En medio de las conversaciones sobre qué hacer con Codelco, hay un caso que ha comenzado a aparecer sobre la mesa: Petrobras. La petrolera brasileña es citada tanto por quienes ven espacio para incorporar capital privado a la estatal chilena como por quienes advierten sobre las consecuencias de desprenderse de activos estratégicos.
La experiencia brasileña resulta especialmente atractiva porque permitió abrir la propiedad sin que el Estado perdiera el control, pero también porque estuvo acompañada de un amplio proceso de desinversiones que modificó el tamaño y el foco de la compañía.
Petrobras comenzó a cotizar en Brasil hace décadas: sus acciones se transan en la Bolsa de São Paulo desde 1968. El siguiente gran paso llegó en 2000, cuando la compañía listó sus acciones en la Bolsa de Nueva York (NYSE) mediante ADRs, ampliando su acceso a inversionistas internacionales y sometiéndose a mayores exigencias de transparencia y gobierno corporativo.
Así, Petrobras pasó a operar bajo un modelo de propiedad mixta, con capital estatal y privado. El Gobierno Federal mantiene el control con el 50,26% de las acciones ordinarias con derecho a voto, mientras el resto está en manos de inversionistas privados.
Durante los últimos días, el presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, ha citado el caso de Petrobras, aunque sin entregar mayores precisiones. Si bien señaló que una operación de este tipo no está contemplada en el plan estratégico de la estatal, sostuvo que todas las ideas de esta naturaleza pueden ser discutidas, mencionando como referencia la experiencia de la petrolera brasileña.
Por otra parte, en entrevista esta semana con DF, el expresidente ejecutivo de Codelco Diego Hernández se mostró partidario de abrir una participación minoritaria de la estatal en Bolsa, siguiendo el modelo de Petrobras, con inversionistas institucionales como las AFP. A su juicio, esto permitiría incorporar mayor disciplina financiera a la compañía, especialmente ante el fuerte aumento de su deuda.
Y en el Seminario de Moneda Patria Investments, hace unos días, el economista Sebastián Edwards también puso el caso de Petrobras como un ejemplo a seguir.
Las lecciones
“El atractivo del modelo brasileño no radica simplemente en haber incorporado accionistas privados, sino en haber creado una estructura que permitió a la empresa acceder a grandes volúmenes de capital manteniendo al Estado como accionista controlador”, apuntó el decano de la Facultad de Administración y Economía UDP, Mauricio Villena.
El economista señaló que para Codelco, un esquema de apertura minoritaria de capital podría, en principio, ofrecer una alternativa intermedia entre dos extremos: mantener una empresa 100% estatal financiando una parte creciente de sus inversiones mediante deuda, o avanzar hacia una privatización propiamente tal.
“La incorporación de capital privado podría fortalecer el patrimonio, diversificar las fuentes de financiamiento y reducir la presión sobre el endeudamiento, manteniendo el Estado el control de la empresa”, agregó Villena.
El movimiento "permitió un alivio financiero que le ayudó a crecer en conocimiento técnico", agregó el académico del ESE de la Universidad de Los Andes, Juan Nagel.
Para el docente de la FEN Francisco Sánchez, la experiencia también tiene una segunda lección. “El modelo ha tenido resultados positivos, aunque no ha estado exento de problemas”, apuntó.
La cotización bursátil eleva las exigencias de transparencia, rendición de cuentas y evaluación del mercado, pero no elimina por sí sola los riesgos de corrupción, decisiones de inversión cuestionables o presión política, como quedó demostrado durante el caso Lava Jato.
Por ello, Sánchez advierte que una eventual apertura de Codelco debería ir acompañada de un gobierno corporativo sólido, con reglas que protejan a los accionistas minoritarios y limiten la intervención política. “Codelco, al abrir una parte de su capital, podría fortalecer su capacidad de financiamiento y su situación financiera”, concluyó.
Plan de Desinversiones de Petrobras
Además de su salida a Bolsa, Petrobras comenzó a desprenderse de activos en uno de los períodos de mayor endeudamiento de su historia, con una deuda superior a US$100.000 millones, en medio del caso Lava Jato.
Fue en marzo de 2015 que la petrolera estatal brasileña anunció la aprobación de su Plan de Desinversiones, con el objetivo de reducir los activos no estratégicos para mejorar la contabilidad.
La estrategia comenzó con la salida de algunos mercados internacionales. En 2016, Petrobras vendió el 67,2% de sus activos en Argentina a Pampa Energía por US$892 millones, mientras que sus operaciones en Chile fueron adquiridas por el fondo Southern Cross por US$470 millones.
En diciembre de 2017, Petrobras inició la salida de BR Distribuidora, colocando el 28,75% del capital por US$1.507 millones. En 2019 redujo su participación al 37,5% y cedió el control, para finalmente vender el porcentaje restante en 2021 y salir del negocio.
En total, las tres operaciones le reportaron cerca de US$6.300 millones, y la compañía pasó a llamarse Vibra Energia.
El proceso se profundizó posteriormente con la venta de infraestructura estratégica, particularmente en el negocio de transporte de gas. Entre las operaciones más relevantes estuvieron las redes NTS y TAG, dos de las principales transportadoras del país.
En 2017, Petrobras vendió el 90% de NTS, su red de transporte de gas del sudeste brasileño, a un consorcio liderado por Brookfield por unos US$5.100 millones. La estatal mantuvo el 10% restante hasta 2021, cuando concretó su salida definitiva.
Dos años después, en 2019, se desprendió del 90% de TAG, una red de unos 4.500 kilómetros de gasoductos, equivalente a cerca del 47% de la infraestructura de transporte de gas de Brasil. El comprador fue un consorcio liderado por Engie y CDPQ, que pagó unos US$8.500 millones. En 2020, Petrobras vendió el 10% restante por R$1.000 millones, completando su salida.
A esto se le suman participaciones en transporte y logística energética.
Un estudio realizado por el Observatorio Social Petrobras (OSP), organismo dependiente de la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo (FNP), reveló que la venta de activos de Petrobras alcanzó unos US$50.000 millones entre enero de 2015 y el 23 de febrero de 2022.