Corrupción y justicia
Señor Director:
Chile repite este año su peor Índice de Percepción de la Corrupción según Transparencia Internacional (63 puntos), 16 puntos por debajo del mejor ranking obtenido en 1995.No siempre la percepción refleja realidad, pero sí termina modelando el ánimo social. Sin confianza en las instituciones, la democracia tambalea; y sin democracia, la corrupción manda, pues sólo se la puede controlar con prensa libre, rendición de cuentas, transparencia y participación social. Nada de esto sobrevive cuando se pierde la democracia.
Los casos recientes que cuestionan la integridad de fiscales y ministros de Corte instalan una corrosiva sospecha sobre quienes imparten justicia. En defensa de los fiscales y jueces probos, Chile debe detectar y castigar a quienes no lo sean. Urgen acuerdos transversales para abordar temas pendientes en este campo, tales como la revisión del sistema de nombramientos, reformar de una vez el monopolio ineficiente y mal regulado de los conservadores y revisar por qué parece no cumplirse la sabia regla que exige votar en los tribunales colegiados en orden inverso a la antigüedad (pues de otro modo no se entiende la incontrarrestable influencia atribuida a quienes han presidido salas).
A no confundirse: la autonomía del Poder Judicial es una garantía democrática para la mejor aplicación de justicia y nunca debe invocarse para eludir rendición de cuentas o justificar defensas corporativas.
Alejandro Ferreiro
Presidente de Chile Transparente
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