminos porque están llenos de hoyos y en las escenas de auto la cámara no se puede mover. Además, la ambientación es de época, entonces tuvimos que llevar de todo: fueron tres barcos y muchos containers. Y si toca tormenta no se puede desembarcar”, explica.
Como anécdota: Un lunes a primera hora tenían programada una filmación cerca de la cantera donde se fabricaron los moais. Dejaron montado lo necesario el sábado anterior, pero el domingo se desató una tormenta que incluso cortó las comunicaciones en la isla. Y como no se puede perder un día de filmación hubo que activar un plan para estar rodando el lunes a las 7 am en otra locación.
“Estos eventos son normales en cualquier rodaje, pero aquí se potencia por las características de la isla. Lo lindo es que como tuvimos un largo proceso de preproducción, logramos agarrar un nivel con estándares de Hollywood y nos dimos cuenta de que lo que tenemos en Chile está absolutamente a la altura. El equipo funcionó perfecto”.
Donoso enfatiza en el nivel de la producción. Menciona a Ben Davis, director de fotografía que trabaja en las películas Marvel. O Peter Kohn, asistente de dirección de La La Land y Birdman. “Sus requerimientos y estándares son mucho más altos de lo que estamos acostumbrados acá, donde tenemos una industria más precarizada, y estuvimos a la altura 100%. Estamos muy orgullosos”. Comenta que también se lucieron los cerca de 100 isleños que participaron de la producción en distintos roles, como parte del acuerdo con la comunidad para potenciar a los locales.
Las estrellas Compartir con actores de la talla de John Malkovich, Sam Rockwell y Steve Buscemi también fue un suceso. “Fue un privilegio estar con ellos, observar el proceso creativo, ver cómo se preparan y transforman. Son hiper mega profesionales y fueron súper amables con todo el equipo”, comparte Cristián.
“Creo que el que más enganchó con la isla fue Steve Buscemi. Los domingos los rapanuis se juntan en sectores donde sólo pueden estar personas del pueblo, para compartir un asado en familia y amigos. Sacan erizos y pescado que se comen ahí mismo en las rocas, tocan música... Uno de esos días una familia me invitó y les pregunté si al domingo siguiente podía convidar a uno de los actores. Steve Buscemi se animó y fuimos juntos. Es una instancia súper familiar con abuelos, niños, unos pescando, otros bañándose en la roca. En el Festival de Venecia me encontré a Buscemi y me dijo que acababa de mencionarme en una entrevista porque ese fue su día favorito en Rapa Nui”.
En Venecia también tuvo la oportunidad de ver la película en sala y le impresionó las risas que generó en la audiencia. “De verdad hubo carcajadas en algunos momentos. La trama pasa por varios ánimos y el final es súper emocionante. Quedas como tocado”, describe el productor.
No tiene dudas de que la película dará que hablar. Martin McDonagh ya adelantó que volverá a nuestro país para el estreno, participará de algunas actividades previas y se organiza un evento especial en la isla del cual no puede contar más.
“Es una película que va a poner los ojos del mundo sobre Chile. También sobre Rapa Nui como locación y creo que también va a poner los ojos sobre la industria chilena. Martin busca que sus películas generen conversación y también está el contexto político de fondo que habla sobre la CIA y sus intervenciones en países como Chile”, apunta el productor.
Insiste en que Wild Horse Nine es una película para ir a ver al cine: “En pantalla grande se ve tan linda la isla, está muy bien lograda la fotografía”. Donoso alaba también el trabajo de Mariana di Girolamo. La actriz ha sido elogiada en los festivales por el director y por sus compañeros de elenco. A McDonagh le importa que los personajes chilenos sean interpretados por actores nacionales, había visto a Di Girolamo en Ema (2019) de Pablo Larraín y le pidió un casting. Ella estaba filmando en Sudáfrica y primero le mandó una autograbación, luego se juntaron por Zoom e hicieron un par de escenas. El cineasta dijo: “Ella es, 100%”.
“Mariana tiene un rol secundario que la crítica ha alabado porque se trata de un personaje muy querible. Es como el cable a tierra moral y emocional del personaje de John Malkovich. Yo me saco el sombrero por ella. Ha sido súper profesional, practicó mucho su inglés, además es muy elegante. Su primer día de rodaje tuvo que hacer una escena que era una discusión con Malkovich, imagínate”, comenta el productor.
Apuesta además que Malkovich ganará el Oscar a Mejor actor en la premiación del próximo año. “Yo nunca he visto la reacción de un set de grabación como la que se produjo después de una escena donde Malkovich tiene una especie de monólogo. Sacó aplausos espontáneos entre los presentes. Ya ganó la Copa Volpi en Venecia y ha sido nominado dos veces a los Oscar, así que hay posibilidades”.
