Chile acaba de investir a un Presidente de derecha que enviará rápidamente la señal de que busca acercar al país, rico en cobre, a la administración del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump.
José Antonio Kast, de 60 años, asumió poco después del mediodía del miércoles, en reemplazo del Presidente de izquierda Gabriel Boric. A primera hora del jueves, su primer día completo en el cargo, el Gobierno de Kast planea firmar amplios acuerdos con Estados Unidos para reforzar la cooperación en minerales críticos y asuntos de seguridad, según personas familiarizadas con el programa que no estaban autorizadas a hablar públicamente.
La oficina de prensa de Kast no respondió a solicitudes de comentarios, y un portavoz del próximo ministro de Economía y Minería de Chile declinó hacer declaraciones. La Casa Blanca tampoco respondió de inmediato a una petición de comentarios.
La administración de Trump está fortaleciendo los vínculos con Chile en un momento en que busca que Estados Unidos dependa menos de China en minerales críticos. En metales, Chile es un peso pesado mundial: es el mayor productor de cobre del mundo y además concentra cerca de un tercio de las reservas globales de litio.
Chile se encamina a convertirse en la nación más reciente en firmar un acuerdo sobre minerales con EEUU. En una cumbre en Washington el mes pasado, el Gobierno de Trump suscribió pactos similares con 11 países, entre ellos Argentina, Perú y Ecuador.
Al mismo tiempo, los acuerdos del jueves apuntan a un creciente giro respecto de la histórica relación equilibrada de Chile entre EEUU y China -sus dos mayores socios comerciales-, aunque el gigante asiático es el principal comprador de las materias primas del país. La nación sudamericana también se inclina hacia Trump en un momento en que los ataques militares de Estados Unidos e Israel en Irán golpean el bolsillo de los chilenos, que ahora pagan más por el petróleo y el gas.
“Redefinir” relaciones
En lo que normalmente es una transición sobria de un gobierno a otro, Kast chocó públicamente con Boric este mes por un proyecto de cable de fibra óptica chino, al que Estados Unidos se opone con firmeza, al alegar que las autoridades salientes no habían revelado información clave sobre los sensibles planes.
Estados Unidos impuso restricciones de visa a tres funcionarios salientes del Gobierno chileno, al señalar una amenaza más amplia para la seguridad regional. La administración Boric negó haber ocultado información sobre la iniciativa, que aún está pendiente de aprobación.
En esa oportunidad, la embajada de China en Chile acusó a EEUU de mostrar un “desprecio evidente por la soberanía, la dignidad y los intereses nacionales de Chile”.
La delegación de Estados Unidos a la ceremonia de investidura de Kast incluye al subsecretario de Estado, Christopher Landau. También estará presente Joseph Humire, subsecretario adjunto interino de Defensa para seguridad nacional y las Américas.
Antes de la juramnetación, la embajada de Estados Unidos en Chile señaló en un comunicado que Landau se reunirá con Kast y altos funcionarios chilenos “para redefinir la relación entre Estados Unidos y Chile y sentar las bases para avanzar en prioridades compartidas, incluida la mejora de nuestra alianza en seguridad, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y la expansión de los lazos comerciales para atraer inversión estadounidense”.
Kast, un archiconservador padre de nueve hijos y descendiente de inmigrantes bávaros, ganó las elecciones en diciembre tras hacer campaña con una plataforma basada en el combate de la migración clandestina y el crimen organizado, así como en la reactivación económica, que avanza con lentitud. Tras su victoria, viajó al exterior para visitar a aliados como el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el primer ministro de Hungría, Viktor Orban.
Más recientemente, Kast asistió a una cumbre de líderes latinoamericanos afines en Florida. El denominado evento “Escudo de las Américas” reforzó el esfuerzo de la administración Trump por reafirmar su influencia en la región, donde varios mandatarios de derecha han llegado al poder en medio de una ola antiincumbente.