El rally de la bolsa chilena descansó este viernes, a la espera de noticias sobre el conflicto geopolítico en Medio Oriente, y mientras en Estados Unidos la volatilidad se amplió tras los negativos datos laborales de julio.
Al cierre de la sesión, el S&P IPSA bajó 0,2% hasta los 11.256,90 puntos, pues las bajas de Latam (-2,1%), Banco de Chile (-1,6%) y Copec (-1,4%) le pesaron al selectivo, mientras acciones como Mallplaza (3,4%), Bci (1,5%) y Falabella (1,1%) contribuyeron a aminorar la caída.
El IPSA venía de cerrar en máximos desde abril, pues la temporada de resultados ha traído positivas sorpresas operacionales, y a esto se sumó la aprobación del Proyecto de Reconstrucción Nacional del gobierno, cuyas rebajas impositivas, entre otros estímulos, son bien vistos en general por los participantes del mercado bursátil.
Gracias a esto, el selectivo chileno subió 2,2% a nivel semanal. En el mismo período y ajustado en base a la variación del tipo de cambio, el avance de 3,9% se ubica en el noveno lugar del ranking global de índices primarios de Bloomberg, y en el número uno entre las bolsas latinoamericanas.
Cencosud (-0,5%) terminó la sesión de este viernes con una caída modesta, tras decepcionar a partir de la primera línea de ventas del segundo trimestre, lo que desembocó en pérdidas $ 36.500 millones, cuando en promedio los agentes del mercado habían estimado ganancias de $ 67.200 millones.
Por su parte, CMPC (0%) vendió más de lo esperado, aunque el Ebitda de casi US$ 270 millones estuvo ligeramente por debajo de las estimaciones de consenso, y esto amplió la sorpresa a la baja en utilidades, que cayeron 89% interanual a US$ 8,7 millones.
En temas macro, las noticias sobre la inflación a nivel país fueron positivas: el IPC de julio subió 0,1% mensual, en línea con las expectativas, mientras la tasa anual se desaceleró de 4,3% a 3,5%.
Empleo en rojo
Al cierre de Wall Street, el Nasdaq avanzó 1,3%, el S&P 500 creció 0,6% y el Dow Jones sumó 0,3%, con lo que el S&P 500 completó un alza de 3,6% a nivel semanal y logró un nuevo máximo histórico. Los bonos igualmente recibieron demanda est viernes, sobre todo a más corto plazo, y así los rendimientos del Tesoro a dos años caían 4,8 puntos base.
Hubo una contracción de 23 mil empleos en julio, cuando en general los analistas habían apuntado a una creación de 80 mil nóminas. Además, la revisión neta de nómina en dos meses sustrajo 103 mil empleos al registro.
La tasa de desempleo, en lugar de mantenerse, bajó de 4,2% a 4,1%, pero esto se vio influido por el hecho de que la tasa de participación de la fuerza laboral siguió hundiéndose a mínimos desde la década de 1970, si se excluye la pandemia. En tanto, los salarios por hora promedio crecieron a un ritmo de 0,1% mensual, dos décimas por debajo de lo esperado.
Estas sorpresas negativas hicieron que el mercado considere una menor probabilidad de que la Reserva Federal suba las tasas en su reunión de septiembre. Los operadores, ayer más inclinados hacia la idea de un endurecimiento monetario, ahora están asignando un poco más de 40% de chance de que esto ocurra, versus la opción de mantener.
Medio Oriente sigue estando en primera plana. El petróleo Brent se estabilizó cerca de US$ 82 por barril, después de que, sin entregar mayores detalles, Donald Trump asegurara en la tarde del jueves que las negociaciones entre Irán y Omán sobre el estrecho de Ormuz "están avanzando". Previamente, desde Irán se afirmó que ya se llegó a un acuerdo "en principio".
El precio del crudo venía de subir con fuerza, tras reportarse que desde Teherán se estarían impulsando cláusulas desafiantes contra Washington en su diseño de un marco regulatorio para el estrecho, según una agencia de noticias semioficial. En concreto, citando a un parlamentario iraní, Fars señaló que un borrador de este plan buscaría prohibir la navegación de cualquier barco con bandera estadounidense o israelí.