De vocación tras la cámara Desde niño tuvo pasión por lo audiovisual, recuerda. "Cuando tenía unos 10 años mis papás compraron una cámara y con mi hermano empezamos a hacer muchos cortometrajes. Los encontré hace poco y los tengo guardados”, cuenta. Durante un momento de su época escolar pensó en ser actor. Después decidió estudiar periodismo, pensando en dedicarse a lo audiovisual. Hizo su práctica profesional en Chilevisión y se quedó siete años en el canal, trabajando en prensa y como realizador y periodista del programa En la mira. “Nunca me gustó mucho aparecer en cámara. Me gusta más la edición y producción”, dice. Todavía tenía la espinita de estudiar cine, cuenta.
En 2014 se fue a estudiar un Máster en Dirección de Cine con especialización en escritura de guiones de la Universidad de Columbia en New York. Estudió y vivió casi cuatro años en la Gran Manzana. “También trabajé en cuanta cosa pudiese de lo audiovisual. En Nueva York se graban 400 proyectos al año más o menos, es un privilegio. Confirmé que esto es lo que me apasiona”.
Cuando volvió a Chile armó una productora con un primo, hicieron comerciales, proyectos Corfo y videos corporativos: “La vida de ‘arréglatelas como puedas’ hasta que me llamaron de Fabula para ser productor ejecutivo de la primera película de Netflix en Chile, Ardiente paciencia (Rodrigo Sepúlveda)”. Se quedó en la productora y participó en títulos como La memoria infinita (Maite Alberdi), El Conde (Pablo Larraín), El lugar de la otra (Maite Alberdi), La Ola (Sebastián Lelio) y Mis muertos tristes (Pablo Larraín), además de Wild Horse Nine.
A finales del año pasado lo contactó Macarena Cardone, socia de Invercine, y lo invitó a sumarse a la productora. “En Fabula mi pega era principalmente en el rodaje. Aquí se abre otra faceta que es meterme también en la parte creativa, buscar ideas, salir a mercados. Es otro estilo de producción ejecutiva y un nuevo desafío”, comenta desde las oficinas de la productora. Actualmente está trabajando en la película Aquí me bajo yo, que dirigirá Matías Bize y en un documental sobre el escritor Alejandro Zambra a cargo de Matías Cardone. Y este fin de semana viajaba al encuentro de industria Iberseries & Platino en España para presentar un pitch.
Cristián tiene dos hijos chicos: “Trato de llevarlos al set. Me encanta que vean lo que hace el papá porque aparte lo paso muy bien. Para mí es como trabajar en un hobby. Es la locura, pero soy de las personalidades que les gustan buscar soluciones al caos. Tienes que mantener la calma porque un set es estresante, siempre estás atrasado, nunca hay presupuesto, siempre falta tiempo. Mi rol es estar con los pies sobre la tierra, buscando soluciones y dándole tranquilidad al director: “Lo vamos a lograr”.
Mi abuelo y yo Cristián Donoso Krauss es hijo de la exministra Alejandra Krauss y nieto del también exministro Enrique Krauss. “A mi abuelo le encantaba el cine. Conocí a Charles Chaplin gracias a él. Junto a mi abuela, fue el aglutinador de la familia. Todos los domingos, sin falta, se almorzaba en su casa. Y gracias a eso mis primos hermanos somos más hermanos que primos”, dice sobre el político democratacristiano, exdiputado y ministro de los Presidentes Eduardo Frei Montalva y de Patricio Aylwin, que murió en julio pasado a sus 94 años.
“En su casa nos topábamos con Gabriel Valdés, con Patricio Aylwin. Hay una foto muy linda donde salgo de niño con él en La Moneda. Éramos súper cercanos. Para nosotros era el Tata y nos pasó en el funeral que nos pegó más su importancia como personaje público. Ver a Gabriel Boric, José Antonio Kast, Eduardo Frei y Andrés Zaldívar haciéndole guardia a mi abuelo, fue súper emocionante”.
La política siempre ha sido parte de su vida. Su madre fue ministra de Ricardo Lagos y de Michelle Bachelet. “En las conversaciones familiares siempre se habló de política. Soy de la línea de la política de los acuerdos. Creo firmemente en eso y como productor tengo que saber llegar a acuerdos. En el caso de Wild Horse Nine tuve que llegar a acuerdos con la gente local, lo cual fue más complejo, pero en cualquier rodaje hay que negociar con el director, no le puedo dar todo lo que quiere porque se me revienta el presupuesto. Veo la política actual y digo ‘pucha que falta sentarnos a la mesa y conversar, no estar en la pelea chica o buscando la cuña fácil’. Mi abuelo y mi mamá representan lo contrario, y eso me llena de orgullo”.