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Polarización política: la droga oculta en ascenso

JUAN CRISTÓBAL PORTALES Director General Llorente y Cuenca Chile

Por: JUAN CRISTÓBAL PORTALES | Publicado: Miércoles 28 de diciembre de 2022 a las 04:00 hrs.
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JUAN CRISTÓBAL PORTALES

En los últimos años se ha empezado a instalar cierta preocupación sobre el avance de la polarización política como fenómeno por el cual la opinión pública se divide en dos extremos opuestos (Satori, 2003; Lindh et al. 2019). Ello es coincidente con la erosión de instituciones de la democracia como los partidos políticos o el Congreso, garantes de una mediación política, del establecimiento de consensos amplios, racionales y pacíficos para abordar un conjunto de brechas y desafíos sociales pendientes y emergentes.

La mediación digital también ha ayudado a generar comunidades más polarizadas, al exacerbar una forma de relacionamiento marcada por una adhesión estética a ideas o prejuicios irracionales y poco dialogantes. En determinados casos, ello alcanza el efecto de una droga, escondida tras la aparente normalidad del uso de estas plataformas digitales. La literatura señala que los estados emocionales como la impulsividad, el malestar emocional o la búsqueda exagerada de emociones fuertes, aumentan la adicción.

“La mediación digital ha ayudado a generar comunidades más polarizadas, al exacerbar una forma de relacionamiento marcada por una adhesión estética a ideas o prejuicios irracionales y poco dialogantes”.

Considerando este complejo contexto, el reporte global titulado “The Hidden Drug” o la “Droga Oculta”, analiza la conversación de los últimos cinco años en 12 países de Iberoamérica y en Estados Unidos (procesando más de 600 millones de mensajes en redes sociales mediante análisis de Big Data e Inteligencia Artificial), para determinar el poder adictivo y las temáticas asociadas a la polarización del debate público.

Los resultados del estudio muestran que en Iberoamérica la polarización ha crecido un 39% en los últimos cinco años y la adicción —nivel de involucramiento de los usuarios— a las conversaciones confrontacionales en redes sociales, creció un 11%. Desde el año 2020, cuando se expande la pandemia y aumentan las brechas de desigualdad, se registra un alza exponencial de la conducta adictiva a participar en estas conversaciones. El territorio de conversación que más polarización genera es el aborto, seguido por la libertad de expresión y los derechos humanos.

En el caso de Chile, los datos muestran que la inmigración (un 20,57% del total), el feminismo (18,63%), los derechos humanos (17,17%) y el aborto (14,80%) son los temas que generan mayor polarización en el país.

Al analizar el campo de interacción entre posiciones “progresistas” y “conservadoras”, hay notables diferencias entre los países. En Chile las voces conservadoras aumentan a lo largo de 2022, pero con un comportamiento muy dispar en los distintos territorios: ganan terreno en inmigración (+29%), asociada a un crecimiento sostenido de los flujos migratorios desde la región, y libertad de expresión (+11,2%) relacionada con la discusión para generar una regulación que frene la desinformación percibida. Mientras tanto, los progresistas siguen manteniendo ventaja en cambio climático (+57,4%), racismo (+53,6%) y derechos humanos (+41,2%).

Con estos datos a la vista, pareciera aún más relevante para nuestra institucionalidad política y económica abordar con urgencia los factores gatillantes de la polarización, y de la adicción a la confrontación política y social. Factores más relacionados con comportamientos y políticas estructurantes de desconfianza, que con discusiones artificiosas sobre cómo establecer limitaciones a la libertad de expresión.

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