¿Y ahora qué?
Señor Director:
Después de meses de preparación y expectativa, de cambiatones, cábalas y pollas, el Mundial llegó a su fin.
Durante semanas logró algo que pocas cosas consiguen en estos tiempos: unirnos. Nos dio un tema común, una emoción compartida y una conversación capaz de cruzar edades, profesiones, ideologías y fronteras. Por un momento, recordamos lo que significa ser parte de algo más grande que nosotros mismos.¿Y ahora qué?
Porque el fútbol nunca fue solo fútbol. Lo que realmente nos movilizó fue el sentimiento de pertenencia, la posibilidad de emocionarnos colectivamente en un mundo cada vez más individualista.
El desafío hoy es preguntarnos cómo mantenemos vivo ese espíritu cuando ya no hay un partido que esperar, cuando ya no comentamos las curiosas dietas de Haaland ni seguimos cada jugada de Messi como si fuera parte de nuestra propia historia. Cómo construimos espacios de encuentro, conversación y colaboración que no dependan de un evento extraordinario para existir.
El Mundial nos recordó que todavía somos capaces de vibrar por una causa común, de compartir referentes, emociones y sueños, sin importar la edad o las diferencias que puedan separarnos.
Sería una lástima guardar esa energía por cuatro años más, hasta la próxima Copa del Mundo.
MARÍA JESÚS LAMARCA
CMO Y CORPORATE AFFAIRS DE RAMKI
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