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Columnistas

Mercado laboral: pista cerrada hacia el sur

FRANCO ANTONUCCI INVESTIGADOR HORIZONTAL

Por: FRANCO ANTONUCCI

Publicado: Viernes 3 de julio de 2026 a las 04:00 hrs.

El último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló –nuevamente– un deteriorado mercado laboral. La tasa de desocupación llegó a 9,4%, donde sobresale el 10,5% que alcanzaron las mujeres en marzo-mayo de 2026, con una brecha de 2 puntos porcentuales con los hombres. En términos de participación, ocupación e informalidad el panorama no es alentador. En los tres indicadores persisten las brechas en desmedro de las mujeres. 

La brecha laboral de género en Chile no es una anomalía coyuntural: es una característica estructural del mercado del trabajo. Históricamente, las mujeres presentan menores tasas de participación laboral y ocupación que los hombres, mientras que enfrentan mayores niveles de desocupación e informalidad. Hay territorios donde esta desigualdad se vuelve especialmente persistente y aguda: Ñuble, Biobío y La Araucanía.

En Ñuble, las mujeres llevan 52 meses con una tasa de desempleo superior al promedio nacional femenino. En Biobío y La Araucanía hay que retroceder cerca tres años para encontrar un período en que el desempleo femenino regional estuviera por debajo del promedio nacional.

“Cualquier medida que busque revertir el desempleo femenino deberá considerar la heterogeneidad regional. Un enfoque uniforme a nivel nacional puede ser insuficiente e incluso ineficiente si no reconoce las particularidades de cada territorio”.

Las últimas cifras lo confirman: el desempleo femenino alcanza el 12,3% en Ñuble, el 11,3% en Biobío y el 10,3% en La Araucanía, todas por sobre el promedio histórico nacional de 8,3%. No son datos aislados, son la fotografía de una desigualdad que se acumula.

Lo anterior tiene una implicancia directa para el diseño de políticas públicas: cualquier medida que busque revertir el desempleo femenino deberá considerar la heterogeneidad regional. Un enfoque uniforme a nivel nacional puede ser insuficiente e incluso ineficiente si no reconoce las particularidades de cada territorio. Las cifras muestran que el rezago de Ñuble, Biobío y La Araucanía no es circunstancial, sino estructural, y que, por lo tanto, requiere una respuesta diferenciada.

Una pista relevante puede estar en los sectores donde se desempeñan las mujeres. Si bien comercio, educación y actividades de asistencia concentran la mayor parte de las ocupadas a nivel nacional, la distribución sectorial varía significativamente entre regiones, lo que sugiere que las barreras al empleo femenino también son distintas según el territorio. Identificar qué sectores tienen mayor potencial de absorción de empleo entre las mujeres en cada región, y qué obstáculos específicos enfrentan, puede ser el punto de partida para diseñar políticas focalizadas que respondan efectivamente a las realidades locales. El proyecto de Reconstrucción es fundamental para reactivar el empleo, pero no será suficiente. Se requieren agendas paralelas para enfrentar los desafíos estructurales del mercado laboral con una mirada que recoja los desafíos territoriales.

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