Cuidar las reglas que impulsan el desarrollo
Alejandro Santana Tirachini Gobernador de Los Lagos Presidente Asociación de Gobernadores Regionales
Chile ha construido buena parte de su desarrollo sobre una convicción que ha trascendido gobiernos: abrirse al mundo, generar confianza y competir con calidad. Esa política de Estado permitió consolidar una extensa red de acuerdos comerciales que hoy posiciona a nuestro país entre las economías más abiertas del planeta.
El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, vigente desde 2004, es uno de los mejores ejemplos de ese camino. Durante más de dos décadas entregó estabilidad y reglas claras para el intercambio comercial, favoreciendo la inversión, el crecimiento y la generación de empleo en distintos sectores productivos del país.
Las regiones conocemos de primera fuente los efectos positivos de esa apertura. La minería en el norte, la fruta y el vino en la zona central, la industria forestal y la salmonicultura en el sur, entre muchas otras actividades, han encontrado en los mercados internacionales una oportunidad para crecer y generar bienestar. Cuando las exportaciones avanzan, también lo hacen las economías locales, las pequeñas y medianas empresas proveedoras y miles de familias que dependen de ellas.
“Cuando las exportaciones avanzan, también lo hacen las economías locales, las pequeñas y medianas empresas proveedoras y miles de familias que dependen de ellas”.
En la Región de Los Lagos esa realidad tiene un nombre evidente: la salmonicultura. Cerca de un tercio de las exportaciones de salmón chileno tiene como destino Estados Unidos y esta actividad representa uno de los principales motores económicos del sur austral, impulsando empleo, innovación, servicios logísticos y desarrollo territorial.
Por eso, la decisión del gobierno de Estados Unidos de aplicar un arancel adicional de 12,5% a las importaciones provenientes de Chile genera una preocupación legítima. No sólo por su efecto sobre una industria estratégica, sino porque introduce incertidumbre respecto de reglas comerciales que durante años han favorecido el crecimiento de ambos países.
La inquietud también alcanza a otros sectores exportadores, como la producción lechera, la carne, la agricultura y muchas actividades regionales que observan con atención cualquier modificación en las condiciones de acceso a los mercados internacionales. La certeza es un activo tan valioso como la capacidad de producir.
Chile debe abordar este escenario con diálogo, seriedad y una firme defensa de los principios que han sustentado nuestra política comercial. Al mismo tiempo, esta coyuntura reafirma la necesidad de seguir diversificando mercados y fortaleciendo la competitividad de nuestras regiones.
Como Presidente de la Asociación de Gobernadores Regionales de Chile, estoy convencido de que defender nuestra capacidad exportadora no significa proteger a un sector en particular. Significa resguardar el empleo, la inversión y las oportunidades de desarrollo de millones de chilenos que viven en los territorios.
Porque cuando las regiones crecen, crece Chile.
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