En renta fija, las empresas chilenas ya están aprovechando la ventana de financiamiento más amplia desde antes de la pandemia. El mercado local de bonos corporativos encadena dos años de recuperación con un 2026 que se encamina a ser el mejor de todos.
Entre enero y julio las colocaciones alcanzaron $ 3,9 billones (millones de millones), un 50% más que los $ 2,6 billones registrados en igual período de 2025.
También subió el número de empresas que salió a buscar financiamiento: fueron 27 emisores, frente a 24 un año antes, según un informe de la clasificadora de riesgo Humphreys elaborado a partir de cifras de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Dicho avance prolonga el buen momento de 2025, cuando las emisiones sumaron $ 5,6 billones repartidas entre 40 emisores.
Ciclo
La comparación con el piso del ciclo muestra con claridad la magnitud de la recuperación. En 2021, las colocaciones se desplomaron hasta $ 1,7 billones, mientras el número de emisores cayó de 42 a 19. Humphreys atribuyó ese débil desempeño a la incertidumbre posterior a la pandemia, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales y una mayor aversión al riesgo.
Para la clasificadora, lo que vino después se explica por un escenario macroeconómico más estable tras el período de inflación y tasas elevadas entre 2021 y 2023, sumado a una mayor disposición de las compañías a refinanciar pasivos y buscar recursos de largo plazo en el mercado local.
Las condiciones de ese financiamiento ayudaron a entender el incentivo. El stock vigente paga una tasa promedio ponderada de 3,4% a un plazo original de 17,5 años, con 10,1 años remanentes, donde la UF domina las emisiones: 98,3% del total vigente, frente a 1,6% en pesos y apenas 0,1% en dólares.
Clasificación
Pero no solo está creciendo el monto colocado. También empezó a cambiar el perfil de las empresas que consiguieron financiarse.
Durante los años de condiciones más restrictivas el mercado se concentró en compañías de alta calidad crediticia. En 2024, el 94% de las colocaciones correspondió a emisores con clasificación "AA-" o superior, el nivel más alto del período analizado, y las emisiones "A-" o superiores llegaron a 99%.
Esa concentración empezó a ceder. En lo que va de 2026 los bonos AA- o superiores representan 86% del monto colocado y los A- o superiores, 96%.
Para Humphreys las cifras siguen reflejando una calidad crediticia elevada: "Si bien estos porcentajes continúan ubicándose en niveles elevados en términos históricos, sugieren una mayor apertura del mercado hacia emisores con clasificaciones crediticias inferiores a las observadas durante el período 2022-2024", señaló la clasificadora.
Más deuda, pero en las mismas manos
El ritmo de colocaciones también engrosó el tamaño del mercado. A julio, el stock de bonos corporativos vigentes alcanzó $ 44,6 billones (unos US$ 48 millones), 6,6% por sobre diciembre de 2025.
Sin embargo, el número de participantes casi no se ha movido de manera significativa en siete años: eran 125 en 2019 y son 130 hoy.
El resultado es una concentración mayor. Los cinco principales emisores pasaron de representar 17,8% del stock en 2019 a 21,7% este año, mientras los diez mayores subieron de 29,7% a 35,5%.
La punto se conformó por Celulosa Arauco, que a julio de este año mantiene $ 2,7 billones en bonos vigentes, equivalentes a 6% del total. Le siguen Empresa de los Ferrocarriles del Estado (EFE), con $ 2 billones; Inversiones CMPC, con $ 1,8 billones; Transelec, con $ 1,6 billones, y Empresas Copec, también en torno a $ 1,6 billones.