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Columnistas

Es el capital, estúpido

DIEGO BACIGALUPO DIRECTOR DE EMPRESAS

Por: DIEGO BACIGALUPO

Publicado: Miércoles 1 de julio de 2026 a las 04:02 hrs.

En el marco de las elecciones presidenciales de 1992 que llevaron a Bill Clinton a la Casa Blanca, la frase “The economy, stupid” acuñada por James Carville cambió el tono de la campaña y quedó en el manual de la política moderna. La retórica a veces nos distrae de los elementos medulares que genuinamente determinan el bienestar de los ciudadanos.

La discusión del Proyecto de Reconstrucción Nacional ha instalado consignas como el “regalo a los grandes empresarios” o la “reforma para los súper ricos”. Esa estridencia no debe hacernos perder de vista que los cambios tributarios que plantea la reforma apuntan a algo muy concreto: la atracción de capital.

La asignación de capital es una disciplina extremadamente pragmática y racional: los agentes que deciden dónde invertir buscan, con rigor, la mejor relación riesgo-retorno. Hoy en día, un residente tributario chileno puede invertir en cualquier jurisdicción. Dado el régimen de integración parcial y las tasas vigentes en Chile, las rentas del capital que llegan a un inversionista local, ubicado en el tramo más alto del impuesto global complementario, soportan una carga final del 44,45%. Si ese mismo individuo reasigna el capital y destina recursos al financiamiento de proyectos en España o Reino Unido, paga el impuesto corporativo en el extranjero, las rentas viajan a Chile con crédito (ambos países tienen un convenio de doble tributación vigente con Chile) y aquí paga el incremental que las lleva a una carga total del 40%. Es decir, soporta un impuesto agregado que será cerca de un 10% menor al que pagaría si invierte en Chile. No solo su retorno esperado será mayor, sino que ganará exposición a países con un riesgo soberano menor al chileno. En un ejemplo como el descrito, Chile pierde la oportunidad de atraer capital y, además, la TGR deja de capturar el impuesto corporativo que se estaría llevando España o Reino Unido.

El capital no da fruto el día que se asigna, sino cuando el proyecto madura.

Llevamos años con la inversión estancada en torno al 24% del PIB y este año no será la excepción: en el IPoM de junio el Banco Central ajustó la proyección de crecimiento de la Formación Bruta de Capital Fijo a 2,2% para 2026 desde el 4,0% del informe de marzo. La FBCF como porcentaje del PIB cerrará el año levemente por debajo de 2025.

El proyecto admite reparos atendibles. El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) advirtió que la menor recaudación de corto plazo producto de alivianar la carga tributaria tiene un nivel de certidumbre mayor que el beneficio buscado (más inversión y crecimiento). Pero que el retorno demore o sea incierto, no es un problema de diseño: corresponde a la naturaleza misma de la formación de capital. El capital no da fruto el día que se asigna, sino cuando el proyecto madura. Cada trimestre que pasa sin que empujemos los cambios que necesitamos, perdemos la oportunidad de ejecutar proyectos de inversión y mejorar nuestra productividad. El capital ya tomó su decisión sobre Chile; la pregunta es si vamos a hacer algo por cambiarla o si seguiremos explicándole por qué debería preferirnos.

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