Luego del convulsionado y abrupto cierre de los gimnasios Energy el 5 de junio pasado, el proceso de liquidación de la cadena que acumuló deudas por casi $15 mil millones, entró en tierra derecha. La justicia designó a quien será el liquidador de los bienes, el abogado Francisco Javier Conejeros Simón (en la foto), quien ha llevado casos similares, como el de la liquidación de Muebles Sur y Fullcolor.
Fue el 31 de julio cuando Conejeros asumió en calidad de liquidador concursal provisorio, designación que, dado que fue propuesto por el banco BCI -la entidad que pidió la liquidación de Energy-, debería transitar a su ratificación definitiva en la próxima junta de acreedores que ya quedó fijada para el próximo 23 de septiembre.
Contactado por DF MAS, Conejeros explica varios aspectos del proceso que viene. De partida, detalla que los activos a los que podrá acceder para venderlos y lograr algún recupero para pagar a acreedores serán prioritariamente las máquinas de ejercicio, que están repartidas en 21 sucursales, las que será rematadas.
Lo mismo que las marcas, aunque en este caso, se estima que el interés en ellas podría ser menor porque las cadenas de gimnasio ya operan con sus propias denominaciones. ¿Y cuentas bancarias? “Las cuentas están en cero pesos”, responde Conejeros.
Así las cosas, el encargado de esta liquidación da su expectativa realista de pago. “Me sentiría satisfecho pudiendo pagar todas las acreencias laborales”, dice. El viernes pasado ya envió 475 cartas de despido, y en las próximas dos semanas preparará la propuesta de finiquito a los trabajadores, los primeros en el orden de prelación de pago en este tipo de procedimientos.
¿Qué pasará con los enfurecidos clientes de Energy, que pagaron membresías que no alcanzaron a ocupar? “Ellos podrían hacer valer sus créditos, pero con nula posibilidad de recupero. Por el lado de la quiebra no vamos a llegar a pagar a ese tipo de personas, lamentablemente”, indica Conejeros.
Respecto del proceso en sí, el experto explica que debieran venir procesos de remates, por lo menos seis -según criterio de localidad y cercanía geográfica de los locales repartidos por Chile, donde están las máquinas-, los que serán abiertos a público y sin precio mínimo, y en los que posiblemente van a participar como interesados operadores de gimnasios vecinales, personal trainners e incluso personas particulares que quieran hacerse de máquinas para su uso.
Esto, sin descartar que pudiera existir alguna venta directa, dado que ya han recibido manifestaciones de interés, posiblemente de operadores que quieren mantenerse en la misma ubicación en que estaba Energy, sucediendo a esta cadena con esos contratos de arriendo de los inmuebles.
Porque acá lo que primará es la regla de lo menos dispendioso que está considerada en la normativa de quiebras chilena. Es decir, tomar decisiones ágiles que permitan evitar gastos innecesarios. Por ejemplo, en este caso, evitar los arriendos de los inmuebles donde siguen estando las máquinas de ejercicio.
De hecho, ya ocurrió que en ocho sucursales de la extinta cadena que estaban en centros comerciales de MallPlaza, este operador ya desalojó y guardó las máquinas en otros espacios de sus instalaciones.