Chile dio los primeros pasos frente al arancel de 12,5% que la administración Trump anunció para los productos —incluidos los locales— provenientes de 60 economías.
¿El objetivo? Conseguir que esos bienes queden exentos del gravamen o, al menos, que algunos de ellos sean excluidos. Así se desprendió de la reunión que sostuvieron este lunes el canciller Francisco Pérez Mackenna y la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, con distintos gremios empresariales vinculados al mercado estadounidense.
Más tarde, las autoridades replicaron esta dinámica en un encuentro con el Presidente José Antonio Kast.
Estévez precisó que la intención es lograr que Chile quede fuera de la medida mediante una negociación bilateral con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, su sigla en inglés). El diálogo se abrió tras la reunión que sostuvo Pérez Mackenna a comienzos de mes con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio.
“A raíz de esa visita nos pusimos ya a trabajar en contacto con el USTR y esperamos que esta negociación culmine con éxito. ¿Qué significa el éxito? Estamos apuntando a ese 40% de productos excluidos en la investigación y que queremos que formen parte del anexo A de la investigación que realizó Estados Unidos”, indicó.
En ese contexto, se espera que a fines de agosto llegue a Santiago el representante adjunto del USTR, Jeffrey Goettman, a quien Estévez definió como el segundo a bordo de la institución. La visita permitiría avanzar en negociaciones presenciales, mientras que durante este mes las conversaciones se desarrollarán de manera remota.
La subsecretaria también precisó que el Gobierno ya envió una lista de productos junto con los antecedentes necesarios para solicitar su exclusión. Según explicó, se trata de bienes complementarios para la economía estadounidense que no compiten con la producción local de ese país.
“Tenemos un Tratado de Libre Comercio plenamente vigente y tenemos 60% de los productos fuera de esta nueva realidad respecto de los aranceles de 10% y 12,5%. O sea, las cosas no son negras o blancas”, señaló el canciller Pérez Mackenna.El impacto en los sectores
Tras el encuentro con el gobierno, los gremios destacaron la importancia de las negociaciones y de los argumentos que Chile presente para conseguir que el 40% de las exportaciones afectas al nuevo arancel —entre ellas salmones, frutas y productos forestales— quede exento.
La presidenta de la Sofofa, Rosario Navarro, sostuvo que el desafío “requerirá de una diplomacia empresarial activa, no solo para la negociación que viene en curso con el USTR, sino también para cómo estamos abriéndonos a nuevos mercados”.
“Chile tiene productos de calidad, tenemos que diferenciarnos. Somos una economía pequeña, pero que depende de este trabajo coordinado y, por eso, valoramos que todos los gremios aquí presentes estemos disponibles para entregar argumentos, pero también elementos diferenciadores para estos próximos pasos que vamos a dar”, señaló.
El presidente de SalmónChile, Patricio Melero, afirmó que una de las principales razones para excluir al salmón chileno es que Estados Unidos no lo produce en volúmenes relevantes y, por lo tanto, no representa una competencia para la industria local.
“Es difícil hacer un cálculo exacto, pero si se aplica a la exportación de salmón a Estados Unidos —que el año pasado fue del orden de US$ 2.600 millones— el 12,5%, estamos hablando ya de un impacto directo, nada más que por ese factor, de sobre US$ 300 millones”, dijo.
Desde el sector agrícola, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, calificó el arancel como “duro”.
“Ustedes han visto en los últimos meses cómo han aumentado los costos de producción del sector agrícola, han aumentado los costos de los fertilizantes, han aumentado los costos de los insumos, han aumentado los costos de la energía, han aumentado los costos de los fletes aéreos, marítimos y terrestres. Y este 12,5% nos hace menos competitivos”, explicó.
Por su parte, el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, indicó que, considerando exportaciones por unos US$ 2.000 millones hacia la mayor economía del mundo, el arancel de 12,5% podría generar un impacto de entre US$ 300 millones y US$ 400 millones para el sector.Además, sostuvo que la importación de fruta fresca chilena genera más de 19.000 empleos por temporada en Estados Unidos, principalmente en la costa este, y aporta alrededor de US$ 4.000 millones al PIB estadounidense en cada temporada.