La carrera por la inteligencia artificial (IA) comienza a acumular señales de cautela. En los últimos días, algunos de sus protagonistas abrieron públicamente el debate sobre si los modelos cada vez más avanzados se están desarrollando demasiado rápido, mientras que las grandes tecnológicas comprometen cientos de miles de millones de dólares en la infraestructura necesaria para sostenerlos.
Las advertencias del CEO de Anthropic, Dario Amodei, fueron respaldadas en distintos grados por varios actores de la industria, y coincidieron con una venta de acciones tecnológicas a comienzos de esta semana. Pero aunque esa discusión irrumpía con fuerza, el mercado de crédito llevaba meses enviando otra señal: cubrirse frente a un eventual impago de las "Siete Magníficas" es cada vez más caro.
Es decir, Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla, las mayores tecnológicas de Wall Street.
Esa protección se compra a través de los credit default swaps (CDS), contratos que funcionan como un seguro: quien los adquiere recibe una compensación si la empresa deja de pagar los intereses o el capital de su deuda. Según datos de Bloomberg, el precio de los CDS a cinco años ha subido este año en todas las compañías del grupo.
Tesla anotó el mayor aumento: asegurar su deuda cuesta hoy casi el doble que en enero, con un alza de 95%. En la práctica, proteger US$ 10 millones en bonos de la compañía cuesta unos US$ 145 mil al año, frente a cerca de US$ 75 mil al inicio de 2026.
Amazon y Nvidia le siguen, con alzas de 74% y 72%, respectivamente. Luego se ubican Alphabet (52%), Meta (44%) y Apple (42%), mientras que Microsoft registró el avance más acotado, de 23%.
Más deuda para financiar la IA
La señal apunta a que el margen de seguridad que tradicionalmente entregaban sus sólidos balances se ha reducido a medida que aumenta el gasto en IA.
"Muchas de estas compañías prácticamente no emitían deuda y ahora sí lo hacen", explicó el gerente general de DVA Capital, Fernando Gómez. Según el ejecutivo, durante años fueron empresas con pocos activos físicos, pero las inversiones en centros de datos, chips y energía están cambiando ese modelo.
"Estas compañías eran consideradas lo que se llama asset light, es decir que tenían pocos activos fijos, dado que su principal actividad era basado en "software". Esto con las tremendas inversiones en infraestructura IA se empiezan a parecer más a compañías industriales, donde inviertes primero -haces una fábrica- y después ves si eres capaz de rentabilizar esa inversión", añadió.
La emisión de deuda vinculada a IA se acerca a US$ 500 mil millones este año, según estimaciones de Goldman Sachs.
Para la analista de mercados de XTB Emanoelle Santos, ahí aparece una diferencia clave entre accionistas y acreedores: "Para un accionista, ese riesgo puede compensarse con un fuerte crecimiento futuro de utilidades. Para un acreedor, el beneficio está acotado al cupón que recibe, mientras el deterioro potencial del balance sí le afecta completamente".
En la misma línea, el jefe de análisis de Greyhound Trading, Renato Campos sostuvo que el alza de los CDS "no anticipa un default inminente, pero sí que el crédito está cobrando más por el apalancamiento acelerado y la nueva incertidumbre regulatoria".